según algún diccionario: colección de inscripciones recuperadas en fragmentos de lápidas de época clásica.

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3.12.11

Lost (& found) Japan


Casi todos los que nos hemos acercado a Japón en algún momento conocemos, al menos de referencia, el libro de Alex Kerr, "Lost Japan". No creo que haya libros imprescindibles, pero si los hubiese, éste merecería considerarlo entre los candidatos.
Sin duda uno de los mejores libros que conozco para familiarizarse con un país. No es un libro de viajes, pero sí un libro iluminador para el viajero, escrito por un estadounidense que ha dedicado toda su vida a Japón, hasta el punto de que el original fue escrito en Japonés.
Después de una lectura reveladora, para consolidar su memoria y su referencia, voy a transcribir algunos pasajes que me han resultado sugerentes, brillantes o me han hecho descubrir el camino hacia determinadas claves del país del oriente. Procedo:

"...
The grand old Japanese houses were not just houses. Each house was a 'program' - designed to unfold and reveal itself in stages, like unrolling a handscroll. (pg.16)

For Japan as a nation, the old world has become irrelevant; (...) In contrast to Europe, change came (...) in a truly precipitous fashion. What's more, these changes were introduced from a completely alien culture. (pgs 26,27)

Japan is a country where the exterior is more often valued over the interior. (...) The importance of the exterior may be seen in the conflict between tatemae (oficially stated position) and honne (real intent)... (pg.64)

Focus on the 'instant' is characteristic of Japanese culture as a whole. (pg.65)

Japan is not a country of thinkers. (pg.113 - recomiendo revisar en el libro las consecuencias de este sorprendente argumento).

The Japanese educational system aims to produce a high average level of achievement for all rather than excellence for a few. Students in schools are not encouraged to stand out or ask questions, with the result that the Japanese become conditioned to a life of the averaga. Being average and boring here is the very essence of society, the factor wich keeps the wheels of all those social systems turning so smoothly. (pg.115)

There is an ancient Chinese saying, 'Calligraphy is a portrait of the heart'. (pg.126)

Tea ceremony is aesthetics for unaesthetic people (...) Zen is profundity for shallow people. (...) Westerns with their full-blown personalities are infinite in interest as human beings. But Western Culture is so limited in depth. The Japanese, on the other hand, so restricted by their society, are limited as human beings, but their culture is infinitely deep. (pg.140)

... the people of Kyoto has eveloped the technique of never saying anything. (pg.173)

Much has been written about the way Japanese buildings harmonize with nature, but there is another side to this: the strong tendency to bind and restrict nature. (pg.186)

The ultimate luxury -complete functionlessness- is absent. Zen, in particular, is a serious affair: mu (nothingness) is a virtue, but muyo (functionlessness) is a sin. (pg.193)

Sitting in front of a pachinko machineis the modern form of meditation. (pg.209 - fascinante la reflexión extensa sobre los pachinko)

With everyone so well behaved and satisfied with their mediocre lives, Japan specializes in low-level pleasures. (...) Pachinko verges on sensory deprivation. It is the ultimate mental numbing, the final victory of the educational system. (pg.223)

The military ethos is still a dominant force in Japan society. (pg.239)

From gardens to tea bowls, all objects (for Japanese art) are designed to be seen from one particular point of view. (pg.255)

CItando a Kawase (maestro de Ikebana): "Showing something natural is its native state, is not art. Artifice piled on artifice, giving you the illusion of the natural - that's art. (...) Only the most perfect dream aproaches reality." (pg.256)

24.4.11

creative driving


El tráfico en India es una revelación con consecuencias multidimensionales.

Nuestro sistema de pensamiento racional admite una relación causa-efecto con incrementos lineales o exponenciales. Basados en esta creencia se emiten normas y penalizan las infracciones, convencidos de que a mayor número de restricciones la seguridad será mayor y que, a menor número de infracciones a las normas de seguridad, el número de accidentes y de víctimas consecuentes disminuirá.

Este es nuestro acuerdo y nuestro contrato social al respecto.

Si fuese cierto, aplicando la lógica lineal (o peor, exponencial, según nos amenazan) de infracciones->riesgo->accidentes->víctimas, las calles de las ciudades indias estarían sembradas de cadáveres, víctimas de accidentes de tráfico; pasearíamos por cualquier calle de Delhi entre el ruido metálico de los choques y el gemido de los moribundos. Y sin embargo no es así. Desconozco las estadísticas, pero desde luego, sea mayor o menor el número de incidentes que sufren, no alcanza a constituir la hecatombe que sería consecuente con nuestra lógica.

¿Cuál es la explicación? La precisa y completa excede con mucho a mis conocimientos, pero ensayaré el boceto de una.

La única posibilidad no sobrenatural que vislumbro es que el tráfico constituya un sistema de flujos interrelacionados, sistema que puede responder a más de una estructura y que, dentro de cada estructura, presenta una lógica distinta, con leyes de funcionamiento, pero también de variabilidad, que difieren entre sí. Por lo tanto, no se puede predecir el comportamiento ni las variaciones de funcionamiento que se registrarán al introducir una modificación, aplicando las leyes de una estructura a otra.

El tráfico en India es inverosímil para los esquemas occidentales. Los niveles de “autonomía” en las decisiones de cada conductor, sin aparente sujeción a ninguna regla, rozan el absoluto. Es la selva casi perfecta. Un policía de tráfico aparece ocasionalmente con una larga porra de bambú, pero solo introduce más caos, con lo que la imagen que transmite es de castigo arbitrario de un dios cruel, y no de orden. Hay un lenguaje sonoro muy intenso. Todo el mundo usa su bocina continuamente, con el fin aparente de crear una burbuja acústica que anuncie su trayectoria a quien no lo vea. El resultado atronador parece no molestar a nadie e incluso funcionar. Pitando uno puede elegir cualquier camino, carril o dirección, abalanzándose contra peatones o bicicletas en sentido contrario. El adelantamiento selvático no respeta más límite que el del espacio geométrico que permite el paso, y aún éste se somete a especulaciones en el límite (acaso las primeras teorías cuánticas se urdieron en medio de un atasco en Kolkata).

El pandemónium resultante dista de ser comprensible de forma sencilla por un occidental, que por lo general reacciona con una mezcla de pánico y resignación.

Pero lo cierto es que, mal que bien, el tráfico funciona, con resultados de tragedia que no deben de ser tan distintos de los nuestros, al menos no proporcionalmente.

Hay que pensar que la estructura relacional es distinta, como sus normas intrínsecas. Esa estructura es coherente y autoequilibrada por elementos diversos que no voy a intentar analizar. Pero está claro que su interacción consigue un cierto tipo de balance no tan distinto al de otros sistemas.

Lo importante es que todos los participantes en el sistema se integran con pautas compatibles. A borde de un auto-rick en el caos (¿pero hay un cosmos alternativo?) de una avenida de Varanasi se me ocurrió pensar que si en ese momento se soltasen veinte daneses en moto en esa avenida, sobrevendría una masacre; el resultado en accidentes y bloqueo se me antoja incalculable. Ni peor ni mejor que si en el ordenado tráfico de una avenida de Franckfurt se sueltan veinte tuc-tucs de Delhi.

Jhansi. Enero 11

23.4.11

BENARÉS


Inefable. No soy capaz. En estado de shock. Incomprensión. ¿Qué ha sucedido?. De lo que he leído, nada ha conseguido transmitirme los niveles de podredumbre, decrepitud, ruina y miseria que ostenta. No debe, por tanto, ser transmisible con la palabra. Y su experiencia no es recomendable. Aquí es donde los textos dicen “y sin embargo”…. No, no hay sin embargo, no hay proposición adversativa posible. La mierda es mierda y, además, es sobrecogedor, con momentos hermosos, fragmentos memorables.

Nada es como uno espera (nada es como yo esperaba). Lo que obliga a recomponer la estructura del mito, que es algo más complejo que fabricarlo nuevo, porque el nuevo intento de comprensión lucha siempre con la precedencia. Ese mito previo se construye sobre fragmentos recolectados (generalmente triunfan los tópicos más repetidos, sean verbales o gráficos) y ensoñaciones personales que le dan estructura.

La imagen que se exporta de Benarés está extremadamente descompensada por la escasa presencia de suciedad extrema. Integrarla en el proceso de reconstrucción es difícil, sin destruir todo lo demás.

Probablemente el nivel de degradación generalizada tenga muchos factores. La aculturación que respecto a sus raíces supone el mundo contemporáneo debe de ser uno, con seguridad. El desconocimiento de los parámetros en los que se construye ese nuevo mundo y lo que se espera de él. También la desestructuración del sistema de jatis[1], que deja a mucha gente sin función y a muchas funciones sin actor que las cumpla. Por otro lado, Benarés es una ciudad que ha reventado por las costuras. La avalancha de peregrinos y de turistas de diversa especie, así como probablemente de inmigración de aluvión, persiguiendo los supuestos réditos de ese turismo, la ha saturado y disfuncionalizado.

El resultado, insisto, es un grado inusitado de decrepitud, descuido y cualquier tipo de suciedad que el hombre pueda producir. La suma de estos tres factores es sobrecogedora, destructiva, paralizante. Por primera vez, no bromeo, al ver una rata por la calle he sentido una instintiva sensación de asco y pena por la pobre rata, que tenía que deambular por un sitio tan sucio.

