"... Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en | |
Tampoco es probable encontrar palabras bastantes para describir la inquietud que transmite este listado, que se resiste a cualquier catalogación taxonómica... ese "etcétera" en medio del la lista hace ya suficientemente incomprensible el conjunto, pero no contento, Borges elenca a su vez "los incluidos en esta clasificación"(!) destruyendo irremisiblemente los cimientos de la lógica, uno de cuyos pilares es que lo listado no se puede incluir en una lista, como no se puede incluir lo definido en la definición. Sólo para rememorar estas dos listas hubiese merecido la pena la conferencia. Gracias _______________________________________________________ Mi buen amigo Carlos Porras me facilita un nuevo elenco nada desdeñable, se trata del índice de una obra de Fray Andrés de San Miguel, fraile carmelita y gaditano por más señas, emigrado a México para difundir la carpintería de lo blanco, en su calidad de arquitecto de la orden, a finales del XVI y principios del XVII. Lo transcribo: Primera Parte: Templo del Rey Salomón. Análisis de templos del Perú. (¿estuvo alguna vez allí?) Reglas para construir iglesias de la Orden. Segunda Parte: Tratado de arquitectura. Tratado de matemáticas. Tercera Parte: Tratado de Hidráulica: aguas, acueductos, bombas y desagües de la ciudad. Relación del viaje a Nueva España en la Santa María de la Merced. Demostración de la Gracia de la Virgen mediante cálculos numéricos. Breves notas sobre priscos y melocotones. Esto se llama ir de lo general a lo particular. Los dos últimos apartados se prometen apasionantes. Es brillante la nota de Carlos en la que me hace una lúcida reflexión: "Te recuerdo que, Alcaudete, que hasta hace tiempo era un reconocido productor de orejones, tiene por patrona a la Virgen de la Fuensanta..... " lo que resuelve, de momento, la relación entre el tratado de hidráulica, la gracia de la Virgen y los melocotones. Algo hemos avanzado (si admitimos que Fray Andrés tuvo su revelación particular en las inmediaciones de Alcaudete, claro...). |
según algún diccionario: colección de inscripciones recuperadas en fragmentos de lápidas de época clásica.
18.2.10
Elencos Umbertianos
9.2.10
LAS TRES MARÍAS (y el San José... Quetglas)
Bailar es atravesar entre los compases de la música, según RGS. Es una buena regla de comportamiento en instituciones endogámicas y rígidas como la universidad.
RONCHAMP: He tenido una visión, Ronchamp es un dolmen! Quetglas lo ratifica minutos después. Qué sorprendente coincidencia… ¿o no?
El espacio humano por excelencia, la invención del espacio, el dolmen. Por eso lo reverenciamos, porque al levantar un pedazo de la tierra ha generado el espacio arquitectónico, quizás la primera gran invención del hombre…

No otra cosa es la arquitectura de Le Corbusier.
Su sintagma fundamental son los piloti sobre los que se apoya la masa.
Digo yo que, paradójicamente, en Le Corbusier el espacio arquitectónico sería el que queda bajo el espacio interior de uso del edificio, es como una negación del fin de la arquitectura contemporánea, al menos del funcionalismo espacial.
Hay que visitar Ronchamp por la mañana para percibir en la pared la constelación de estrellas en las que brilla Notre. Dame du Haut. La virgen de lo ALTO está en un cielo estrellado. Arriba, como en el dolmen que se ha levantado, rampante, siguiendo esa vocación a la elevación que encontramos insinuada en la elevación de la gran piedra del dolmen (Hace notar y subraya que no es horizontal y que esta inclinación no es casual).
La arquitectura tiene tres orígenes, la cueva, el dolmen y el menhir.

Quetglas propone una confusa agrupación de justificación/componentes del proyecto:
- El dolmen está presente en la panza de piedra y los apoyos (3) porque la pared Este desaparece al ser una constelación, desdibujando su soporte, como no vemos la página de papel al leer.
- La cueva se manifiesta como una fisura bajo la gran roca curvada, con un muro que la cierra, haciendo que los dos elementos, roca y muro, sean semánticamente independientes, como en la arquitectura troglodita (Setenil).
- El Menhir está presente en la vertical y la horizontal descompuestos, en la que el protagonista es la luz vertical en la esquina, a la que miran los bancos como en la Tourrette (éste es el punto más alambicado del análisis). Es cierto que sorprende la posición de los bancos, mirando a la luz y no directamente al altar mayor.
