según algún diccionario: colección de inscripciones recuperadas en fragmentos de lápidas de época clásica.

Mostrando las entradas con la etiqueta cortocircuitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cortocircuitos. Mostrar todas las entradas

3.12.11

Lost (& found) Japan


Casi todos los que nos hemos acercado a Japón en algún momento conocemos, al menos de referencia, el libro de Alex Kerr, "Lost Japan". No creo que haya libros imprescindibles, pero si los hubiese, éste merecería considerarlo entre los candidatos.
Sin duda uno de los mejores libros que conozco para familiarizarse con un país. No es un libro de viajes, pero sí un libro iluminador para el viajero, escrito por un estadounidense que ha dedicado toda su vida a Japón, hasta el punto de que el original fue escrito en Japonés.
Después de una lectura reveladora, para consolidar su memoria y su referencia, voy a transcribir algunos pasajes que me han resultado sugerentes, brillantes o me han hecho descubrir el camino hacia determinadas claves del país del oriente. Procedo:

"...
The grand old Japanese houses were not just houses. Each house was a 'program' - designed to unfold and reveal itself in stages, like unrolling a handscroll. (pg.16)

For Japan as a nation, the old world has become irrelevant; (...) In contrast to Europe, change came (...) in a truly precipitous fashion. What's more, these changes were introduced from a completely alien culture. (pgs 26,27)

Japan is a country where the exterior is more often valued over the interior. (...) The importance of the exterior may be seen in the conflict between tatemae (oficially stated position) and honne (real intent)... (pg.64)

Focus on the 'instant' is characteristic of Japanese culture as a whole. (pg.65)

Japan is not a country of thinkers. (pg.113 - recomiendo revisar en el libro las consecuencias de este sorprendente argumento).

The Japanese educational system aims to produce a high average level of achievement for all rather than excellence for a few. Students in schools are not encouraged to stand out or ask questions, with the result that the Japanese become conditioned to a life of the averaga. Being average and boring here is the very essence of society, the factor wich keeps the wheels of all those social systems turning so smoothly. (pg.115)

There is an ancient Chinese saying, 'Calligraphy is a portrait of the heart'. (pg.126)

Tea ceremony is aesthetics for unaesthetic people (...) Zen is profundity for shallow people. (...) Westerns with their full-blown personalities are infinite in interest as human beings. But Western Culture is so limited in depth. The Japanese, on the other hand, so restricted by their society, are limited as human beings, but their culture is infinitely deep. (pg.140)

... the people of Kyoto has eveloped the technique of never saying anything. (pg.173)

Much has been written about the way Japanese buildings harmonize with nature, but there is another side to this: the strong tendency to bind and restrict nature. (pg.186)

The ultimate luxury -complete functionlessness- is absent. Zen, in particular, is a serious affair: mu (nothingness) is a virtue, but muyo (functionlessness) is a sin. (pg.193)

Sitting in front of a pachinko machineis the modern form of meditation. (pg.209 - fascinante la reflexión extensa sobre los pachinko)

With everyone so well behaved and satisfied with their mediocre lives, Japan specializes in low-level pleasures. (...) Pachinko verges on sensory deprivation. It is the ultimate mental numbing, the final victory of the educational system. (pg.223)

The military ethos is still a dominant force in Japan society. (pg.239)

From gardens to tea bowls, all objects (for Japanese art) are designed to be seen from one particular point of view. (pg.255)

CItando a Kawase (maestro de Ikebana): "Showing something natural is its native state, is not art. Artifice piled on artifice, giving you the illusion of the natural - that's art. (...) Only the most perfect dream aproaches reality." (pg.256)

6.11.11

postmodernidad

"El posmodernismo fue así, desde finales de los años setenta, como la palabra ambigua que tapaba el desorden y designaba lo que en verdad no significaba nada tras el ambiguo fin de la modernidad. El fin de la modernidad y con ella la firmeza de las convicciones, la importancia de la política y la fe en la producción. Todo el arsenal de conceptos y referencias alternativas había quedado aparatosamente abatido con la caída del muro de Berlín y, en su lugar, sólo aparecía un solar. ¿Para levantar una nueva torre, un nuevo proyecto central? Nada de nada. Un gran solar destinado para especular. Especular o crear mediante un delirio de imágenes repetidas, reflejándose entre sí, el colapso de lo mismo en lo mismo, la Gran Crisis de época, no sólo financiera, sino la Gran Crisis del destino despojado de destino, alzándose el futuro como una figura sin rostro, donde se fundía el no saber qué hacer con el no saber en qué creer..."

Vicente Verdú


Sirva esta cita como punto de apoyo para comenzar una reflexión sobre la postmodernidad, concepto útil desde una perspectiva que ya podemos comenzar a llamar histórica, para fundamentar el momento histórico en el que estamos desembocando, desde la evolución de sus raíces en el pasado siglo.

17.6.11

de la creatividad

una cita, para pensar y discutir otro día:

"Para ser realmente creativo, original y espontáneo necesitamos conectar con y partir de la consciencia: ese espacio vacío y silencioso del cuál todo surge.

El desafío de este proceso es “dejar ir” lo conocido, lo familiar, lo viejo, y estar disponible al momento presente, sin empujar, sin retraerse, respondiendo a lo que está aquí-ahora con coraje, en confianza y sinceridad."

Pertenece a Jack Knorfield, de su libro "Después del éxtasis, la colada", que no conozco, pero tiene una pinta de autoayuda que tira para atrás.

En cualquier caso me interesa la doble lectura que presenta: por un lado, la evidente de relacionar la creatividad con la experiencia del momento presente, (sólo) aparentemente contradictoria con el recurso tradicional a la imaginación; por otro lado, la implícita de situar el acto creativo en un punto vertiginoso, próximo al vacío que produce la consciencia. Esta segunda lectura requerirá probablemente de cierta experiencia en el campo de la meditación para comprender de qué estamos hablando.

11.6.11

hilights curso COMPOSICIÓN 1011

citarse a uno mismo está muy feo. pero esto no es exactamente lo mismo. un alumno de este curso, Gustavo Recio, que espero que se lo haya pasado en clase tan bien como yo con ellos, ha tenido la poca vergüenza de enviarme una lista de frases que he soltado en clase.
para quien no se ubique, han sido proferidas en clases de COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA, durante el curso 2010-11, en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla.
el descaro (que no las frases) merece ser recordado y, además, incluir la recopilación me parece muy apropiado al espíritu fragmentario de LAPIDARIA de este blog. no me interesa lo que dicen, ni sería quizá lo que yo hubiese querido que se recordara de lo que he dicho, pero da igual, lo importante es que son las frases que le han llamado la atención a otra persona, eso es lo que me interesa.
el origen, contexto e intención es variopinto, y el significado no siempre está claro, ni siquiera para mí. pero queda el documento, ahí van:

“La arquitectura no es eso que sucede para que los poderes fácticos se perpetúen. A ver si nos vamos a haber contagiado de algún alcalde…”

“Esta mujer, por ejemplo, podría ser un gato.” (aquí, realmente, no sé a qué me refería...)

“La catedral de Sevilla… un edificio bastante feo, bastante tonto, bastante mal hecho… ¿no?.”

“Hoy estoy fácil...”