Y dicho esto, la grandiosidad del espectáculo humano tiene lugar en Benarés. “Grandioso” aquí no es positivo, es dimensional. El vértigo mostrenco de cada sentimiento, sublime o mísero, de cada acción, de cada intención y sus opuestos simultáneos se verifican en esta ciudad. La muchas veces santa y milenaria acoge el teatro del mundo en toda su amplitud y matices. Esta densidad, que se sostiene sobre la compleja y vieja alma india e hindú, es un espectáculo casi tan impresionante como la mierda. Desde la más perfecta mística hasta el más abyecto tráfico infantil conviven aquí. Y casi todo se puede contemplar simultáneamente en uno de los mayores escenarios construidos por el hombre: los ghats que bajan hasta la Gran Madre Ganga. Quintaesencia de la ciudad, su razón de ser, mundo paradójicamente axial y periférico[2], la línea de más de cincuenta ghats urbanos es el ágora y el espacio multifuncional de la ciudad, fachada y trasera, plaza y mercado, el mayor de los templos y de los vertederos que imaginarse pueda. Con ironía blasfema ( si tal cosa existiese en el hinduismo) deberán nombrarse al Ganges, en cuanto diosa que es, patrona de la jati “dalit”, la de los basureros, pues es diosa y cloaca.

De todas las funciones pocas sobrecogen como la del crematorio ritual. Hay dos ghats dedicados a este fin (pero entre otros, nada aquí es unívoco). El más propicio y mayor para el trance final es el más céntrico, que se encuentra más al norte. El Ghat de Manikarnika es la antesala del infierno. Dantesco es aquí un adjetivo riguroso. La ciudad parece crecer en altura y se cierra formando un hemiciclo terrible para asistir al fuego y tiznarse con la ceniza de los muertos. Hogueras fúnebres (varias), vacas hurgando en montañas de basura, pilas de leña como edificios, barcazas, chiringuitos, humo, familias miserables o que lo parecen, templos decrépitos, turistas, curiosos, leprosos y pedigüeños de cualquier ralea, los sadhus más enloquecidos, más vacas, ríos de mierda, tiendas de exvotos y de cualquier complemento necesario para la cremación, que en India son muchos, vendedores de chai que ya no lo protegen de la ceniza,

perros sarnosos peleándose, barcas de curiosos acercándose con un aspirante a guía fingiendo respeto a voces desde la orilla, cortejos fúnebre bañando a un muerto, cuervos rebuscando, monos robando, sacerdotes miserables engañando a un turista, brahmanes descastados realizando pujas entre excrementos, mujeres aburridas tras las tapias de los altares, vaharadas de orín, chapiteles negros de humo, caras sin alma.

En Manikarnika, Ganga ha dejado de ser amable y maternal, es ya sólo un sumidero, santo pero sumidero. De espaldas al resto de la orilla (no es casual), encerrado en sí mismo, este ghat abre la faz terrible de la naturaleza que nos absorbe. Una promesa, cuyo supersticioso origen olvidaron, hace creer a los hindúes que este lugar, esta muerte, este fuego y no otro, los liberará del samsara, pero ¿a dónde conduce esta puerta? ¿de dónde nace esta superstición tan alejada de las Upanishads? ¿Que alimenta esta cara terrible de la tradición bhatkica menor?

Este foco negro pero sin duda trascendente queda vibrando en nuestra conciencia, ofreciendo quizá una oscura clave que permitirá empezar a construir la respuesta que explique la incomprensible y poliédrica naturaleza de Benarés.


[1] Las jatis son una de las dos formas de estructuración social (la otra, de mayor rango, son las varnas) que en occidente, de forma genérica y con grandes dosis de incomprensión, denominamos “castas”, utilizando este término portugués con el que empezó a emborronarse esta compleja realidad desde las primeras colonias comerciales. Las jatis podrían, con matices, asimilarse a los gremios de la Europa medieval, aunque tienen un componente espiritual y kármico importante.

[2] Cabría estudiar urbanísticamente si acaso un motivo no menor de la disfuncionalidad de Benarés podría radicar en que su polo cordial es lineal (el rio) y absolutamente periférico, ya que la ribera urbana es la frontera con el puro campo. La ciudad histórica y por homotecia la moderna, tiene forma de empanadilla y su borde interior es el Ganges, que solo una fortaleza medieval se atrevió a cruzar para instalarse, como cabeza de puente, en la otra ribera.

21.4.11

notas de marrakech




Al menos dos fuentes en MRRKCH, que yo conozca, siguen el esquema tipológico del boceto: La fuente se encuentra bajo un arco y tejaroz, llenando una pila de dimensiones considerables y con un espacio vestibular; alineada a un lado, una loggia de tres vanos, detrás de arcos pesados, conformando una especie de mercado específico, quizás dedicado a un fin relacionado con la presencia de agua. Habría que investigar. Las dos que conozco están junto a sendas mezquitas. La más famosa es la Fuente Mouassine, quizá la más importante de la ciudad. La otra, en la Arset Aouzal, junto a la mezquita Bab Dukkala.

Algunas fotos de este viaje se pueden ver en:
http://www.facebook.com/media/set/fbx/?set=a.10150122428274708.300432.830399707


PALACIO EL BAHIA.

Tiene la peculiaridad de tratarse ya de un claro ejercicio de historicismo, comenzando en la 2ª mitad del s. XIX. A esto hay que hacerle dos observaciones: 1º es curioso el historicismo en sus propias claves, sin pasar por los filtros mudéjares a los que estamos acostumbrados o a los de cualquier otra lectura “orientalizante” europea. 2º ¿podemos hablar propiamente de historicismo con la carga semántica que cobra en Europa o es que sencillamente estos señores seguían haciendo la arquitectura que les parecía apropiada al uso en cuestión, introduciendo las variaciones que creyeron oportunas, pero sin sombra de conciencia “revival” sencillamente

porque nunca habían dejado de hacer lo mismo? Tiendo a sospechar algo así, aunque me falta documentarlo, pero tengo la impresión de que estamos de nuevo ante una categoría eurocéntrica, que no es universalizable.

Los elementos más claramente exógenos son las carpinterías de cristal en grandes ventanales, dando de las alcobas a los patios, o los lucernarios en los salones, si bien perforados con la prudencia de cubrirlos con linternas. Al menos ciertas cosas tienen aspecto de deberse a la intervención francesa de 1912.

Sin embargo, gran número de intervenciones son innegablemente genuinas, poniendo de manifiesto su origen e integración en el medio cultural de manera natural (sobre todo en la tipología) sin interpretaciones foráneas.


12.8.10

HORTUS CONCLUSUS


Estoy pasando una de las mejores vacaciones que recuerdo. Sólo con mi mujer y sustancialmente encerrados en una casa con jardín. El sitio no es indiferente a la calidad del tiempo del que disfrutamos. Pero descrito simplemente no explicaría su virtud.

La casa es la rehabilitación y ampliación de lo que seguramente sería un antiguo puesto ferroviario. Pegada al trazado de una antigua vía, hoy convertida en una espontánea “vía verde” y a la explanada que ocupó una ya inexistente estación de ferrocarril. Se encuentra en una ladera con escasa construcción, a las afueras de Privas, en la comarca francesa de Ardèche. Cuenta con una parcela mediana, no más de 600 m2, convertida en un jardín. Dicho así no parece nada especial y, desde luego, las condiciones de partida no lo son, cualquiera de las casas que se ven en el entorno parece tan agradable como vulgar. ¿Qué la hace especial?

La casa en sí es acertada. Lleva a cabo un buen criterio de ampliación: la casa antigua le da carácter y la zona ampliada (una construcción en madera contemporánea y correcta) le da especialidad y amplitud. El resultado es cómodo, vividero y acogedor, luminoso y rico en espacios distintos.

Pero la auténtica clave está en el jardín y la relación de la parcela con el espacio circundante. Es un jardín cerrado. Se ha renunciado intencionadamente a las vistas, a la relación con el exterior y se ha construido un paraíso interior, el yenat de los musulmanes, el hortus conclusus occidental, lo que siempre han intentado lograr los grandes jardines. Hay gran cantidad de vegetación frondosísima, sabia y bellamente dispuesta, en aparente desorden silvestre, hay relieve, hay agua y su sonido, hay color, sombra, una enorme jaula que permite un pequeño corral con gallo que nos recuerda la ficción del tiempo y alguna otra fauna que da compañía (tres gatos, un periquito y un loro hablador, aunque en francés); la casa, pegada a una medianera de la parcela trapezoidal, ordena el espacio libre en tres jardines que crean zonas de estar claramente diferenciadas y que transmiten sensaciones distintas.

La vegetación logra agotar la mirada en su límite, constituir el único paisaje de la casa. Paisaje privado, planificado, cuidado en todos sus detalles. Su apariencia silvestre evita el cansancio que produce la limitada belleza que es capaz de conferir el orden humano. El resultado es un entorno virtualmente infinito y desconocido, en el que basta no pretender penetrar para que mantenga su virtud.