- Las Tres Marías están presentes en las tres torres, según una imagen de una película de Laura Dern (directora de culto que Quetglas recupera y cuya relación remota con Le Corbusier reconstruye) en la que una mujer de espaldas con tocado se vuelve para mostrar un espejo plano en lugar de rostro, componiendo una imagen análoga al volumen de las torres, en el que además la fisura vertical sería el rastro antropomórfico de la nariz, y un dibujo en el que Le Corbusier representa una escultura supuestamente de las Tres Marías en la cubierta de la iglesia proyectada.
Al mismo tiempo, redundantemente, las Tres Marías son esos tres orígenes de la arquitectura presentes en Ronchamp.
Pero Quetglas utiliza un mismo recurso arquitectónico, la panza como roca gravitante, y lo analiza desde dos puntos de vista. Pero digo yo que será válido lo uno o lo otro, no lo uno y lo otro, por lo que entender que están presentes los tres conceptos es incierto, al menos no simultáneamente.
- La referencia a la cineasta también está presente en el origen de la constelación, que tendría su cita en un fragmento de otra película. Estas referencias a personajes imposibles para extraer analogías improbables son el divertimiento y pirueta favoritos de los intelectuales-espectáculo como Quetglas. ¡Qué cansancio! ¿Es que nunca se van a animar a decir algo objetivo, probable y sobre lo que podamos avanzar? En fin, supongo que todo esto pertenece al género de juego floral, tan grato.
25.1.10
FUNDAMENTOS ARQUITECTÓNICOS PARA UN TURISMO SOSTENIBLE


12.1.10
AVATAR
Admitido lo anterior, Avatar podrá considerarse uno de los máximos exponentes del cine de Cameron. No creo que haya hasta ahora un ejemplo semejante de integración de animática y filmación real, en cantidad y calidad. Su acción es trepidante y nos sitúa en una trama de la más ambiciosa ciencia-ficción en medio de planetas remotos, paisajes de una belleza imposible, alienígenas humanoides, tensiones, intereses, enfrentamientos, heroicidad, pasiones… Con una coreografía visual y un ritmo de acción que hace que vuelen los 150 minutos de su corte comercial para España.
Dicho lo cual, hace mucho tiempo que una película no me irritaba tanto. Si algo puede sacarme de mis casillas es que se mine una causa noble (o varias) utilizándola para justificar el propio lucimiento a base de descafeinarla, prostituirla, privarla de todos sus cimientos, su lógica, su coherencia. Y eso precisamente hace Cameron en Avatar. No sé decir si por hipocresía, simplismo pueril, ignorancia o todo ello junto.
El guión elabora un paradigma del bien absoluto que se sustenta en un refrito de teorías postmodernas o inmemoriales, entre las que se reconoce una revisión energética de Gaia, el panteísmo naturalista y el buen salvaje roussoniano, que deben de pretender justificar una especie de ultra-ecologismo de tintes religiosos... o no, nada de tintes, manifiestamente religioso, con diosa, altar, congregación, oraciones y todo lo demás. Ahora la diosa es la Naturaleza, y se le reza en un arbol, eso sí, todo es muy energético y saltan chispitas… pero vamos, que nadie se despiste por la parafernalia, animismo puro. Al bien, claro, se enfrenta el mal, no menos absoluto y simple, sumado por la ambición, violencia, odio y todas esas cualidades que perfilan al malo malísimo.
Hasta aquí todo discutible, infantil, poco serio… de acuerdo, pero no ha llegado lo peor. Lo realmente infumable es que al final la película es lo que es y Cameron vuelve por donde solía, para resolver el antagonismo al viejo estilo: Los buenísimos se dejan de tonterías y hasta a la propia Madre Tierra se le inflan las narices, para acabar con el problema en formación militar y a tiro limpio, violencia contra violencia, batallas de libro, contraataque y aniquilación del malo. ¡Coño con Gaia! Si al final donde saben acabar con los ataques contra el equilibrio ecológico va a ser en West Point.
Como resultado toda la parábola ecológica queda desactivada, la intención pacifista ninguneada, prostituída. El mensaje es de una perversidad pavorosa: no hay otro medio, no hay otra lógica, no hay otro equilibrio: si te atacan, ataca, ojo por ojo, la violencia es la solución.