“Corbu estaba bien, pero tampoco es para ponerse así, además podemos hacer cosas agradables.”

“- Mire usted, yo quiero tetas y sopa.

- No, porque no cabe en la boca.

- Bueno, un poco de orden, deme usted tiempo”

“No podemos llevar un siglo haciendo cosas que nadie entiende y pretender que sigan encargándonoslas.”

“No creo en el bioclimatismo. Creo que la técnica bioclimática debería estar presente siempre en la creación arquitectónica. El problema es que no lo está y cuando lo está hay que decirlo.”

“Los fractales sabeis lo que son, ¿no? Ya llevan de moda veinte años, es suficiente como para que todos los profesores hayamos dicho algo sobre eso, que queda bien.”

“No debemos refugiar nuestra ignorancia en palabras grandilocuentes ni pretendidamente incomprensibles.”

“Hay arquitectos que por su experiencia o por su edad se les espera cierta madurez y de repente cometen un atentado, perpetran un edificio.”

“¡Huid de la aleatoriedad! No está entre vuestros encargos.”


A propósito del post, una amiga y ex-alumna me ha enviado un vínculo al foro de la ETSA, de donde me saca las siguientes perlas:

" La folie era donde el señor del castillo se iba a limpiar el polvo a las estatuas con la doncella"

"Ese angelote maya se parece a Peter Seller,no puede ser mas inexpresivo"

Este año (2007) en clase de composición una chica defendía un proyecto en el q planteaba desviar el agua de un río bajo tierra. A lo k "el Bendito" le dijo k era una burrada. Ella protestó: "¡pues la alcaldesa de Málaga también defendía esto!" Respuesta de Benito: "Ya, es que la estupidez no es patrimonio de unos pocos" Sin comentarios. (Debo decir que aún sigo manteniendo esta idea...)


LOS ANTIGUOS DIRIGENTES...

Mi querido amigo José María Cabeza nos ha regalado este texto del maestro Zhuangzi (o sería más apropiado decir el Maestro Zhuang), traducido por él mismo.

Escrito hace 2.400 años, el fragmento está habitado por el genio de la inmortalidad, que distingue a las obras maestras. Entre otras cosas ilustra sobre el carácter cíclico e irreductible de la naturaleza humana. Léanlo y asómbrense:

"Los antiguos dirigentes creían que el éxito del gobierno residía en el pueblo y el fracaso en ellos mismos. Por lo tanto, con que una sola persona perdiese la vida eran capaces de aceptar su responsabilidad y retirarse. Pero ahora es diferente. Los dirigentes actuales ocultan lo que debe hacerse y desprecian al pueblo llamándole ignorante cuando no les comprende. Infligen dificultades a los ciudadanos y los denuncian cuando no pueden superarlas. Imponen cargas excesivas y castigan a aquellos que se rebelan; fuerzan a los ciudadanos a trabajar hasta la extenuación y si no pueden continuar son eliminados. Cuando la gente ha llegado al límite de su capacidad y de sus fuerzas cae en el engaño. Si los dirigentes recurren a la hipocresía a diario, ¿cómo será que los funcionarios y el pueblo no se han de volver hipócritas?

Cuando la resistencia es insuficiente, la hipocresía aumenta; cuando el conocimiento no es suficiente surge la decepción; cuando escasean los bienes se incrementa el robo. ¿A quién deberíamos entonces culpar por tales actos de asalto y piratería?"

古之君人者,以得在民,以失在己;以正在民,以枉在已。故一形有失其形者,退而自。今不然,匿物而愚不,大为难而罪不敢,重任而其涂而不至。民知力竭,伪继之。日出多,士民安取不。夫力不足则伪,知不足欺,不足盗。盗窃之行,于谁责而可乎

28.5.11

manual operativo para indignarse con futuro

estamos indignados.
muchos.
y los acontecimientos públicos recientes han sido una muestra, pero sólo una, de ello.
¿y ahora qué?
se reclama una democracia real, lo que es una muy noble aspiración de un pueblo. y somos multitud los que creemos que es una aspiración realmente pendiente, que nuestra partitocracia instrumental al servicio de grupos de intereses espurios está lejos de ser una democracia real. en realidad creo que nadie que no esté cobrando de un partido o espere hacerlo pronto dirá que vivimos en una democracia real.
volvemos al pálpito social, al llamado movimiento 15-M.
¿qué está pasando y, sobre todo, qué podría pasar?
la toma de las plazas ha sido una de las cosas más emocionantes de los últimos tiempos. y lo ha sido por variopinta, espontánea, ciudadana y auténtica. no lo ha sido por la presencia de antisistemas de plantilla, ni por la aparición de famosillos en busca de foto o de políticos en caída libre intentando rentabilizar la cosa. eso ha sido lo peor. pero ver a un ama de casa con el carrito de la compra y un cabreo considerable daba un aire de esperanza a lo que estaba pasando.
las elecciones han sido un hito en el movimiento y, de otra forma, también han expresado la indignación de los españoles. aunque son dos fenómenos distintos y los indignados han manifestado insistentemente su rechazo al bipartidismo, la necesidad celular de extirpar al PSOE ha llevado a mucha gente de la plaza, directamente, a votar al PP, con frecuencia tapándose la nariz y después ya veremos.
el caso es que han dejado una sensación de ¿y ahora qué?
y me parece que se están equivocando. la plaza es un punto necesario de atención y un símbolo, pero corremos el riesgo de que esto se quede en un movimiento callejero marginal y puntual, y eso no es la democracia real, sino el reino del perroflautismo ilustrado, que puede acabar copando el movimiento y dejándolo en anécdota, con su momento de carga policial incluido, que da mucho juego en el feisbu y en la charlita mientras se pasa la litrona.
la democracia real requiere organización e instrumentos representativos a los que pueda acceder una mayoría de la población. estoy hablando de un consejo significativo de ilustres independientes dispuestos a dar la cara, de un foro amplio y público de debate y propuesta, de leyes de representación y de internet.
podemos vernos, sí, un domingo al mes para mantener viva la llama y reclamar presencia ciudadana y mediática, pero de ahí no saldrá una democracia real, sino de canales efectivos de representación. ¿dónde están los manifestantes informáticos, que no han implementado ya una plataforma de votación on-line, sobre propuestas que puedan hacer grupos de ciudadanos que se organicen, así mismo, en la propia plataforma? sobra software y práctica en la red, como ha demostrado la organización y difusión del evento. y para los abuelos sin internet, centros cívicos espontáneos, carpas con ordenadores, lo que haga falta...
la cuestión es tan evidente, que si no llega a organizarse por esta vía caerá sobre los promotores del 15-M la sospecha de que su objetivo no era una democracia real. pero especular sobre cual podría ser es otra cuestión.
quizá ningún otro momento de la democracia española (europea) ha sido tan propicio para que un cambio sustancial se opere, modificando radicalmente los canales de poder realmente popular. ese simple cambio instrumental es el que acabaría desestructurando el sistema actual, que ninguna otra barricada ha conseguido ni conseguirá desestabilizar. si no se aprovecha esta ocasión tendremos que plantearnos seriamente nuestro derecho a ser un pueblo que gobierna su destino o si, por el contrario, estamos en las manos que nos merecemos, que íntimamente deseamos.