Todo ello transfiere una sensación de paz, de acogimiento, de haber llegado, que ha transformado nuestros planes de vacaciones en una sucesión de momentos atemporales dedicados a leer, dormir, tomar el té como se debe, reposar la mirada sin objetivo en cualquier rincón, escuchar la lluvia (que en un paraíso particular es tu propia lluvia), disfrutar de esta intimidad o decidir en qué bodega comprar vino y con qué queso tomárselo.

En estas casas que uno habita temporalmente y de forma un poco aleatoria, fruto del intercambio, se descubren virtudes inesperadas de sitios que no hubiésemos buscado intencionadamente. Es una lección de vida y de arquitectura aprender con la experiencia cómo te cambia la actitud y hasta los planes un lugar que te llena, aunque si le lo hubiesen descrito detalladamente nunca lo hubieses elegido como lugar de vacaciones.

El contenido de la casa merecerá otra reseña.

6.9.09

BERLÍN. Kunsthaus Tacheles


Otra visita reeditada diez años después es la de la hoy ya famosísima casa ocupada por artistas de Oranienburgerstrasse. En este caso, sin duda, es también de aplicación mi evolución personal, en diez años de pçerdida de inocencia artística de de capacidad de asombro. Dicho lo cual, aquí estamos ante un caso objetivo de degeneración. Este supuesto centro independiente y alternativo de arte contemporáneo, producido "al margendel sistema", se ha convertido en una simple atracción turística, un dispensador de emociones alternativas predecibles y recuerdos, una referencia de los tours más evidentes, un chiringuito, vamos.
Hay muchos más bares que arte, y el supuesto "arte" es una producción adocenada de artesanos trasnochados que se han quedado enganchados a ese negociete cutre, explotando el rol alternativo a falta de creatividad.
Huele a subvención de ayuntamiento progre que tampoco se lo cree, pero a ver si cuela. Las carpinterías de la casa okupada son ya de primera calidad, no se nos vayan a resfriar las joyas de la resistencia antisistema. Más gente viviendo del cuento.
El kunst del título ni está ni se le espera.

5.9.09

BERLÍN. Museo Judío.



Siguiendo la estela, con perdón por el chiste fácil, del Monumento al Holocausto, he revisitado, diez años después, el bien llamado Museo de Liebskind, Museo Judío para el siglo. Digo bien llamado según el nombre del arquitecto porque en este caso el contenedor supera con mucho al contenido, al tiempo que lo inventa, permite, justifica y amplifica. Me explico, en este museo el pueblo judío, convenientemente representado por alguna fundación, se concentra como suele en su desgracia y persecuciones entre laudes apologéticos, todo sin duda muy justo y merecido.

En mi primera visita de 1999 el museo estaba vacío, se exhibía exclusivamente el edificio, lo que era bastante raro pero sin duda sintomático de los planteamientos de sus promotores.

Entonces fui muy crítico con esta arquitectura, que consideraba (y considero) expresionista-expectáculo, tendente al tren de la bruja y no lejana a los hoteles temáticos de Las Vegas.

Hoy, que no ha cambiado el edificio, pero quizá yo sí, lo comprendo algo mejor, o al menos lo justifico, no sin cinismo.
Como digo, me ratifico en que se trata de una habilidosa atra
cción de feria historico-política-cultural, concebida para provocar en el visitante sensaciones lúgubres, opresivas (repetir el adjetivo "ominosas" en dos posts seguidos sería excesivo, aunque puede que no sea casual), angustiosas... si dejamos al margen alguna redundancia semántica en ciertos espacios del edificio que no enriquecen la experiencia y quedan como una tematización, por ejemplo, los "zarpazos" en la fachada.


En efecto, el edificio se concibe para vender el contenido, lo que logra con gran eficacia, puesto que no es probable que la misma exposición, situada en un contenedor neutro, fuese una de las más visitadas de Berlín. Precisamente por eso, debemos decir que estamos ante un gran éxito. ¿Arquitectónico o comercial?, se dirá, ¿pero hay diferencia? Si el encargo del arquitecto consistía en hacer algo que vendiese, el éxito comercial será el éxito arquitectónico, al menos desde el punto de vista funcional. Así pues, ¿no estamos ante un sencillo edificio funcionalista, un simple, honesto y bien concebido decorado de una película de terror? Sí, exacto, igual que no es un hotel temático de Las Vegas, pero somos hijos de Venturi, que vino a bendecirlo.

Por otro lado, reconozco que la experiencia de sentarse en un rincón de la Torre del Holocausto es sobrecogedora hasta donde la arquitectura ha conseguido impresionar el alma humana. Le debe mucho al expresionismo, sí, pero ese es otro tema. El caso es que no otra cosa persiguen las catedrales góticas y, de una u otra manera, toda la arquitectura aúlica: impresionar, transmitir un mensaje, dejar una huella. Y eso es fenomenología, expèrimentar las sensaciones que produce la arquitectura.

Pues entonces, ¿qué hay que criticar?

BERLÍN. Monumento al Holocausto


El Monumento al Holocausto de Berlín se situa entre la Puerta de Brandenburgo y Postdamer Platz, en uno de los muchos vacíos urbanos que ha dejado el trazado del Muro, lo que no es una pirueta histórica menor. Sus autores son Serra y Eisenman y se inscribe en el marco de operaciones de lavado de conciencia que acompañan a la definición de la identidad de la Alemania democrática, de las que seguramente constituye una de sus cimas.
Como lugar, incluso desposeído de significados a priori, es una de las grandes experiencias espaciales-emocionales que se puede tener en el mundo de las formas creadas por el hombre. Es un monumento que se vive, no se visita. Avanzar, hundiéndose con el suelo entre el bosque de ominosas estelas, es algo que nadie sensible va a olvidar. Muy recomendable experimentarlo con llucia, niebla y poca gente; yo lo he padecido en agosto... en fin, no debe de ser lo mismo.
El pequeño museo subterráneo es de interés menor. Si no se tiene interés por profundizar en los propios conocimientos del holocausto judío con detalles peculiares, lo más valioso es la forma elegida por Eisenman para generar una topografía invertida en el techo de las salas, con las "raíces" de las estelas en negativo, generando la metáfora de estar viviendo la tumba, el lugar de la muerte. Aunque la relación funcional con el exterior, correcta pero banal, destruye el impacto de la sensación. Por otro lado, la inserción de los accesos y salidas de emergencia, interfiere negativamente en la pureza del campo de estelas.
Dicho todo lo cual, como experiencia para un coleccionista de Lugares, es imprescindible.

11.7.09

NOTAS DE SENDERO


Picos de Europa. Junio 09

Sotres es un aglomerado de casas en una solana, sobre una encrucijada de valles impresionante. Solo un pequeño grupo de casas más recientes, y por ello ignorantes, coloniza la umbría que forma un collado frente caserío principal. Una carretera de montaña casi termina en el pueblo. Digo casi porque en realidad sube a las brañas y prosigue hasta Tresviso en Cantabria. Pero esta posibilidad de comunicación entre las dos provincias es tan peregrina que en realidad apenas hay conexión y el efecto es de fondo de saco. Pues en torno a esa carretera, que se convierte en calle y después en plaza, la plaza, se aglutina la hostelería local y las tienducas, perdón tiendinas, destinadas al turismo fundamentalmente. Porque Sotres, pueblo de ganaderos modestos, de vaqueros de montaña que no alcanzará las doscientas casas, debe a su belleza, o mejor a la de su ubicación, un cierto auge turístico, contando con el senderismo y la gastronomía como principales soportes.

Rodeada de picos (de Europa, precisamente) que aún en junio conserva un porcentaje alto de neveros, por su altura presentan su roca desnuda y escasa vegetación. Las manchas de praderas altas, como llanuras lunares, va dejando aparecer robles solitarios, que descendiendo forman guirnaldas en las laderas, hasta cuajar en robledales hacia algún valle o escorrentía.

Aquí el silencio de la naturaleza es real. Ese mito que he añorado en parajes más vitales y gárrulos, en la montaña se hace silbo del viento entre cañones y algún trino tímido, acatarrado. O nada. Si el pájaro calla solo nos queda el ruido del fuego en la chimenea. Ocasionalmente, la lluvia. Creo que no cabe colección más bella de sonidos.

Los Picos de Europa presentan un panorama con frecuencia sobrecogedor. La combinación de macizos rocosos, praderas y bosques se conjuga en innumerables sintagmas, consiguiendo saturar la capacidad de belleza del espectador. La intervención humana (un sendero, un conjunto de refugios de vaqueros) y el moteado del ganado en las laderas no hacen sino subrayar la perfección del cuadro.