No creo que pueda hacerse más daño que con este tipo de ideas, que sustentan la guerra desde el principio de los tiempos, revestidas de la piel del cordero buenrollista universal, justificada por una magia energética inexplicada y remota, y que no comunica un esquema de valores contrastables, con el que uno puede comprometerse y que sea aplicable en nuestra vida cotidiana.
Uno prefiere pensar que estos productores sólo son mentes simples e ignorantes, incapaces de construir un discurso sólido más allá de sus esquemas consabidos. La otra explicación da miedo. Si ésta es la capacidad de compromiso de Cameron, prefiero el mensaje de Terminator, que no pasa de un Dirty Harry ciborg, por lo menos no engaña a nadie y sabemos a qué atenernos. Pero si la conciencia ecológica y pacifista de nuestros adolescentes tiene que sustentarse en episodios como Avatar, apaga y vámonos… bueno, no hace falta que apagues, ya se encargarán ellos.
12.12.09
Un psiquiatra dice...
18.11.09
¿quién es Cassandra Wilson?

17 de noviembre 2009,20,30 horas
Ciclo 'Grandes Intérpretes'
29.9.09
PRÓLOGO
PRÓLOGO
©2009 José María Cabeza Lainez
El escrito que, contra pronóstico, ha caído en sus manos marcará el fin de un milenio para el pensamiento arquitectónico, si es que éste aún existe.
La industria turística como es bien sabido es ya la más importante del mundo, y seguirá siendo así hasta que las arenas del tiempo se agoten y el sol cese de brillar. Un instante no tan lejano como usted piensa.
Sin embargo, poco o nada se habrá hecho por trasladar la cuestión a un terreno científico.
Las Facultades que se crearon ex profeso en los últimos años se han centrado casi exclusivamente en la atención al visitante o turista, y en el modo altamente comunicativo e inter-subjetivo de satisfacer sus deseos más superficiales e inmediatos.
Sin embargo se le atribuye a Paul Bowles, en su obra The Sheltering Sky de 1949, la siguiente e importante distinción:
Mientras que el turista por lo general se apresura a Volver a casa tras unos pocos días o semanas, el viajero no pertenece ni a éste lugar, ni al próximo ni tampoco al anterior, se mueve con parsimonia durante años, yendo de una parte del mundo a otra, sin saber si algún día Volverá ni adónde.[1]
Traducido este fragmento a términos de Ecología, el turista vendría a significar un depredador. En cambio el viajero, fundiéndose con la Naturaleza, se ocuparía de regenerar su hábitat temporal, tanto física como culturalmente, igual que hacían los antiguos monjes giróvagos de Asia. La Vida es la Vía, se dice en el Dao que luego se tornó Zen y llegó caminando hasta Machado.
Nuestra exangüe disciplina Arquitectónica ha sido, como en el Burlador de Sevilla, una suerte de convidado de piedra que, al no intervenir apenas en el proceso turístico, se limitaba a recoger algún eco de vagas ensoñaciones folklóricas, no necesariamente españolas sino también africanas, centroeuropeas, polinesias, filipinas o caribeñas, semblanzas de etnicidad y paraísos artificiales con alcohol y viandas a bajo precio en cuanto a lo confesable.
Hasta que apareció uno de los pocos arquitectos interesantes que quedan en España, el pionero de la arquitectura bioclimática Benito Sánchez-Montañés, para poner voz, en este campo, a aquello de lo que la Arquitectura de hoy no habla: el Medio Ambiente; tan precario y exiguo que uno está tentado de sustituir la palabra “medio” por “miedo”, y proferir así el “miedo ambiente”, que sería una especie de versión cósmica del deportivo “miedo escénico”.
Sánchez-Montañés hace frente a esta trivial panoplia de historicismo moderno y artisticidad secularizada, mediante el carácter igualitario y la objetividad de la Ciencia.
Diseño Científico
En efecto, el premio Nobel neozelandés Rutherford, dejo dicho que la Física que no se le puede explicar al camarero de un bar, no es buena Física.
Ninguna otra actividad o faceta humana parece secundar o, al menos, apreciar tal axioma y por supuesto la Arquitectura no es ninguna excepción.
Con ese punto de partida, las ansías de objetividad nunca se agotarán en la Ciencia; a su vez en la actividad arquitectónica, sostiene Sánchez-Montañés, debería iniciarse esa difícil senda. Por ello, en la presente obra, el umbral de la objetividad es hollado cabe dos columnas: Monitorización o conocimiento instantáneo de la realidad espacial a través de sus sensaciones, y Simulación o sondeo del comportamiento futuro de los fenómenos de la arquitectura.