24.4.11

creative driving


El tráfico en India es una revelación con consecuencias multidimensionales.

Nuestro sistema de pensamiento racional admite una relación causa-efecto con incrementos lineales o exponenciales. Basados en esta creencia se emiten normas y penalizan las infracciones, convencidos de que a mayor número de restricciones la seguridad será mayor y que, a menor número de infracciones a las normas de seguridad, el número de accidentes y de víctimas consecuentes disminuirá.

Este es nuestro acuerdo y nuestro contrato social al respecto.

Si fuese cierto, aplicando la lógica lineal (o peor, exponencial, según nos amenazan) de infracciones->riesgo->accidentes->víctimas, las calles de las ciudades indias estarían sembradas de cadáveres, víctimas de accidentes de tráfico; pasearíamos por cualquier calle de Delhi entre el ruido metálico de los choques y el gemido de los moribundos. Y sin embargo no es así. Desconozco las estadísticas, pero desde luego, sea mayor o menor el número de incidentes que sufren, no alcanza a constituir la hecatombe que sería consecuente con nuestra lógica.

¿Cuál es la explicación? La precisa y completa excede con mucho a mis conocimientos, pero ensayaré el boceto de una.

La única posibilidad no sobrenatural que vislumbro es que el tráfico constituya un sistema de flujos interrelacionados, sistema que puede responder a más de una estructura y que, dentro de cada estructura, presenta una lógica distinta, con leyes de funcionamiento, pero también de variabilidad, que difieren entre sí. Por lo tanto, no se puede predecir el comportamiento ni las variaciones de funcionamiento que se registrarán al introducir una modificación, aplicando las leyes de una estructura a otra.

El tráfico en India es inverosímil para los esquemas occidentales. Los niveles de “autonomía” en las decisiones de cada conductor, sin aparente sujeción a ninguna regla, rozan el absoluto. Es la selva casi perfecta. Un policía de tráfico aparece ocasionalmente con una larga porra de bambú, pero solo introduce más caos, con lo que la imagen que transmite es de castigo arbitrario de un dios cruel, y no de orden. Hay un lenguaje sonoro muy intenso. Todo el mundo usa su bocina continuamente, con el fin aparente de crear una burbuja acústica que anuncie su trayectoria a quien no lo vea. El resultado atronador parece no molestar a nadie e incluso funcionar. Pitando uno puede elegir cualquier camino, carril o dirección, abalanzándose contra peatones o bicicletas en sentido contrario. El adelantamiento selvático no respeta más límite que el del espacio geométrico que permite el paso, y aún éste se somete a especulaciones en el límite (acaso las primeras teorías cuánticas se urdieron en medio de un atasco en Kolkata).

El pandemónium resultante dista de ser comprensible de forma sencilla por un occidental, que por lo general reacciona con una mezcla de pánico y resignación.

Pero lo cierto es que, mal que bien, el tráfico funciona, con resultados de tragedia que no deben de ser tan distintos de los nuestros, al menos no proporcionalmente.

Hay que pensar que la estructura relacional es distinta, como sus normas intrínsecas. Esa estructura es coherente y autoequilibrada por elementos diversos que no voy a intentar analizar. Pero está claro que su interacción consigue un cierto tipo de balance no tan distinto al de otros sistemas.

Lo importante es que todos los participantes en el sistema se integran con pautas compatibles. A borde de un auto-rick en el caos (¿pero hay un cosmos alternativo?) de una avenida de Varanasi se me ocurrió pensar que si en ese momento se soltasen veinte daneses en moto en esa avenida, sobrevendría una masacre; el resultado en accidentes y bloqueo se me antoja incalculable. Ni peor ni mejor que si en el ordenado tráfico de una avenida de Franckfurt se sueltan veinte tuc-tucs de Delhi.

Jhansi. Enero 11

26.5.10

4.4.10

ECOSOFÍA PARA LA TRANSICIÓN URBANA

Instalación urbana. Toronto 2oo9.

Esta entrada podría considerarse el post-prólogo de una serie que reflexionará sobre la cuestión que planteamos. En ella se propone que debemos considerar una perspectiva integradora de la ciudad contemporánea y futura, que dé respuesta unitaria a los problemas, a través de soluciones orgánicas; ya que soluciones sectarias y parciales, provocarían problemas “río abajo”, en el desarrollo de las mismas, derivadas de posibles incompatibilidades.

La clave para pensar estas soluciones la encontramos en el concepto de “ecosofía”, que aúna las aproximaciones al devenir del hombre y/en su medio, bajo un punto de vista encaminado a compatibilizar las acciones por la sostenibilidad, entendida como un proceso transicional hacia un escenario sustancialmente distinto al que nos ofrece el paradigma de consumo bajo el que vivimos, basado en recursos virtualmente ilimitados y sumideros que, mágicamente, no tienen fondo.

Por otro lado, no menos importante, afirmamos que la ciudad histórica es modelo válido y fuente de información e inspiración para este desarrollo integrador, evolutivo y sostenible.

Los términos que manejaremos en esta y sucesivas entradas los encontramos brevemente descritos y encuadrados en mi entrada anterior en este mismo blog, “PALABRAS MÁGICAS”.

Planteamiento

Entre la condición cambiante y problemática que presenta la ciudad contemporánea de la sociedad occidental, detectamos dos retos fundamentales: en primer lugar, su adaptación a los nuevos modos de habitar que la sociedad actual está demandando, a causa de los cambios en el paisaje humano y en las relaciones sociales; en segundo lugar, su sostenibilidad desde el punto de vista ecológico, como construido físico, en los términos que plantea el reto de la transición a una nueva estructura global de recursos.

La cultura dominante nos ofrece un modelo de vida. Esa vida se desarrolla en una serie de escenarios planificados para albergarla: unos tipos de ciudad y arquitectura determinados. Pero ese modelo es sólo una posibilidad, por más que intenten convencernos de que es la mejor, por no decir la única. Es evidente que hay otras formas de vida que responden a parámetros culturales distintos. Si otras vidas son posibles, ¿requieren escenarios distintos? y ¿hasta qué punto la naturaleza de esos escenarios influye en la vida que podemos desarrollar en ellos? O dicho de otra forma ¿cuánto puede influir la arquitectura en la vida que llevamos? y también, para proponer un cambio en nuestras vidas, ¿necesitamos cambiar nuestras casas, nuestra ciudad?.

Por otro lado, un nuevo y descomunal reto se plantea ante nuestras sociedades, nuestra civilización: el reto de la sostenibilidad. Nuestras ciudades, el hábitat construido que nos damos a nosotros mismos, no puede perpetuarse tal y como lo conocemos hasta ahora mucho más tiempo. Es más, la misma supervivencia de la especie humana en el planeta, parece amenazada precisamente por los parámetros con los que se ha desarrollado ese hábitat.

La coincidencia en el tiempo y en el espacio de estas dos cuestiones (nuevas formas de vida y necesidad de cambiar las estructuras urbanas y arquitectónicas hacia la sostenibilidad), deben poder sugerirnos una línea de reflexión. En este sentido, pretendemos una aproximación “ecosófica”, según el término de Guattari, en la que se encuentren de forma natural y sinérgica, las tendencias y necesidades sociales con las prioridades ecológicas que constituyen el nuevo paradigma cultural.