La Senda del Cares discurre a través de la garganta que forma el río del mismo nombre. Cogiéndola desde el Norte comienza en Poncebos, Asturias; el recorrido más espectacular discurre hasta Caín, ya en la provincia de León, a 13 Km. de distancia. La comunicación rodada implica semejante desvío que es mejor plantearse la ida y vuelta a pie. El mayor esfuerzo, un desnivel de más de 300 m en 2,5 km de desarrollo, se encuentra en el comienzo por Asturias y no corresponde a una zona especialmente bella (aunque todo el recorrido lo es) así que, salvo que se quiera realizar un buen ejercicio aeróbico, lo más rentable es comenzar por Caín y cuando se está iniciando el ascenso a los collados ( a unos 10 km) darse la vuelta. En el recorrido no hay posibilidad de avituallamiento ni refugio, si exceptuamos algunos de los numerosos túneles. No hay tampoco ni una fuente, aunque las escorrentías de agua de la cumbre son frecuentes y sin contaminación aparente (no hay pasto ni ganado hasta la cima). Lo peor del recorrido es el firme, sobre todo en las pendientes, que requiere una buena suela y tobillos firmes; lo mejor, claro, la vista, ininterrumpidamente bella, sorprendente, grandiosa, que han convertido a este sendero en una de las rutas más populares entre senderistas, paseantes, jubilados y turistas en general ( los más avisados y menos deportistas evitan el ascenso astur), lo que constituye la segunda precaución que hay que tomar: no ir nunca en periodo de vacaciones o en fin de semana, si no se quiere practicar senderismo en filia india; porque incluso fuera de esas fechas, si el tiempo acompaña, el camino estará transitado.

APUNTES CUBANOS


04.09


CUBA tiene esa rara cualidad de los sitios especiales, y es que uno desea sentirse en ella. Sin más, ni menos, sin hacer o ver nada especial, solo saberse en el lugar. Es la cualidad de los lugares míticos, aunque no sabría decir si el deseo, la sensación, son producto de la mítica local o es por el contrario la propia cualidad mítica la que deriva de la naturaleza del lugar, capaz de generar esa mitología por quién sabe que conjunto de propiedades acumuladas.

Si esto fuese así, nuestro deseo no hace sino alimentar, reproducir, vivir el sueño.

Sin embargo, el reencuentro con la Habana ha sido vagamente melancólico. La sensación de que algo inaprensible se ha perdido, algo que pertenece a lo inmaterial, casi lo inefable. Con esta introducción parece que va a ser difícil definirlo sin contradecirme, pero puedo intentar aproximaciones.

La Habana revisitada (aquí el anglicismo tiene un matiz apropiado) se muestra cada vez más como el parque de atracciones de sí misma que hace cinco años anuncié. Concentrada desde luego en Habana vieja, pero extendiéndose a otras zonas como El Malecón. El mecanismo destinado al turista y a su explotación es cada vez mas feroz, extenso y evidente, con un resultado agotador, cansino.

Sigue conmoviendo la Habana de los habaneros, los solares depauperados, míseros, la partida de pelota en la calle, la conversación de los bicitaxis indolentes… Pero el negocio de don Eusebio, al grito de “a por ellos” aburre hasta al visitante mejor dispuesto a leer entre líneas.

No sé si fue antes el huevo o la gallina, creo que más bien se ha dado una coincidencia redundante entre la necesidad, el natural pícaro de los aborígenes y la palmaria creación del mencionado parque temático, constituido en cancha oficial del jinetero rampante (una de las principales atracciones del parque). Recuerdo que, pese a su acepción más extendida y comprendida en occidente, jinetero en La Habana es todo aquel que se busca la vida, el que “resuelve” al margen de los cauces convencionales y, por lo general, aprovechándose de la fortuna e inocencia de algún extranjero. Y habrá que aclarar ahora el significado de “resolver” en Cuba, el verbo que preside la subsistencia del cubano. Resolver aquí es también buscarse la vida, pero en un sentido más amplio; digamos que jinetear es una forma de resolver, aunque hay otras más convencionales como el intercambio, los favores o el trapicheo de toda índole.

El resultado ante el reencuentro con ese panorama ha sido un cierto desapego, una leve pérdida de capacidad magnética de La Habana, una forma del hastío que no promete nuevas visitas inminentes. Es algo así como la sensación de reencontrarse con una vieja amante, en la que uno reconoce todas sus virtudes pero no es capaz de precisar qué fue lo que lo atrajo fatalmente en aquella ocasión.

La decadencia de Habana Vieja no debe ser cosa de los últimos 50 años aunque está claro que el castrismo, hasta la llegada de Eusebio Leal, ha sido la puya que la ha rematado. Vedado y Miramar, con sus respectivas épocas de pujanza, son testimonio del abandono de las mansiones de Habana Vieja en favor de los nuevos barrios. La falta de servicios públicos y salubridad debieron ser los principales motores de la diáspora, que constituyó la primera causa de abandono. En aquel entonces nacería el “solar” habanero, este corral de vecinos abusivo y mísero que fragmenta una casa precedente y, con frecuencia, señorial. ¿Quizás comenzó siendo un negocio de los propietarios originales, que dividieron y arrendaron la casa que abandonaban? Sobre esta teoría se me plantea una duda, debida a la pujanza que entorno a la Calle Obispo muestran sedes bancarias de principio del S. XX. Parece que el poder económico siguió prefiriendo esta zona… Puede que muy circunscritos al eje que unía la Plaza de Armas y Catedral con el Parque Central, porque mantenía su carácter de nexo, creando una espina dorsal de poder y representatividad en medio del cuerpo moribundo de la ciudad histórica.

Tengo mencionado en un par de ocasiones a don Eusebio Leal Spengler, para quien no lo sepa, el Historiador de la Habana. Este cargo de resonancias decimonónicas no es el de un señor erudito que fatiga bibliotecas para recopilar la historia de la ciudad, aunque lo pareciera. No, se trata en el origen hispano del archivero municipal, devenido hoy en el conservador de todo el patrimonio de la ciudad. Dicho así tampoco se hace uno una idea aproximada de la envergadura del cargo que este señor ha recabado para sí. Y digo recabado porque sus funciones actuales han sido paulatinamente absorbidas por la Oficina del Historiador de la Habana, quizá ante la dejadez de otros. Digámoslo ya, para muchos cubanos Eusebio Leal es el hombre más poderoso del país después de los hermanos Castro. Y lo es sencillamente porque maneja más dinero que nadie, incluido el ejército o el Ministerio de la Construcción. Su Oficina sólo despacha con la Presidencia de la República (los Castro) y es la única entidad, además del Banco Central Cubano, claro, autorizada a manejar divisa extranjera dentro y fuera del país, comportarse como una empresa capitalista, vamos. Y eso lo logra manejando el mayor negocio de Cuba: el turismo en La Habana.

Para esa misión la Oficina del Historiador ha creado la omnipresente empresa HABAGUANEX. Se trata sólo de una de las empresas que aglutina la Oficina, el conglomerado económico más potente e interesante que está generando el régimen, hasta donde he sido capaz de percibir. La presencia de Habaguanex como única empresa turística en la Habana es muy notable, en Habana Vieja es apabullante, sencillamente se ha convertido en la “marca” del parque temático. Gestiona como propietaria hoteles, restaurante, tiendas…para ser exacto, todos los hoteles, todos los restaurantes, todos los bares, la mayoría de las tiendas… de hecho es gracioso, sobre todo en los restaurantes, como simula la autocompetencia, manteniendo o inventando el estilo, la especialidad, el nivel del local, simulando la variedad de un mercado de libre competencia, cuando en realidad pertenecen a una misma cadena. Es, literalmente el concepto de Parque Temático aplicado a la hostelería.

Santiago de Cuba, el Oriente.

Hemos tenido la enorme suerte de ser invitados en una casa santiaguera, siendo Santiago una de esas sociedades que hacen de la hospitalidad cuestión de honor, y siendo mi mujer una hija pródiga, emigrante retornada a una familia desconocida tras muchos, todos los años. La invitación ha sido proporcionada a ambas circunstancias.

La antigua casa burguesa, de dos plantas en una calle con casas de planta única, anuncia pasadas glorias. El estado de la fachada anuncia la decadencia sufrida por esta sociedad, corroborada por la partición de la finca, de la que la familia originalmente propietaria conserva solo el piso alto, mientras que el bajo está fragmentado en microviviendas que forman el típico “solar” cubano. Pasada esta impresión de decrepitud, la casa por dentro, por contraste, resulta incluso acomodada, aprovechando una tipología especialmente agradable que merece comentario arquitectónico aparte. No olvidemos que nos encontramos en la Cuba de la inacabada agonía castrista, lo que significa una inmensa pobreza asfixiando a su población, y por tanto, la casa presenta todas las carencias que se pueden esperar, aunque dentro de unos límites que aquí se podrían identificar como de “dignidad razonable”.

La hospitalidad, como queda dicho, es profunda y extensa, exquisita. No falta de nada, con abundancia y detallismo, aunque algo dice que se ha conseguido “resolviendo” para la ocasión, y aportando todos los restos del naufragio. No hay agua corriente en el baño pero sí tenedores de aperitivos de plata, seguramente decimonónicos.

La compañía es deliciosa y la cerveza abundante. La comida sencillamente espectacular. Un “puelco” empalado y asado en las brasas (hace tiempo que dejó de ser cochinillo), un congrí perfecto, buñuelos de malanga*, ensaladas, plátano macho, una indescriptible buena fruta, especie de mamey (mango) dulce como un pastel, llamada zapote** y un nada desdeñable helado natural de coco. El café, cubano.

* Tubérculo primo del boniato.