La opción que este texto nos presenta supone introducir la ciencia en los procesos de concepción arquitectónica, es decir una nueva alianza entre filosofía y ciencia.
A su vez la operación se ejecuta con un doble objetivo: re-culturar la Naturaleza y re-naturalizar la Cultura.
Esto conduce a un sistema de Composición que hemos dado en llamar Diseño Científico. Nunca anteriormente se había abordado ese proceso conscientemente en la arquitectura. Si hubo algún tímido intento fue inmediatamente condenado al ostracismo o a la marginalidad (por ejemplo en los casos de Yona Friedman y Christopher Alexander), como conoce por propia experiencia el autor.
Su aplicación consciente permitirá generar una nueva poética que acepte y asuma requerimientos desde todos los campos de la actividad, de la comprensión y de la sensibilidad humana, sin exclusión posible.
Esta poética debe entenderse como un potencial que aspira a satisfacer las más amplias expectativas de todos los seres humanos y, al mismo tiempo, producir el más alto nivel de emoción estética entre las personas.
Las estrategias que aquí se desarrollan, han dejado de ser “proyectivas” para convertirse en “trayectivas”, el diseñador y el usuario, como sugería Bowles, no serán ajenos al medio o al proceso productivo, sino que se complementarán con éste en una relación emotiva y simbiótica.
Debemos recordar al efecto, que el conocimiento fue y es sobre todo aisthesis, es decir sensación, y los estímulos sensoriales que conducen a la creación de un conocimiento son los mismos que favorecen su transmisión.
Ante éste y otros aires de objetividad, ambientalistas conversos proclaman a los cuatro vientos: “la sostenibilidad no es sólo cuestión de ciencia ni menos aún de energía, consiste sobre todo en la concienciación ciudadana” (que en este contexto lamentablemente, debe leerse como “manipulación”); con ello, simplifican tanto los hechos que todos quedan contentos y pueden volver a sestear, sobre todo los muy perspicaces políticos, aunque el problema, claro está, sigue sin resolverse.
Lo cuentan como si la cuestión científica y energética estuviera ya resuelta hace largos años o fuera alguna divina ocurrencia. Lo dicen también como si quisieran olvidar que cada vez que la ciencia o la tecnología, producen un avance el mundo cambia permanentemente para mejor y ya nadie se acuerda de cantinelas como el éter, el flogisto o la clorosis.
Por el contrario, las teorías expuestas en la siguiente obra, podrán estar equivocadas, pero al menos se han llegado a formular y a probar. El problema, es que no hay otra teoría alternativa para contestar o negar éstas.
Los ambientalistas de moda, que pueden perfectamente presidir alguna ONG mundial con sede en New York o Paris y ser (per)seguidos por miles de personas, no construyen teorías sino propaganda y no pueden demostrar ni experimentar absolutamente nada con su sarta de vaguedades, incertidumbres y medias verdades, tal vez leídas en alguna parte y justificables, pero nunca medidas por ellos mismos ni sus colaboradores.
Por eso les profetizo lo siguiente: cuando la cuestión energética esté verdaderamente resuelta o sea una veleidad del subconsciente, nadie volverá a hablar jamás de la “sostenibilidad” (punto).
Ya lo cinceló el poeta William Blake al escribir: “Divinidad disfrute de Inagotable Energía”, o sea el fin de toda tragedia, consiste en que el ser humano llegue a ser inmortal y se una con la tierra y el cielo.
Benito Sánchez-Montañés nos propone penetrar en un Dominio donde las manipulaciones resulten difíciles si no imposibles, y donde todas las creencias sean igualmente respetables y por la misma razón (sin entrar a enjuiciarlas) nunca puedan convertirse en justificación o fin último.
Es decir, un lugar donde sea posible demostrar todo aquello que se expone y el acuerdo o la alianza puedan darse en función de la inteligibilidad y la objetividad.
Terra Incognita
En el Libro XIV de Zhuangzi (400 A.C.) encontramos:
“¿Acaso el cielo se encuentra en perpetuo giro? ¿Y la tierra mora en reposo? ¿El sol y la luna se persiguen mutuamente? ¿Quién dirige y guía estos movimientos? ¿Quién los sostiene y los conecta? ¿Quién es tal que sin tensión ni esfuerzo, los produce y mantiene? ¿Existe quizás un proceso desconocido por el cual no podrían ser de otro modo? ¿O bien se mueven y giran por incapacidad de detenerse ellos mismos?”