Vamos a intentar desarrollar algunas ideas sobre estas cuestiones, aunque no se garantizan respuestas universales, lo que diferencia a la investigación y la reflexión de la publicidad.

Hace muchos miles de años el hombre pensó que podía mejorar las condiciones que le ofrecía la caverna o el reparo del bosque, modificándolas a su conveniencia, y comenzó a labrarse un refugio, urdido por su propio ingenio. Desde ese momento, en el que tenemos derecho a pensar que nació la Arquitectura, los edificios que el hombre ha construido para su uso han condicionado las formas de vida, las actividades que en ellos se han desarrollado. Otro tanto, por extensión y acumulación, podemos decir de la ciudad.

Este condicionamiento que nuestro medio físico nos impone, era de alguna forma la recíproca inevitable al hecho esencial de la arquitectura: cambiar las condiciones que nos venían dadas por el entorno. Si se modificaban unas determinadas condiciones era para crear otras, perseguidas por los que ideaban el edificio. Esas eran, a la postre, las condiciones que determinaban el uso para los ocupantes.

Probablemente, los parámetros que la arquitectura pretendía y podía modificar en los orígenes se limitaron al bienestar: mejorar la temperatura, proteger de las inclemencias meteorológicas, proporcionar seguridad... Este listado ha ido aumentando conforme la civilización ha ido incrementando y haciendo más complejo el catálogo de los parámetros que la componen, susceptibles de ser determinados, expresados, controlados por la arquitectura.

Así podemos resumir que el medio construido (edificios y ciudad) es un compendio de objetividad y semántica, condiciones físicas e información, cuya estructura y materialización vienen estudiados y definidos por las disciplinas que producen dicho medio (arquitectura y urbanismo).

Los hombres, desde el individuo hasta las más complejas sociedades, se han servido de estas disciplinas para modificar las condiciones físicas y transmitir información a través de sus obras. Esta intención primaria es común a quien construye un establo para proteger a su ganado y a quienes deciden levantar una mezquita para orar y al tiempo dejar clara la importancia de su religión en la jerarquía social. Los medios y naturaleza de las intenciones son, evidentemente, muy distintos, pero comparten un conocimiento y gesto esencial común: con la arquitectura modificaremos las condiciones del medio.

Hasta aquí sólo se ha enunciado una obviedad: que la forma, materiales y disposición de los edificios y la ciudad condicionan la vida de sus usuarios. Pero convenía detenernos en el origen de este hecho que de tan evidente con frecuencia olvidan legisladores, encargantes, proyectistas y usuarios, porque es el que sostiene las ideas que seguirán en sucesivas entradas.

15.3.10

sobre geografía

Recopila Alberto Manguel, en una lúcida recensión del libro "Lejos de dónde" (Cozarinsky 2009) un par de citas que invitan a la reflexión geográfica. Copio:

"Cuenta Northrop Frye que un viajero en el norte de Canadá, desorientado por la vastedad del Ártico, se vuelve hacia su guía inuit y exclama: "¡Estamos perdidos!". El guía, sorprendido, le contesta: "¿Perdidos? No estamos perdidos: estamos acá".

A este sentimiento de hogareña ubicuidad, que cuestiona nuestra capacidad para reconocer referencias en parajes que nos resultan ajenos, Edgardo Cozarinsky contrapone la noción contraria. Un muchacho judío decide dejar su mísera aldea en Galitzia o Besarabia, y su madre llora sin consuelo: "Hijo mío, ¿por qué te vas tan lejos?". "¿Lejos?", dice el hijo. "¿Lejos de dónde?".

La distancia relativa respecto a un origen de referencia se revela aquí directamente proporcional al vínculo emotivo que nos une a ese origen. El "dónde" no pertenece a la geografía, sino a la memoria. Me ha recordado a una afirmación en el extremo opuesto de la identificación con el lugar, la archiconocida respuesta de Rafael El Gallo que, llegado en barco a Vigo de una gira americana, se empeñaba en salir inmediatamente en coche para Sevilla. Fue interpelado por uno de sus mozos que le pidió que descansasen una noche en el lugar, argumentando el cansancio acumulado y que Sevilla estaba muy lejos. Ahí el maestro dio un respingo, paró el reloj, templó y mandando sentenció la frase que ha quedado para el mármol: "Sevilla está donde tiene que estar. Lo que está lejos es esto."

No tengo mucho más que aportar de momento, pero la recensión me ha inquietado lo bastante como para dejarla transcrita aquí. Espero comentarios.

18.2.10

Elencos Umbertianos

http://www.uimp.es/blogs/sevilla/2010/02/18/conferencia-de-umberto-eco-en-sevilla/

De la Conferencia impartida por Umberto Eco en Sevilla, el 17 de Febrero de 2010, en la Iglesia del Hospital de los Veberables, con el título "El vértigo de la Lista".


Vertiginosa fue la conferencia, la agilidad mental de su autor y su erudición. Cualidades que dibujan la fama de Umberto Eco. En definitiva, Eco fue Eco en grado superlativo.
Para ello eligió un argumento que se presta al lucimiento erudito y al juego de la palabra como pocos, el elenco. Práctico o poético, en distinción que él mismo enunció y ejemplificó con la lista de los amoríos de don Giovanni, a cargo de Leporello (práctica, finita e inclusiva de una totalidad) o con las letanías a María Santísima (poética, virtualmente infinita, que pretende transmitir un sentimiento de vértigo, de grandeza, ilimitado).
Tras pasar por esta y otras distinciones lúcidas, reveladoras (la definición sistémica frente a la definición por enumeración de propiedades), tras recitar listas memorables de la literatura o la protociencia, como la de los mil tipos de testículos (cojones, para ser exacto, y en español), terminaría en dos listas absolutamente memorables de la literatura, obras del genio de Borges, la descripción del Aleph y la clasificación de los animales en "cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos" que aparece en el ensayo-ficción "El lenguaje analítico de John Wilkins"; la primera como muestra de elenco que pretende incluir explícitamente el universo a través del caos y la segunda como desafío a cualquier orden lógico o lógica de ordenación, que alcanza la cumbre del caos, la destrucción de la "elenquistica" (por la belleza de estas dos listas, las incluyo al fin de esta nota).
Desde aquí, la www, "la madre de todas las listas", hagamos un homenaje a la inteligencia del piamontés ubérrimo, y su capacidad de sorprendernos con cualquier argumento que se aproxime, siquiera remotamente, sus soberanos dominios de la semiótica. Laudate Eco!
_______________________________________________________
La descripción del Aleph, por Borges:

"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo."

No he encontrado palabras aún para glosar esta pieza, me remito a las de Eco.
Y ahora, la enciclopedia china de los animales:

"...