** Mamey colorao en Habana

Pero de todo, lo mejor es la mezcla de sabiduría y sorna tan cubanas. El insuperable análisis social y político construido a base de paciencia y guasa. Papito, el patriarca, sostiene que aquí le preguntas de sopetón a cualquiera que esté parado en una esquina, de qué vive y se lleva un susto al comprobar que así, de pronto, no lo sabe. Pero lleva 100 pesos en el bolsillo. La afirmación ante cualquier desastre local es que “este es el país de la ziguaraya”, nombre de fruta venenosa, que no he acabado de comprender porqué bautiza así al desbarajuste. O el magnífico dicho cubano, que resume demoledoramente la situación: “nosotros fingimos que trabajamos y ellos fingen que nos pagan”.

Lo cierto es que la combinación entre la natural desgana tropical y la desmotivación socialista ha conseguido desactivar hasta el último resorte la capacidad generadora de este pueblo, que se limita a “resolver” y sobrevivir, refugiado, cuando puede, en algunos placeres esenciales.

Pues en este mundo de desdicha y escasez, la hospitalidad es mucho más apabullante, la generosidad rotunda.

[Aún así, insisto en que esta es una familia que por uno u otro medio, mantiene un nivel de acceso a bienes elementales por encima de la media. En más de una ocasión he vivido una forma primitiva de hospitalidad en la necesidad (también en Sahara), en la que el anfitrión te invita a comer o tomar café mientras observa, sin tomar nada. Es la hospitalidad primaria en una sociedad de subsistencia, seguramente la de nuestros ancestros: el anfitrión se priva de su ración para ofrecerla al huésped. En los parámetros actuales de la sociedad occidental, con una cortesía formada en la abundancia y la ostentación, es una situación incómoda, pero hay que saber agradecerlo con profundidad y una dignidad pareja a la del anfitrión.]

6.4.09

Primavera en Quebec

http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Quebec

Nunca pensé en venir a Canadá. Uno de los países que me producían menos curiosidad en el mundo; pero volver por segunda vez en menos de un año sí que ha superado todas mis expectativas de lo que decididamente no iba a hacer.

Creo que ya lo he dicho en algún sitio, como naturaleza Canadá es espectacular, en cuanto a sus ciudades... bueno, uno puede morir sin conocerlas. Aquí también existe el chiste que en España atribuimos impíamente a Badajoz: el concurso que como primer premio tiene una semana en Toronto y como segundo premio dos semanas en Toronto. Pues por ahora Toronto es la ciudad que más me ha interesado en Canadá.

Para poder decir que Quebec me ha decepcionado debería poder decir que tenía alguna expectativa sobre ella. Cuando vine a Canadá como turista la evité decididamente y ahora que la vida académica y de charlatán me han traído aquí puedo decir que fue una decisión perfectamente razonable. Y con todo, no está absolutamente exenta de interés, como seguramente no lo están ninguna de las que el hombre, por una u otra razón, ha construido. Pero se presenta turísticamente como una "joya europea en América", lo que anuncia una marea inevitable de pretenciosidad y kitsch que uno puede ahorrarse. Amenaza además con el poco tranquilizador título de ser la ciudad más turística de Canadá. La realidad no es tan grave, pero en fin, con las mismas horas de viaje uno llega a sitios incomparablemente más fascinantes y si lo que busca son ejemplos de ciudad europea, pues qué decir...


Sólo la condición de ser la única ciudad amurallada al norte de México ya anuncia su carácter europeo. Su fundación en 1608 y rápido desarrollo, que debe a su condición de puerto interior en el San Lorenzo, construyen pronto una ciudad que ha llegado a nosotros como "Vieux-ville", reconocible desde los parámetros de las urbes francesas contemporáneas, condicionada por las características de la colonia, pero mucho más vinculada morfológicamente a la metrópoli de lo que lo estuvieron nunca las inglesas. Dentro de los rasgos coloniales está, claro, la ausencia de traza medieval, aunque la orografía dota a la ciudad de un movimiento que "camufla" esta evidencia. Por otro lado es notable el conjunto de circunstancias que han concurrido en la voluntad decidida de mantener esa ciudad antigua a pesar de las numerosas destrucciones que ha padecido debido a la entretenida relación entre franceses e ingleses por estas latitudes. Es una ciudad que se ha reformulado como la ciudad precedente que era a pesar de los avatares históricos, con una especie de reivindicación de su personalidad fundamentada en el pasado y no en el futuro, lo que no es nada americano. Esa reivindicación se ha mantenido desde un momento sorprendentemente temprano, con una rara conciencia de la singularidad de la ciudad en este extremo del continente. Sus gobernantes ingleses, a finales del XIX, decidieron ya respetar las murallas en lugar de demolerlas, lo que para la época se trata de un insólito gesto de visión patrimonial (o turística, no olvidemos la tradición viajera y pintoresca inglesa a lo largo del ochocientos). Eso sí, las murallas se rebajaron para permitir la vista del paisaje, por lo que desde su interior se perciben como una especie de super-pretil que protege del escarpe. Otro ejemplo de la decisión de mantener la ciudad es el de la catedral, destruida hasta dos veces y vuelta a levantar con la traza original. Seguramente la religión y el carácter extremadamente conservador que ha caracterizado a su población tienen que ver con este fenómeno de mantenimiento de la identidad. Aquí parece que el catolicismo ha tenido un tinte de poderoso cohesionador social, muy en especial contra la dominación inglesa primero y contra la federación canadiense después. Aunque no olvidemos que aquí sigue habiendo reina, y es su graciosa majestad Isabel II (!)
Con todo, arquitectónicamente, lo más interesante de la ciudad es el caserío. La colección de tipologías y soluciones constructivas, así como las adaptaciones y transformaciones que leen la ciudad a través del tiempo nos dan la visión más rica de la ciudad viva que fue, desde los pocos ejemplos que se conservan de los orígenes hasta las desigualmente afortunadas intervenciones del XX, pasando por los dwelings de la dominación británica o el historicismo de los florecientes comerciantes decimonónicos.

La ciudad al exterior de los muros seguramente merecería un comentario, o muchos, pero la he frecuentado poco. Los caminos históricos al sur se han consolidado en el altiplano como las avenidas principales que comunican con el mundo más´állá de los ríos, flanqueadas de barrios que en ocasiones son ya históricos, con un caserío igualmente interesante, en el que abunda el tipo triplex que he comentado ya en la entrada dedicada a Montreal, con ese aire colonial indefinible y que genera unas calles tan bonitas y vivideras, con ese espacio para la convivencia entre lo público y lo privado que constituyen las balconadas y el jardín formado en el ancho de la escalera. Tampoco faltan los palacetes historicistas, granados por ejemplos sorprendentes tipo château o los más elegantes cottage



Lo de la arquitectura del château aquí ha hecho mucho daño. Invento de los arquitectos de la Compañía del Ferrocarril, que desarrollaron estaciones y hoteles paralelamente a su movimiento de expansión por el país a lo largo del XIX. Con poca imaginación, nulo gusto y un rotundo desprecio al sentido de la proporción, aquellos mastuerzos levantaron moles angustiantes en aquellas ciudades a las que llegaron, pinaculadas de cobre verde sobre montañas de ladrillo, con gran despliegue de neogótico. El resultado más visible en Quebec el el descomunal y bombástico Hotel Château Fontenac, orgullo de la ciudad que se levanta en el punto más prominente del risco para convertirse en el edificio más fotografiado de la ciudad y, sin duda, uno de los más feos y desproporcionados que he visto en mi vida. Pero no hay que olvidar la nada despreciable estación de trenes. Igual pero quitándole varias plantas, resulta una tarta aplastada bajo un descomunal tejado de blancanieves en su peor momento Walt Disney.

En fin, este lugar desubicado, último bastión septentrional de la civilización en la región de Quebec, aislado en medio de una región escasamente habitada, sobre un peñasco que parte los ríos San Lorenzo y San Carlos y para el que una copiosa nevada a diez bajo cero es su idea de primavera, este lugar, digo, es el que me ha entretenido una semana pensando qué se me habrá perdido en este sitio.

Nota climática: De nuevo verificamos la importancia de las corrientes marinas y de aire en los climas de los lugares, más allá de los datos de latitud y longitud. El caso de las orillas del Atlántico siempre me sorprende por más que sea tan conocido y explicado. Este sitio, junto a un gran río, al nivel del mar y a 46ºN (poco más arriba de los Pirineos, por tanto), soporta condiciones invernales que en Europa tendríamos que ir a buscar a Siberia (para conseguir -12º de temperatura media en enero y sólo 4º de media anual hay que pasar mucho frío). Y el verano, siendo suave, tiene puntas de temperatura considerables, que conviven con una humedad muy elevada. Una delicia. Lo que hace la gente por dinero...

14.12.08

MoMA NYC 281008

Visita al Museum of Modern Art (después de la reforma-ampliación).
www.moma.org

El nuevo contenedor es elegante, buena arquitectura. El contenido, sin duda, impresionante, un puñado de iconos del siglo XX imprescindibles, sobre el fondo de una sólida colección; mi visita sin embargo es sólo el cumplimiento inevitable de un rito social absurdo. No recibes ninguna información que no esté mejor recogida y ordenada en mil manuales; y por otro lado, no hay posible contemplación ni emoción en esta avalancha humana de rebajas de la mitología creadora del siglo XX.