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en


  1. pertenecientes al Emperador
  2. embalsamados
  3. amaestrados
  4. lechones
  5. sirenas
  6. fabulosos
  7. perros sueltos
  8. incluidos en esta clasificación
  9. que se agitan como locos
  10. innumerables
  11. dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello
  12. etcétera
  13. que acaban de romper el jarrón
  14. que de lejos parecen moscas
..."
Tampoco es probable encontrar palabras bastantes para describir la inquietud que transmite este listado, que se resiste a cualquier catalogación taxonómica... ese "etcétera" en medio del la lista hace ya suficientemente incomprensible el conjunto, pero no contento, Borges elenca a su vez "los incluidos en esta clasificación"(!) destruyendo irremisiblemente los cimientos de la lógica, uno de cuyos pilares es que lo listado no se puede incluir en una lista, como no se puede incluir lo definido en la definición.
Sólo para rememorar estas dos listas hubiese merecido la pena la conferencia.
Gracias

_______________________________________________________

Mi buen amigo Carlos Porras me facilita un nuevo elenco nada desdeñable, se trata del índice de una obra de Fray Andrés de San Miguel, fraile carmelita y gaditano por más señas, emigrado a México para difundir la carpintería de lo blanco, en su calidad de arquitecto de la orden, a finales del XVI y principios del XVII.
Lo transcribo:

Primera Parte:

Templo del Rey Salomón.

Análisis de templos del Perú. (¿estuvo alguna vez allí?)

Reglas para construir iglesias de la Orden.

Segunda Parte:

Tratado de arquitectura.

Tratado de matemáticas.

Tercera Parte:

Tratado de Hidráulica: aguas, acueductos, bombas y desagües de la ciudad.

Relación del viaje a Nueva España en la Santa María de la Merced.

Demostración de la Gracia de la Virgen mediante cálculos numéricos.

Breves notas sobre priscos y melocotones.

Esto se llama ir de lo general a lo particular. Los dos últimos apartados se prometen apasionantes. Es brillante la nota de Carlos en la que me hace una lúcida reflexión: "Te recuerdo que, Alcaudete, que hasta hace tiempo era un reconocido productor de orejones, tiene por patrona a la Virgen de la Fuensanta..... " lo que resuelve, de momento, la relación entre el tratado de hidráulica, la gracia de la Virgen y los melocotones. Algo hemos avanzado (si admitimos que Fray Andrés tuvo su revelación particular en las inmediaciones de Alcaudete, claro...).

19.1.09

duda

siempre me ha inquietado una duda. vamos a ver, la convención cromática nos enseña a todos desde pequeñitos que esa mesa es verde. si no tenemos averiadas las células oculares ni las conexiones neuronales competentes, ante frecuencias lumínicas análogas seremos capaces de reconocer que estamos ante otro objeto verde, por asociación será fácil pronto llegar a identificar la idea visual de "lo verde". y como fisiológicamente nos parecemos, individuos "cromáticamente sanos" (concepto interesante) identificaremos mayoritariamente como verde el mismo grupo de objetos, debido a la información que de pequeños recibimos en ese sentido. bien hasta aquí, pero la duda es, íntimamente, ¿vemos todos el mismo color? esa mesa que reconocemos como verde, ¿produce en todos la misma percepción? si hubiese un dios menor que pudiese ver a traves de nuestros ojos, lo que realmente vemos, ¿diría que todos vemos lo mismo?

no es una duda muy práctica, lo sé, pero me acompaña desde la infancia, lo que probablemente da una idea de que ya debía ser un niño bastante rarito.


p.s.1. los daltónicos confunden colores, por lo general los rojos y verdes son algo entre un marrón y un morado que no pueden distinguir, no es que vean colores distintos, porque si los distinguiesen entre sí, por el principio anterior, sabrían lo que es verde y rojo y nadie podría decir que son daltónicos.

p.s.2. en japonés no existe el color verde. todo es azul. los árboles y la hierba en japón son azules. tonos de azul distinto, obviamente, al del cielo, como aquí distinguimos el azul del cielo y el del mar. este hecho me ha inquietado ligeramente desde que lo conozco.

14.12.08

MoMA NYC 281008

Visita al Museum of Modern Art (después de la reforma-ampliación).
www.moma.org

El nuevo contenedor es elegante, buena arquitectura. El contenido, sin duda, impresionante, un puñado de iconos del siglo XX imprescindibles, sobre el fondo de una sólida colección; mi visita sin embargo es sólo el cumplimiento inevitable de un rito social absurdo. No recibes ninguna información que no esté mejor recogida y ordenada en mil manuales; y por otro lado, no hay posible contemplación ni emoción en esta avalancha humana de rebajas de la mitología creadora del siglo XX.

2.9.08

el turista tranquilo

uno de los tics más irritantes de la postmodernidad líquida es el desprecio al turismo, que todos hemos ejercitado más o menos displicentemente ante alguna bulla de sonrosados sajones en pantalón corto o disciplinados orientales buscando el banderín amarillo. mea culpa. el grado supino de papanatismo en esta especialidad es la distinción entre "turista" y "viajero", ante la cual, casualmente, el que la cita siempre se autoproclama "viajero", mientras en su fuero interno jura por enésima vez tirar el macuto de travelplan que conserva en el altillo.
podemos citar a bowles cuando sentenciaba que "sólo es viajero aquél que no sabe si un día volverá". y yo no conozco a nadie que haya quemado las naves, entre otras cosas porque hoy en día son de iberia y te meten un paquete por terrorismo.
dicho todo lo cual, es cierto que la turistización de un lugar (coño, qué porquería de palabro) lo aniquila, le roba el alma, lo deja inservible. y no es una cuestión personal, adolescente, de "yo no soy como ellos". no, es una cuestión estructural, industrial; un proceso de mercadotecnia que ha derivado en una máscara que el lugar ha construido sobre si mismo para su consumo por la avalancha de turistas programados. esa máscara tiene algo de caricatura, de exageración y simplificación simultáneas de los rasgos locales, para su fácil apreciación por parte del turista poco atento, quizá poco sensible, probablemente poco preparado y con seguridad muy apresurado. es, en definitiva, un parque temático del propio lugar superpuesto al original, eliminando todas esas cosas enojosas y aburridas que tiene la realidad y, desde luego, evitando que el buen turista tenga que relacionarse con ella. en ocasiones la máscara usa de los elementos físicos de la realidad, los monumentos, los paisajes, y los entreteje con la ficción generada o recreada, como en un robocop de ciencia ficción; en otras ocasiones, el destino turístico original fue depauperado hace mucho y todo lo que percibimos es ya pura escenografía.
en cualquier caso, lo que percibimos, a poco que nuestra atención, sensibilidad o simplemente disponibilidad de tiempo nos lo permita, es deplorable: un armatoste sin alma que, en el peor de los casos (la alambra), usa el cadáver del lugar original, en un macabro comercio necrófilo, asesinado por los mercaderes. ése es el problema con el turismo, la banalización de la belleza, la divulgación de lo sublime (este propósito le parecerá magnífico a más de un imbécil, seguramente consejero de turismo o algo en algún taifa, pero un mínimo repaso etimológico evidencia la contradicción intrínseca, biológica, que impide la coexistencia de lo sublime y la divulgación, donde aquello suele morir en presencia de ésta).
los procesos que llevan a la transformación de los lugares son complejos, paulatinos y seguramente inconscientes en muchas de sus fases, pero el resultado es reconocible por todos.
yo soy turista, un simple turista, pero en la medida en la que me concedo tiempo para contemplar y pensar en lo que he visto, procuro informarme y me gusta relacionarme con los locales, conocer su circunstancia y sus porqués, la superestructura turística me resulta agotadora, impenetrable, inservible. qué más quisiera yo que recrearme y conocer la esencia de la alambra (de nuevo), piazza san marco, el templo de tiem-piè, las cataratas de niagara, chichén itzá o una playa de bali, pero es que no me dejan, los han aniquilado, no existen y además, con mala suerte, me empujan, circule por favor, que ya venden postales a la salida. así que los que pretendemos viajar despiertos tenemos que conformarnos con sitios inferiores, seguramente menos bellos que aquéllos que el turismo fagocitó. a cambio nos relacionamos con seres y lugares vivos, sin impostura. a cambio podemos relacionarnos y enriquecernos, buscar ese raro fruto que es aprender genuinamente de lo realmente distinto.