13.12.08

ARTE ORIENTAL

Al pasear las muy considerables colecciones de arte oriental (chino, japonés, coreano...) del Met Museum se da uno cuenta hasta que punto hay un mundo ingente y complejo cuya naturaleza, extensión y claves desconocemos. 
Intentando comprender la naturaleza de la expresión humana ensayamos una explicación del mundo del arte (por extensión de la sociedad, del Mundo) ignorando lo que puede representar la mitad o más de la realidad. Nos asomamos a la belleza de esa mitad con asombro e incomprensión, sin saber la razón o la estructura que explica la obra o su génesis. Hay una aventura fascinante en el descubrimiento de ese mundo, ese lenguaje, esa razón mito-poética que alimenta los sueños del creador oriental.
Quizá utilizando las propias claves como punto de apoyo, quizá viéndose obligado a abandonarlas y comenzar de cero... literalmente el descubrimiento de un nuevo planeta con su porqué.

NYC Nov.08

19.10.08

corolario sobre la restauración

en el post anterior un amigo ha hecho un lúcido comentario, en el que pone un ejemplo con la ciudad francesa de Carcassonne (www.carcassonne.org - Carcasona en español). hay que leer el comentario antes de leer este post.

esta ciudad presenta una curiosa paradoja sobre el valor del patrimonio del que disfrutamos como turistas, que implica una vuelta de tuerca interesante al concepto de lo que buscamos/encontramos como viajeros. el caso de Carcassonne tiene un divertido componente histórico respecto al exin castillos del que se disfruta.
fue Violet Ledoux, arquitecto del XIX el responsable de la "restauración" de sus murallas,el icono más visible de la ciudad.
para el que no conozca las teorías de Ledoux, resumiré que este señor defendía que las ruinas históricas había que restituirlas a su estado original, reproduciendo íntegramente hasta la última piedra los edificios, ya que teníamos los datos y los medios para ello, dejándolos como nuevos.
en Carcassone demostró un gran despliegue de medios, pero le falló la información. Ledoux forró la muralla ruinosa y levantó los imponentes paños, torres y puertas medievales que hoy contemplamos, en perfecto estillo bajo-medieval, época a la que suponía que pertenecían los restos.
el problema es que investigaciones recientes han demostrado que las murallas que "restauró" Ledoux eran romanas y nunca hubo unas como las que se inventó, con lo que el falso histórico que levantó no sólo lo es en la materialidad de las murallas, sino que además nunca fueron así y, de paso, se cargó una de las mejores y más completas murallas romanas del mundo.

2.9.08

el turista tranquilo

uno de los tics más irritantes de la postmodernidad líquida es el desprecio al turismo, que todos hemos ejercitado más o menos displicentemente ante alguna bulla de sonrosados sajones en pantalón corto o disciplinados orientales buscando el banderín amarillo. mea culpa. el grado supino de papanatismo en esta especialidad es la distinción entre "turista" y "viajero", ante la cual, casualmente, el que la cita siempre se autoproclama "viajero", mientras en su fuero interno jura por enésima vez tirar el macuto de travelplan que conserva en el altillo.
podemos citar a bowles cuando sentenciaba que "sólo es viajero aquél que no sabe si un día volverá". y yo no conozco a nadie que haya quemado las naves, entre otras cosas porque hoy en día son de iberia y te meten un paquete por terrorismo.
dicho todo lo cual, es cierto que la turistización de un lugar (coño, qué porquería de palabro) lo aniquila, le roba el alma, lo deja inservible. y no es una cuestión personal, adolescente, de "yo no soy como ellos". no, es una cuestión estructural, industrial; un proceso de mercadotecnia que ha derivado en una máscara que el lugar ha construido sobre si mismo para su consumo por la avalancha de turistas programados. esa máscara tiene algo de caricatura, de exageración y simplificación simultáneas de los rasgos locales, para su fácil apreciación por parte del turista poco atento, quizá poco sensible, probablemente poco preparado y con seguridad muy apresurado. es, en definitiva, un parque temático del propio lugar superpuesto al original, eliminando todas esas cosas enojosas y aburridas que tiene la realidad y, desde luego, evitando que el buen turista tenga que relacionarse con ella. en ocasiones la máscara usa de los elementos físicos de la realidad, los monumentos, los paisajes, y los entreteje con la ficción generada o recreada, como en un robocop de ciencia ficción; en otras ocasiones, el destino turístico original fue depauperado hace mucho y todo lo que percibimos es ya pura escenografía.
en cualquier caso, lo que percibimos, a poco que nuestra atención, sensibilidad o simplemente disponibilidad de tiempo nos lo permita, es deplorable: un armatoste sin alma que, en el peor de los casos (la alambra), usa el cadáver del lugar original, en un macabro comercio necrófilo, asesinado por los mercaderes. ése es el problema con el turismo, la banalización de la belleza, la divulgación de lo sublime (este propósito le parecerá magnífico a más de un imbécil, seguramente consejero de turismo o algo en algún taifa, pero un mínimo repaso etimológico evidencia la contradicción intrínseca, biológica, que impide la coexistencia de lo sublime y la divulgación, donde aquello suele morir en presencia de ésta).
los procesos que llevan a la transformación de los lugares son complejos, paulatinos y seguramente inconscientes en muchas de sus fases, pero el resultado es reconocible por todos.
yo soy turista, un simple turista, pero en la medida en la que me concedo tiempo para contemplar y pensar en lo que he visto, procuro informarme y me gusta relacionarme con los locales, conocer su circunstancia y sus porqués, la superestructura turística me resulta agotadora, impenetrable, inservible. qué más quisiera yo que recrearme y conocer la esencia de la alambra (de nuevo), piazza san marco, el templo de tiem-piè, las cataratas de niagara, chichén itzá o una playa de bali, pero es que no me dejan, los han aniquilado, no existen y además, con mala suerte, me empujan, circule por favor, que ya venden postales a la salida. así que los que pretendemos viajar despiertos tenemos que conformarnos con sitios inferiores, seguramente menos bellos que aquéllos que el turismo fagocitó. a cambio nos relacionamos con seres y lugares vivos, sin impostura. a cambio podemos relacionarnos y enriquecernos, buscar ese raro fruto que es aprender genuinamente de lo realmente distinto.

9.8.08

CANADA.05

MONTREAL.
La ciudad más grande de la provincia de Quebec y la segunda del país, la gran metrópoli francófona de América y segunda del mundo después de París, aunque claro, francés no se habla en demasiados sitios. Vive en una especie de neurosis por no saber si quiere ser una ciudad europea o americana. Llegando desde Toronto no hay duda, es mucho más europea, aunque supongo que si se aterriza directamente desde Europa la diferencia sería aún más abismal, destacando su carácter americano. Pero la cuestión no es analizar cómo es, sino cómo se reconoce a sí misma. Este dilema está sin duda incrementado o azuzado por la cuestión de la identidad/independencia quebecois, esa cosa un poco incomprensible que pasa en Canadá por la que muchos francófonos de Quebec se entretienen en vincular su singularidad fonética a un deseo de independencia política. Aunque pensándolo bien, Canadá es un país pintoresco políticamente. Su extrema juventud histórica aún ni siquiera se ha reafirmado. No mucha gente se para a pensar que es la única monarquía de América. Sí, ¿no te acordabas?, tienen reina, su graciosa majestad Isabel II, sí, esa, la Reina de Inglaterra es también reina de Canadá, lo que sólo recuerdas por su efigie en los billetes. Y nombra a un Gobernador General que la representa y que ahora mismo es una simpática negrita de Haití (¿?). Este hecho está vinculado a su pertenencia a la Commonwealth y de alguna manera hace que el momento de su independencia política de la metrópoli se difumine en la historia como una serie de concesiones británicas al autogobierno, a lo largo del siglo XIX, que culminaron en 1867 en una Constitución que para más inri se llama la Brithish North Améria Act y consagra el vínculo monárquico. En fin, espero que Juan Antonio, el gran fatigador de la Wikipedia, nos lo explique mejor, pero yo no acabo de verle la cosa nacional y patriótica al país. A lo mejor por eso son tan tranquilos y civilizados y se ocupan de cosas importantes y no de política. Y por eso choca más la manía pintoresca quebecois, que en realidad parece que viene de más antiguo, de cuando los ingleses le dieron a los gabachos por donde amarga el pepino y le quitaron la gran colonia y su enorme negocio. Entonces las provincias del norte eran francófonas y sólo una minoría en el sudeste se vinculaba a los ingleses neoyorquinos y bostonianos. Una cosa curiosa es que Old York es una de las poblaciones que originan Toronto, el nuevo ya lo conocemos todos. Solo la huída al norte de ingleses tras la independencia de Estados Unidos (ahí fueron los ingleses los que recibieron, je, je) aumentó la proporción anglófona y empezó a darle peso a esta cultura en Canadá. Parece que esa paulatina britanización es la que les viene molestando y quieren revivir una especie de herencia tardocolonial de raíz francesa, hablan incluso de promover un estatus de relación con Francia, a ver si quieren que le pongan a la Bruni como Gobernadora General…

Bueno, pues decía que todo ese follón de reivindicaciones y referéndum independentistas (perdidos) parece que alimenta el carácter singular de Montreal. El vector francófono es el europeizante, el anglófono y la emigración representan el corazón americano. Los barrios de mayoría francófona, como el Plateau Mont Royal son los más marcadamente singulares, curiosamente hay algo en su ambiente y arquitectura que me recuerda a esa Nueva Orleáns que no conozco más que por las películas. Los barrios del oeste de la ciudad nos ubican de Nuevo en ese Canadá puramente norteamericano, por más que ellos se esfuercen denodadamente en repetir que son muy diferentes a los estadounidenses. No niego las diferencias sutiles, pero mi capacidad para percibirlas aún no está suficientemente afilada.