6.8.08

100 MISERABLES VISITAS

-
Hace unos cuantos meses, mucho después de comenzar el blog pero ya hace tiempo, le coloqué un contador de visitas. Debo de suponer que funciona bien, parece un mecanismo sencillo.
Normalmente no le presto atención, pero hoy me he sorprendido con la redondez del número 100. Hay blogs que reciben miles de visitas diarias y Lapidaria ha merecido 100 miserables visitas en bastantes meses.
La reacción instintiva a sido de decepción, lo reconozco, internet nos acostumbra a las grandes cifras. Pero entonces he reflexionado: La dirección de este blog la tenéis un número reducidísimo de mis más estimados amigos, quizá menos de diez. Ese 100 significa que en cien ocasiones un querido amigo ha dedicado su tiempo a abrir este blog y, quizá, ha prestado su atención a lo que escribo, llegando incluso a dejar algún comentario; significa que en cien momentos alguien cuya opinión me importa se ha interesado por lo que yo opino.
Y entonces esa cifra me ha parecido descomunal, asombrosa, totalmente inmerecida, si la entiendo como una suma de decisiones personales, de momentos privados, una renta de cariño expresado en nada menos que 100 miserables visitas.
Gracias.

23.7.08

CANADA.02

Primeras notas en Toronto.
Es maravilloso visitar una ciudad de la que no te intersa ver absolutamente nada. La sensación de relajo, de vacío mental, te prepara para disfrutar de cualquier cosa que encuentres. Puedes emplearte a fondo en tonterías sin la incómoda sensación de estar perdiendo el tiempo. Es el escenario propicio para alimentar el verdadero espíritu de las vacaciones, de la holganza sin propósito.
Toronto, además, tiene la virtud de presentarse a la primera mirada con perfiles sorprendentemente interesantes para el que nada espera: multiculturalidad, desprejuicio social, contrastes, un fuerte carácter de "ciudad americana" en su morfología urbana... quizá no todo sea pereza en esta visita. Aunque sin duda, la óptima posición del observador desocupado saca lustre a situaciones y ángulos que en otra ciudad con mayor calado pasarían desapercibidos.

Para comenzar la deriva urbana, (nunca mejor traído el sustantivo tópico del turista postmoderno) he decidido comenzar por Asia. La idea viene de un artículo de suplemento leído en el avión, lo que ha sido una decisión aleatoria tan válida en este momento como cualquier otra; en una ciudad sin referencias un dominical te vale igual que la Encyclopaedia Britannica. Decía que he comenzado por Asia, es lo bueno del “melting pot“ ordenado por distritos, que sabes que tranvía coger para según qué continente. Y en el China Town de Toronto te has metido en el puñetero continente asiático, con clara predominancia china, pero importante presencia de prácticamente todas las culturas del extremo oriente. Un PHO BO (mi teclado americano tiene bastante con reproducir la ñ y acentos españoles, la enfurecida acentuación vietnamita escapa totalmente a sus capacidades)... un PHO BO, decía, te hace saltar las lágrimas por la añoranza oriental y las indescriptibles guindillas indochinas. El antro, Saigon Palace, es perfecto: somos intrusos en un mundo de orientales taciturnos, principalmente dependientes de las tiendas vecinas y alguna pareja dominguera, porque aquí las tiendas abren los domingos, claro; podríamos estar en cualquier comedero de la ribera del Mekong, salvando la temperatura, con sus manojos de palillos, sus cuencos humeantes y la parafernalia sintética china acumulando polvo. Nada estorba en el espejismo oriental, además, si miras por la ventana, hay algo en el desarraigo y la impertinencia de la urbe americana que encontramos igualmente en la metrópoli asiática sin referencias, de la que Ho Chi Mihn City es un epítome. Después, con los labios aún adormecidos y el ánimo exaltado por el octanaje de la sopa, la inmersión, el paseo sin destino, disfrutando del tiempo en cada esquina y en cada bazar. Por cierto, una de las primeras impresiones es la de que en ninguna ciudad no hispanohablante he oído hablar tanto Español como aquí, aunque me faltan algunas como Miami que deben de ser lo máximo.
A cuento de todo esto me viene a la memoria otra lectura reciente, un artículo de Leopoldo Calvo-Sotelo (lo supongo hijo o sobrino del difunto) contiene un párrafo extremadamente lúcido que copio para aliviar al texto durante unas líneas de la torpeza de mi escritura:
... “Desde el punto de vista estético, existen dos maneras de satisfacer las demandas de un abigarrado público universal: el multiculturalismo y la neutralidad cultural. El multiculturalismo (que suele caracterizar la aproximación norteamericana al problema) se basa en yuxtaponer elementos procedentes de distintas culturas, sobrecargando el numerador de sumandos. Más elegante es la solución de la neutralidad cultural: se trata de buscar un denominador común a través de la estilización, que consiste en reducir la representación de los seres y de las cosas a sus rasgos más elementales, eliminando las aristas idiosincráticas.“
Si hacemos caso a lo anterior, Toronto cumple rigurosamente el paradigma norteamericano, abigarra extraordinariamente el picadillo multicultural, sin ahorrar ni uno solo de los elementos de los que le proporciona su despensa migratoria. No es fácil estar en una ciudad que presente el grado de complejidad de este collage, al menos en Europa, donde ciudades como Madrid, Londres o París son ya exponentes de la multiculturalidad, en especial Londres, más que por número por concepto, ya que sin intentar enmendar a Calvo-Sotelo, tengo la impresión de que esta forma de integración (o “anti-integración“) más que norteamericana es anglosajona.
Pues aquí estoy, al pairo en esta ciudad cuyas claves, muy de lejos, se me escapan tanto en lo geográfico, como en lo social, estético o de cualquier orden... Sólo me acoje la retícula como supremo argumento de orientación y que hace a una ciudad tan grande como ésta aparentemente asequible. Pero no nos engañemos, esa legibilidad de calles y avenidas, pulcramente recorridas por tranvías ordenados, esconden una forma perversa de laberinto, el laberinto del tamaño y de la falsa homogeneidad que alinea mundos absolutamente diversos y en el que la brújula es inútil.