El carácter híbrido, indeciso de Montreal es seguramente el responsable de que no me haya interesado especialmente. Es una ciudad más “bonita” que Toronto, como dice todo el mundo, tiene más calles llenas de casitas coloniales o neo-coloniales, más árboles en las calles, más iglesias historicistas imposibles, se enorgullece de su “centro histórico”, una rareza en América del Norte con un dédalo de calles ligeramente irregulares constituido por edificios en buena parte del S.XVIII, sin olvidar la impresionante Rue Saint Anne, el germen de la downtown que exhibe maravillosos ejemplos de proto-rascacielos eclécticos de XIX y primer tercio del XX y un caso impresionante de poderío urbano tardo colonial. Dicho lo cual no he sido capaz de extraer una impresión del carácter de la ciudad, es una especie de totus revolutus, un parque temático de intenciones inconclusas. Lo que más me ha llamado la atención en conjunto ha sido precisamente la sólida continuidad tipológica del extensísimo y ya mencionado barrio Plateau Mont Royal, “Le Plateau”, la meseta. Una retícula residencial de tres alturas, arbolada sin fisuras y con avenidas comerciales. La tipología que lo constituye en al menos un 80% es su típica casa, como en la que vivimos. Una casa entre medianeras con jardín trasero, en la que cada planta es una vivienda; la singularidad está en el acceso, el de la planta baja es directa y el de las altas es a través de una escalera en fachada que produce un porche en dos alturas adosado a una fachada retranqueada de la acera el espacio necesario para permitir ese sistema de acceso y relación con el exterior. La repetición del modelo, con multitud de variantes y singularizaciónes, produce unas calles singulares y muy vibrantes, además de un filtro singular entre lo público y lo privado. Habría que investigar el origen de ese modelo singular, que le otorga una gran independencia a cada una de las viviendas pese a ser un modelo plurifamiliar.

Bueno, cuando eso es lo más excitante que se puede decir de una ciudad, es que no te ha quitado el sueño ni siquiera un ratito.

1.8.08

CANADA.04

"¡Qué tranquilidad! Oigo
todos mis pensamientos!"
Jules Renard

Keswick, Lago Simcoe.

Pajaros, ardillas, alguna marmota y otros bichos que son como ardillas pequeñas y a rayas, además del gato Columbo, son nuestra compañía en la casa del lago Simcoe, el menor de los Grandes Lagos, que debe de ser más grande que el mayor de los que hay en Europa. Chelsie viene una vez al día a dar de comer al gato, pero aún no la he visto. Los coyotes aúllan por la noche, pero nunca se dejan ver, como Chelsie. Lobos y osos raramente bajan a esta latitud en verano, y los zorros de cola blanca son visitantes invernales.
No cuento a los abundantes insectos como compañía, porque mi capacidad de relación con ellos es aún limitada. Parece que la brevedad del verano en esta tierra concentra la vida en pocos meses y hace que su presencia sea más afanosa.
La variedad y vistosidad de los pájaros es notable, no recuerdo nada parecido en nuestros campos. Hay una multitud de llamativas variantes en la talla gorrión; el siguiente tamaño, próximo a una paloma pequeña, cuenta con menos especies, las más coloridas, como una roja intensa con alguna mancha negra y pequeña cresta el macho (supongo), y parda con toques rojos la hembra. Por cierto, Columbo nos trajo una al salón a la hora del desayuno; estaba aún viva y hubo que cazarla con red para devolverla al bosque. Considerando que el salón tiene cinco metros de altura, la captura sólo fue posible porque la pobre tenía un ala maltrecha por culpa de nuestro pequeño tigre. Todavía con plumas en el hocico no parecía transmitir ninguna sensación de culpa, lo que me hizo pensar el la ley natural y le ahorró una reprimenda inmerecida. No sé si el pájaro sobrevivirá en su estado, pero sentí que no me correspondía intervenir más en el ciclo vital y lo dejé a su suerte; puede que ya se haya integrado en la cadena trófica en forma de desayuno de algún pequeño carnívoro. Otra de las especies es azul, blanca y negra, con toques amarillos. estos, más sociables, forman siempre pequeños grupos. Estas últimas especies parecen super-jilgueros de otros colores. ¿Por qué no tenemos tantos pájaros bonitos en España? A lo peor es que nos los hemos cargado. Aunque sospecho que por algún otivo el continente americano, de norte a sur, se entretiene en producir animales más llamativos y con mayor variedad que la cansada Europa, y no es sólo una cosa de los trópicos.
La talla mayor de pájaro que tenemos en nuestro pequeño cielo es la de los descomunales cuervos y alguna gaviota. Bueno, y mirando para abajo los pavos salvajes que corretean por el bosque (machos no he visto).
El conjunto produce un continuo concierto de trinos, cantos y graznidos, tan variados como los plumajes, que, como siempre repito, hacen de la naturaleza uno de los sitios más ruidosos en los que se puede estar.

Los visitantes más divertidos son las ardillas. He aprendido que se trata de la ardilla gris americana, lo que por algún motivo quiere decir que la mitad son negras como mihuras. Sin ser ardillas de parque, se dejan ver sin demasiado problema mientras comen, corren o realizan todo tipo de piruetas. Hoy he visto una persecución increíble, parecía un juego, puede que estén en celo. Dos ardillas describían arriba y abajo espirales entrecruzadas por un largo tronco de árbol. Era un movimiento rapidísimo, inverosímil si no lo estuviese viendo, reproduciendo un patrón de movimiento que sugiere una danza sofisticada. Pero lo más entretenido es verlas comer, pelar pipas, comunicarse, vigilar, todo con una gestualidad cómica. Ah, he descubierto que emiten una especie de ladrido tenue al ritmo de un movimiento de cola. (Lo maravilloso de la ignorancia es que uno puede descubrir hasta las cosas más banales).
Su pariente pequeño y rayado es mucho más discreto.
También nos anunciaron mofetas, pero la fortuna de nuestras pituitarias nos las ha ahorrado hasta el momento.

La otra compañía, en forma de banda sonora, es la lluvia, los truenos y el viento en los árboles, que componen momentos de gran belleza. Para eso es importante la variedad de vegetación: el pinar cercano compone el fondo continuo, se le superpone la armonía de los álamos, chopos, olmos y arces, además de la mayoría de especies que no conozco, cada uno con sus ritmos y timbres. Mis amigos músicos sabran perdonarme la torpeza del símil musical y me ayudarán a mejorarlo.

En fin, resumiendo, que considerando que la naturaleza me resulta un mundo ignoto y de interés casi nulo, se verifica una vez más que la percepción es resultado de una función que depende, exponencialmente, de la variable tiempo.

Nota: Corroborando lo anterior, he investigado en la biblioteca de la casa, hasta poder concluir que el pájaro rojo es el Northern Cardinal (Cardinalis Cardinalis) y el azul el Blue Jay (Cyanocitta Cristata), lo que no he acabado de aclarar es si son los primos gilgeros de zumosol, parece que el azul puede ser un córvido (?). Después e estas notas nos ha visitado un bellísimo pajaro amarillo y negro, que sí era un jilguero, el American Goldfinch (Carduelis Tristis) o, directamente traducido, jilguero americano.
Ah, la microardilla a rayas es el Least Chipmunk (Tamias Mínimus).

26.7.08

PARENTESIS PEQUINES

Una amiga, Susanne Strombom, manda una carta desde el Beijin de los inminentes Juegos (por cierto, ¿ya existe el nuevo toponímico, beijinés?), donde está comisionada por su empresa. Como no tiene desperdicio y para información de curiosos, la transcribo en las partes genéricas.

“...
You won't get one of these every week, but whilst things are still not as crazy as they may become, I may as well give you some insights.
It's nice to have had a couple of days to see the city without construction sites, and things covering buildings everywhere and squeeky clean.

Beijing has been "logofied", the whole city is covered in "Beijing 2008" logos, even the drug sniffer dog at the airport had a little blue jacket with an Olympic logo on it..I am not sure where the Logo
Useage Guide Book mentioned dog coats...but had I known, then I would have tried and tested at home :) Plant pots, chopsticks, the roadsigns are so full of logos that you can barely read the directions. You name it - it has one.

The pollution is just as bad as it's always been, it has been raining continuously on the cities west of Beijing, as that is where they shoot/ ionize the clouds so that it will "rain the pollution away" -well, those cities are probably shiny by now - but here it hasnt changed squat.. and the traffic is worse than ever - as they are closing the city down for bomb search and security to guarantee us
"safe and smooth Games". Well at this rate, that won't be an issue, as the athletes will all be late to their runs - if they even get out of the airport, as that takes 2.30 hrs just that.