21.7.08

CANADA.01

Alguien dijo de Suiza algo como que era el país cuyo máximo nivel de imaginación y diversión consistía en hacer relojes de cuco. Pues Canadá no hace relojes de cuco.
Si a alguien le encanta la naturaleza virgen ("salvaje" sería aquí un epíteto) de las regiones frías y boreales, Canadá es su país... bueno, y el sirope de arce. Si no es el caso, puede perfectamente prescindir de la adusta hospitalidad de Air Canada.
Pero esa falta de interés en las virtudes del país al que he llegado puede ser fuente de iluminaciones. Para empezar, uno se da cuenta de que puede pensar y aprender de todo y en todo lugar, no importa lo anodino que sea el objeto de la observación. Suelo suponer que cuanto más diferente sea un entorno a nuestro horizonte habitual, mayores oportunidades de contraste deparará y, en consecuencia, mayor aparataje ofrecerá a la reflexión. No voy a desmontar este prejuicio que algo de cierto tiene, aunque sea en lo cuantitativo. Pero lo cierto es que no hay estímulo que resulte insuficiente para la una neurona curiosa. Para continuar, cualquier juicio que surja de un conocimiento tan superficial y fresco como el mío no pasa de ser un apriorismo que se quiere justificar con el primer contraste. Pero con algo tenemos que comenzar a hacer funcionar el teclado.

Canadá empieza a provocar reflexiones con las cifras. El segundo país más grande del mundo en superficie, que llega desde la latitud de Madrid a sólo 700 km del Polo Norte y abarca cinco usos horarios, tiene sólo 33 millones de habitantes, que se reparten una cuarta parte del agua dulce del mundo (este dato vertiginoso merecerá una reflexión). Su superficie, de unos 10 millones de km2 (20 Españas), está dividida en 10 provincias, que hasta hace poco eran 6, y 3 territorios; alguna de ellas, como Quebec, triplican la superficie española, un tercio de cuya extensión (o sea, una España), que se conoce como región de Nunavuk, alberga 14 poblaciones y algo más de 30.000 habitantes, que protestan porque tienen que ir a su casa en avión, visto que hasta el momento ningún gobierno ha considerado razonable hacer y mantener una carretera en el ártico para ellos.
Este país, en el que todo es descomunal, provoca una sensación de insignificancia del ser humano y desvalimiento, al tiempo que, contradictoriamente, alimenta el asombro ante la capacidad de superación de los hombres. Los turistas que apenas nos asomamos a esta tierra, fatigamos para recorrer distancias minúsculas en la escala local, y eso gracias a los medios de transporte contemporáneos. Sus descubridores, conquistadores, colonos, la construyeron a lomos de caballo. Nunca me ha asombrado el hecho material de que en épocas pasadas, con medios infinitamente menores, se conquistasen estos territorios ni se concluyesen estas aventuras. Era cuestión de tiempo, de una escala distinta del tiempo y la vida que resultaba en un proyecto vital que se justificaba con la empresa. Empresa que además se hacía común para una civilización y hacía que varias generaciones se empeñasen en ella, lo que multiplicaba el tiempo y los medios. Este enfoque explica (y no otro) la expansión europea por América. No, la consecución de este logro ingente, digo, nunca me ha causado asombro. Me sobrecoge sin embargo pensar en la sensación, el escalofrío interior de cada uno de los hombres, en especial de los más lúcidos, que con aquellos medios y la más perfecta ignorancia sobre todo lo que se les abría delante, dejaban su mundo atrás y penetraban en una tierra ignota y con frecuencia hostil. Y después, esa misma sensación en aquellos que les sucedieron y que, teniendo ya información sobre la magnitud de la empresa, se empeñaban en perpetuarla, en cruzar el continente, en abrir y mantener caminos, en fundar ciudades aisladas en lugares imposibles a los que una simple carta podía tardar un año en llegar, en el poco probable caso de que llegase.
La conciencia de una situación equivalente, provocaría en la media de nosotros un pánico incontrolado, histerismo, quejas a la autoridad, reclamación de nuestro derecho al bienestar y a que alguien (nadie) haga nuestro trabajo duro. Es sencillamente incomprensible para nuestra mente media, como lo es la cuadratura del círculo, la presencia de ánimo necesaria para afrontar un reto de ese calibre con estoicismo, quizá con naturalidad. Y no es que falten en nuestra sociedad ánimos valerosos, individuos dispuestos a afrontar una muerte probable, un reto desconocido. Aventureros, militares, astronautas, deportistas de riesgo lo hacen en determinadas situaciones y mayor o menor medida. Pero hay, decididamente, algo más. Algo que tiene que ver con la sensación de desamparo, de que nada te vincula al mundo conocido, de que nadie vendrá en tu auxilio durante muchísimo tiempo o jamás. Y de que no hay vuelta atrás. Esa idea, representada arquetípicamente por Cortés en la quema de sus naves (una de las mayores performances poéticas de todos los tiempos, por mucho que los espíritus mezquinos busquen explicaciones funcionalistas al hecho) es la que de verdad provoca vértigo en nuestras almas contemporáneas sobreprotegidas, amparadas hasta el último estornudo. Ese viento frío en la cara, del que nunca nadie te protegerá, es el que para mí dibuja el temple de aquéllos espíritus, el que alimenta mi inconsolable asombro.

10.5.08

ZEITGEIST

no, no me voy a referir a hegel ni su "espíritu de los tiempos", de hecho, si el pobre levantase la cabeza!
hablo de la película documental que lleva ese título (se puede ver pinchando en el título del post) y que estuvo tan de moda hace unos años entre una cierta progresía abonada a las teorías conspiratorias.
no lo había visto y por mediación de un amigo ha llegado a mi pantalla hace poco. el documental está bien y es complejo, pura postmodernidad líquida.
conviene verlo, aunque no debería ser apto para crédulos y papanatas en busca de intrigas antisistema, puede darles una subida de azúcar. resumiendo muchísimo cuestiona los cimientos de la estructura social que vivimos en cada uno de sus pilares, para acabar ejemplificando con la teoría conspiratoria del autoatentado del 1109, que tanto escandalizó en su momento. lo curioso es que estoy dispuesto a creerme casi todo (pero sólo casi).
y la pena es que esté concebido bajo los esquemas de la más rigurosa propaganda, lo hubiese firmado göebbels. esta cuestión que podría parecer anecdótica, sintáctica, da bastante que pensar sobre la intención de sus autores y editores, sobre la limpieza de sus fines.
aún así hay momentos y datos que, el día que los verifique, me van a dar mucho que pensar.

coda para los que la hayan visto: mientras llega la era de acuario seguiré yendo a ver la macarena.

14.10.07

Cuaderno de Vietnam 5: HOI AN

(En estas notas repito de otra forma algunas ideas recogidas en un post anterior: "de vietnam, tarde, gracias a dôn-gòn". Estas son las notas originales del cuaderno de viaje, las del post mencionado son ideas vertidas en un foro.)

Esta pequeña ciudad del centro de Vietnam tiene el puntito falso de las grandes mecas turísticas. Como Toledo, Florencia, Tallin… ha comenzado a convertirse en un parque de atracciones de sí misma - expresión recurrente pero tan descriptiva de una determinada realidad que se repite en territorios explotados por la industria turística. El número de visitantes, sin embargo, no ha llegado al grado de orda. En temporada baja es incluso escaso, y los miles de negocios que viven de él languidecen y se pelean por la caza del turista (menos a la hora de la siesta, que los vietnamitas practican con un denuedo sólo comparable al de su afán comercial). En realidad no es que sea tan escaso, pero la oferta es tanta que los turistas se diluyen en ella, dando sensación de ser muy pocos. Pero lo que mantiene ese carácter de ‘resort’ turístico es precisamente la existencia de esos miles de bares, tiendas, agencias, restaurantes… destinados al turismo y que convierten todo su centro histórico en un gran centro comercial de souvenirs o, en muchos casos, de las compras más demandadas: ropa y calzado a medida.