The hotels are still as empty as before, the occupancy is at 40% and everyone is going bust. Mainly for three reasons - the first is the Visa problem, if you reject Visas you wont' have any tourists - that's for sure.
The second is the fear of the Olympics taking over, and therefore foreigners dont' plan a trip as people are convinced there are no rooms available.
The third is that they have built so many hotels that you could probably house every man on earth in this city - and his family. They are giganormous structures of over 2500 rooms. Yes - I guess you see the problem.

We are happy to receive a letter in the hotel room today telling us -in the name of smooth and safe games- that the Chinese authorities have communicated and trained their 100'000 plus volunteer staff in several things:
- cheerleading
- the 8 questions not to ask foreigners: don;t ask them what they do, their home adress, how much they earn, about their marriage, about politics and I laughed myself over the rest ;)
- eating in restaurants - dogs have been taken off the menu in Beijing restaurants ..and foreigners don't like Chinese greens as it makes them "airy" (I'm still struggling with this one, cause SURELY
they can't really mean THAT can they? :)
- finding your way in Beijing : the "volunteers" are at your disposal but keep in mind that they are not from Beijing so please put patience (Im copying off the note..) :)
- cab drivers have been trained to English. Cool - I still haven't managed to get to the Stadium without a fight in 5 days...and it has got to be the landmark of the week no?

My Chinese is improving by the day. I learned today that the "negative" words are always starting with Poo - (which sounded very appropriate to me) so Yes is Ser and No is PooSer. How logical is that?? Sui - or rather a whistling Shhrui is entrance and PooSui is no entrance. Simple no?
I propose to change the English language : Yes and PooYes - or the wonderful story of Winnie the No...hm there could be flaw in the plan..

Our Omega Pavillion is nearly ready and the Olympic park is actually mindblowing. It's beautiful in the night, and the architecture is fantastic. This afternoon we had security search (for smooth and safe games remember..?) with 56 dogs and military. But one dog was tired apparently, started barking and then all the others (I guess) thought he found something so they all started howling - so we were told they were "confused" and that they are coming back on Sunday. Not so
smooth yet.

The rehearsals for the Opening Ceremony are on the way nearly every night - and being the country of fireworks it's quite impressive - they are in shape of dragons, flowers, smilies and more...looks very promising!
...“

24.7.08

CANADA.03

Leído el final de la última entrada, es preceptiva la referencia al cuento borgiano en el que propone el llano e inacabable desierto como el peor laberinto. Hecho el honor al maestro, sigo con algunas ideas al hilo de la cuestión urbana:
Toronto es irreconocible en planta, sólo se explica en alzado. Lo cual les pasa más o menos a todas y decirlo sería redundante si o fuese porque éste es un caso paradigmático. La escala de los edificios configura la escala real de la ciudad, que en planta es plna, homogénea, irreconocible. La realidad construida es sin embargo de un relieve y una variedad notables. Determinadas avenidas levantan abruptamente sus edificios llegando a componer rascacielos dignos de ese nombre. Una manzana más allá, sin explicación urbanística plausible, la ciudad se desploma hasta dos, tres alturas. El urbanismo parece responder a la presión de la demanda comercial sin filtros intermedios, “auto-desreguládose“ libremente.
Se genera así una “orografía urbana“ sobre un suelo sensiblemene plano. Algo así como lo que dejé escrito sobre Buenos Aires y su “orografía de la riqueza“ (entrada “Primera mirada a Buenos Aires“ 15.08.07), pero sin un trasunto económico-social, sino económico-comercial. Porque aquí no refleja el binomio riquez-pobreza, sino más precisamente la diferencia entre los núcleos donde se produce la riqueza y las áreas en las que se disfruta.
El resultado es una ciudad enormemente variada, que no podemos prever en el plano de ninguna forma. Desde el downtown puro de enormes moles comerciales y financieras se expande en una variedad mareante de barrios peculiares por la intensidad en la ocupación de las manzanas, la aparición de una cantidad muy notable de verde, por su arquitectura y, fundamentalemente, por la naturaleza de la ciudad que construyen en cada lugar sus ocupantes, en función de clase, etnia, edad, ocupaciones... Una ciudad que permite el viaje interior a mundos diversos con resultados sorprendentemente diversos en un número increíblemente pequeño de paradas de tranvía.

23.7.08

CANADA.02

Primeras notas en Toronto.
Es maravilloso visitar una ciudad de la que no te intersa ver absolutamente nada. La sensación de relajo, de vacío mental, te prepara para disfrutar de cualquier cosa que encuentres. Puedes emplearte a fondo en tonterías sin la incómoda sensación de estar perdiendo el tiempo. Es el escenario propicio para alimentar el verdadero espíritu de las vacaciones, de la holganza sin propósito.
Toronto, además, tiene la virtud de presentarse a la primera mirada con perfiles sorprendentemente interesantes para el que nada espera: multiculturalidad, desprejuicio social, contrastes, un fuerte carácter de "ciudad americana" en su morfología urbana... quizá no todo sea pereza en esta visita. Aunque sin duda, la óptima posición del observador desocupado saca lustre a situaciones y ángulos que en otra ciudad con mayor calado pasarían desapercibidos.

Para comenzar la deriva urbana, (nunca mejor traído el sustantivo tópico del turista postmoderno) he decidido comenzar por Asia. La idea viene de un artículo de suplemento leído en el avión, lo que ha sido una decisión aleatoria tan válida en este momento como cualquier otra; en una ciudad sin referencias un dominical te vale igual que la Encyclopaedia Britannica. Decía que he comenzado por Asia, es lo bueno del “melting pot“ ordenado por distritos, que sabes que tranvía coger para según qué continente. Y en el China Town de Toronto te has metido en el puñetero continente asiático, con clara predominancia china, pero importante presencia de prácticamente todas las culturas del extremo oriente. Un PHO BO (mi teclado americano tiene bastante con reproducir la ñ y acentos españoles, la enfurecida acentuación vietnamita escapa totalmente a sus capacidades)... un PHO BO, decía, te hace saltar las lágrimas por la añoranza oriental y las indescriptibles guindillas indochinas. El antro, Saigon Palace, es perfecto: somos intrusos en un mundo de orientales taciturnos, principalmente dependientes de las tiendas vecinas y alguna pareja dominguera, porque aquí las tiendas abren los domingos, claro; podríamos estar en cualquier comedero de la ribera del Mekong, salvando la temperatura, con sus manojos de palillos, sus cuencos humeantes y la parafernalia sintética china acumulando polvo. Nada estorba en el espejismo oriental, además, si miras por la ventana, hay algo en el desarraigo y la impertinencia de la urbe americana que encontramos igualmente en la metrópoli asiática sin referencias, de la que Ho Chi Mihn City es un epítome. Después, con los labios aún adormecidos y el ánimo exaltado por el octanaje de la sopa, la inmersión, el paseo sin destino, disfrutando del tiempo en cada esquina y en cada bazar. Por cierto, una de las primeras impresiones es la de que en ninguna ciudad no hispanohablante he oído hablar tanto Español como aquí, aunque me faltan algunas como Miami que deben de ser lo máximo.
A cuento de todo esto me viene a la memoria otra lectura reciente, un artículo de Leopoldo Calvo-Sotelo (lo supongo hijo o sobrino del difunto) contiene un párrafo extremadamente lúcido que copio para aliviar al texto durante unas líneas de la torpeza de mi escritura:
... “Desde el punto de vista estético, existen dos maneras de satisfacer las demandas de un abigarrado público universal: el multiculturalismo y la neutralidad cultural. El multiculturalismo (que suele caracterizar la aproximación norteamericana al problema) se basa en yuxtaponer elementos procedentes de distintas culturas, sobrecargando el numerador de sumandos. Más elegante es la solución de la neutralidad cultural: se trata de buscar un denominador común a través de la estilización, que consiste en reducir la representación de los seres y de las cosas a sus rasgos más elementales, eliminando las aristas idiosincráticas.“
Si hacemos caso a lo anterior, Toronto cumple rigurosamente el paradigma norteamericano, abigarra extraordinariamente el picadillo multicultural, sin ahorrar ni uno solo de los elementos de los que le proporciona su despensa migratoria. No es fácil estar en una ciudad que presente el grado de complejidad de este collage, al menos en Europa, donde ciudades como Madrid, Londres o París son ya exponentes de la multiculturalidad, en especial Londres, más que por número por concepto, ya que sin intentar enmendar a Calvo-Sotelo, tengo la impresión de que esta forma de integración (o “anti-integración“) más que norteamericana es anglosajona.
Pues aquí estoy, al pairo en esta ciudad cuyas claves, muy de lejos, se me escapan tanto en lo geográfico, como en lo social, estético o de cualquier orden... Sólo me acoje la retícula como supremo argumento de orientación y que hace a una ciudad tan grande como ésta aparentemente asequible. Pero no nos engañemos, esa legibilidad de calles y avenidas, pulcramente recorridas por tranvías ordenados, esconden una forma perversa de laberinto, el laberinto del tamaño y de la falsa homogeneidad que alinea mundos absolutamente diversos y en el que la brújula es inútil.