Le salva una cosa, además de la mencionada relativa escasez de turistas: la estructura urbana y arquitectónica de la ciudad histórica estaba pensada para el comercio. Mientras otras ciudades han visto reventada su disposición clásica para albergar el negocio turístico (v. Barrio de Santa Cruz), Hoi An sólo ha tenido que cambiar la mercadería para seguir dedicada a lo que siempre se dedicó, vender y con frecuencia, a foráneos. Este hecho simplifica en gran medida la abstracción mental necesaria para situarnos en la ciudad anterior al turismo.

Por cierto, esto de “la-ciudad-anterior-al-turismo” es una paráfrasis que nace de la impotencia para definir un momento histórico ejemplar o típico de una ciudad, antes del momento actual, una ciudad ideal, en sentido estricto que constituya la suma de cualidades que construyen su propio arquetipo. Y es que, claro, la ciudad, como ya sabemos, es una realidad cambiante, dinámica, que se resiste a salir en la foto, que cuando la hemos definido ya es otra... he aquí un apunte para otra ciudad invisible calviniana.

HOTEL HA AN
Me siento, en la terraza del jardín del Ha An, el hotel en Hoi An, arropado, mimado por una marea de esfuerzo humano. Una mujer lleva dos días en cuclillas cortando el césped con unas enormes tijeras de podar y un gorro cónico por toda ayuda (lo de las cuclillas merece un comentario aparte, pero es una postura inverosímil en la que sólo un indochino anoréxico puede considerar comodísima, hasta el punto de quedarse dormido… me pregunto si les pareceremos rarísimos sentados y con las piernas cruzadas). Un ejército de apenas niñas se afana concienzuda y parsimoniosamente en mantener todo perfecto, como si el tiempo no existiese ni, por supuesto, su ordinario concepto asociado de ‘productividad’. Por otro lado, su aspecto impoluto, su impecable vestimenta, la seria dignidad, incluso gallardía con la que se aplican a sus tareas, dan una imagen que, muy lejos de la explotación ni nada parecido, transmite naturalidad en el trabajo como la forma correcta de pasar el tiempo. Y es que parece que para los viet la vida es el trabajo, hay una identificación natural entre ambos, que sólo deja fuera (esa es la percepción) parcelas no pequeñas para dormir la siesta, comer a todas horas, de todo y en cualquier lado, y, supongo, dedicarse a sus afectos. Como recuerda nuestro guía en el sur, Thanh, el trabajo para el vietnamita es algo ligado al negocio, a buscarse la vida, es un autónomo por naturaleza y el salario no es su forma espontánea de comprenderlo. Por esto el comunismo en Vietnam, antes que en ningún otro sitio, aceptó el libre mercado como condición para subsistir; y por eso también, probablemente, Vietnam es el más próspero y creciente país de los que aún soportan un régimen comunista.

LA SIESTA es un fenómeno sorprendente. Cualquier momento, en el que no haya un negocio a la vista, es bueno para caer destroncado en cualquier rincón, mueble, quicio, montón de mercancía, moto, carrito o similar. Paralela a su facilidad simiesca para las cuclillas (con el mayor respeto) está la no menos asombrosa facilidad para acomodarse al sueño en los lugares y posiciones más acrobáticas. Tumbados, eso sí, que el vietnamita no es de siesta sillonera; es probable que sea, entre otras razones, porque ignoraron sillas y sillones hasta el s.XIX. Pero esto de dormirse tiene para ellos la mayor naturalidad, y se transponen en cualquier lugar, cómodamente despatarrados, sin el menor reparo.

13.9.07

DE GENOCIDIO (camboya frente a otros)

de nuevo una importación de otro foro, en el que se hablaba del genocidio camboyano de los jemeres rojos, liderados por pol pot, para quien le interese, el vínculo del blog, en el que se describe minuciosamente la historia, es: http://www.doblecero.com/soloparalocos/index.asp?idblog=255
también merecela pena, en youtube, buscar la entrevista a pol pot, que está dividida en 2 videos, buscar por "pol-pot, the interview & confessions".
reproduzco mi modesta intervención:
"...
suscribo las dudas de mis companheros. mi comentario será más... "estético", si hay algún sentido lo suficientemente inhumano para esta palabra.
en la masacre jemer (es la fonética más parecida a la original, aunque en medios anglófonos se transcribe khemer -¿?) hay algo especialmente monstruoso: la arbitrariedad, la gratuidad de la muerte. a pesar del éticamente acertado comentario de luis [en el que no admitía diferencias entre uno y otro exterminio de personas, porque todos son terribles], hay algo "estético" en lo que supera a cualquier genocidio que conozca, es esa decisión alucinada de ejercer el exterminio por la aplicación literal y analfabeta de una teoría sociopolítica naif, que se resume con una eficacia estremecedora en la decisión de "matar a los que usan gafas"... lo que aislado suena a algo así como "matar a los que se llamen alberto". la ignorancia le presta ese caracter simplista que lo hace más terrorífico.
cualquier otro exterminio ha sido promovido por causas abyectas pero más construídas sobre sesudas teorías sociales, políticas, raciales, económicas... teorías interesadas que persiguen un fin determinado, aunque probablemente terrible, y que tomando cuerpo en un movimiento social y a través de una gran convulsión colectiva han acabado en esas razias horrendas y asesinas. eso hace que de alguna manera comprendamos mejor su génesis (no las hace más justificables, claro). ésta de pol pot sin embargo parece el gesto pasmado de un niño loco, ejecutado con la despreocupación de un experimento inocente: "ahora, volvamos a los orígenes", y no se cargó a todos los bípedos de milagro.
sólo me la recuerda de algún modo (aunque la simplificación que voy a acometer es mostrenca) a la gran masacre de campesinos que ejecutó stalin. un número de millones aún por determinar, en cualquier caso sin parangón en la historia, fue sistemáticamente eliminado por la sencilla razón de que el en socialismo real no cabían los pequenhos agricultores-propietarios que constituían la estructura social del campesinado ruso. y como no estaba en los libros, pues nada, se adapta la realidad a los libros eliminando lo que sobra.
y no hemos hablado de ruanda y burundi, donde las estadísticas de la matanza respecto a la población precedente quizá no hayan sido batidas en ningún lugar del mundo. con otro detalle "estético": una inmensa mayoría fueron muertos a golpe de machete, los asesinos se paraban, agotados, tras horas de machetazos, para recuperar fuerzas, con tendinitis y otras lesiones deportivas por el esfuerzo. el mismo libro de "colapso" que he mencionado con anterioridad en otras entradas, da datos y fuentes interesantes sobre esta masacre si a alguien le interesa.
la especie humana dando sus frutos más inconcebibles. y lo peor es que no están tan lejos. el terror es que somos nosotros, no hay diferencia... camboya, rusia, alemania, ruanda, china, argentina, vietnam... nada nos separa fisiológica y en ocasiones ni siquiera culturalmente de los autores de la barbarie, que se emocionaban con wagner, con tchaikovski.
¿será tan frágil el equilibrio?
..."