“Wuxian Shao dijo: “Ven y aprende. En el cielo hay seis direcciones y cinco elementos. Cuando los emperadores y los regentes actúan de acuerdo con aquellos, surge el buen gobierno. Cuando los desafían, cunde la degradación. Observa los preceptos de los Nueve Hexagramas Luo, por los cuales el gobierno puede guiarse y la virtud se expande. Busca e ilumina todo aquello que hay bajo el cielo y todo cobrará vida. Es esto lo que otorgan los regentes augustos”
El daoísta nos alerta para recuperar la dimensión primigenia de un lugar por encima de nostalgias del pasado u otra consideración costumbrista. El único método eficaz y digamos que real para lograrlo, descartada la imitación mimética de la naturaleza, es el método científico.
Por eso Benito Sánchez-Montañés, a pesar de la incomprensión que esto le genera, mide con sensores las variables ambientales de los edificios destinados al Turismo, examina su comportamiento mediante modelos térmicos o bien simula las condiciones predecibles a partir de complejos programas informáticos, para producir un progreso real y tangible que sirva a ésta sociedad poliédrica.
El ambiente es luz, color y sonido. Como en el Dictum del Sutra del Loto, “el vacío son formas y las formas son vacío”. Las operaciones con el espacio no pueden ser otra cosa que operaciones con el ambiente. El legado de la historia, incluso dentro de la rama tectónica, no será sino la panoplia de soluciones ambientales que se han querido ver, con más o menos buena intención, bajo la forma de estilos.
En la antigua China el bandido Zhi asombró a Confucio al decirle: “La Tierra y el Cielo son ilimitados y eternos pero para los hombres, la muerte es inevitable.”
Habrían de pasar 2.500 años hasta que el arqueólogo Kanellopoulos identificase esta sentencia con el deseo por la Arquitectura, limitar lo Infinito, superar lo Inevitable, sublimar la Majestad de la Muerte.
Mientras que bajo esas sobrecogedoras ideas subyace un entendimiento de la Arquitectura como modo de dotar de expresión arquitectónica a las leyes comunes de la Naturaleza y la Colectividad, en la actualidad, más se diría con Eladio Dieste, que hemos confundido lo infinito con lo indefinido.
Llegados a este punto, lo consecuente sería devolver esos mismos principios a la Arquitectura del porvenir. Es en ese proceder, como ya hemos anunciado, donde tendrán cabida los quehaceres de la ciencia.
Arquitectura y Turismo
Fue Geoffrey Bawa, el arquitecto de Sri Lanka quien hacia 1980 se ocupó en primer lugar de las cuestiones del Turismo Ecológico, su Hotel Kandalama cerca de Dambulla, en el triángulo de oro del Patrimonio Mundial de aquella isla bendita y hoy atribulada, se yergue cubierto de vegetación como un referente incontestable frente a la ciudadela en la roca de Sigiriya.
Había tenido eso sí, el formidable precedente del Ashram de Sri Aurobindo, terminado en los 40s en Pondicherry y construido por Antonin Raymond frente a las ignotas playas del golfo de Bengala; en el legendario último refugio del apóstol Santo Thomma. La única mano de obra de la que dispuso fue la de un puñado de discípulos tamiles del gurú, que no eran ni tan siquiera obreros y no sabían nada de hormigón, he aquí la Ecología.
Recientemente, el arquitecto Justo García Rubio declaraba sobre la Terminal de autobuses en Casar de Cáceres, que su premiado edificio quería ser una metáfora del Viaje.
Entonces, ¿qué es verdaderamente necesario trasmitir mediante nuestra arquitectura para inducir deleite?
Una vez más el pensamiento oriental viene en auxilio:
Zhuangzi y Huizi paseaban por un río en la comarca de Liang cuando Zhuangzi dijo: los peces acuden a jugar alegremente, así es como ellos se contentan.
Huizi respondió: si no sois un pez, ¿cómo sabéis que los peces están contentos?
Zhuangzi replicó: vos no sois yo ¿cómo sabéis que yo no sé si los peces están contentos?
A lo que Huizi dijo: Yo no soy vos y admitiendo que no os conozco del todo, resulta claro que no sois un pez, lo que hace que esté seguro de que no sabéis si los peces están contentos.
Volvamos al origen de la cuestión, pidió Zhuangzi, vos me habéis preguntado cómo yo sé que los peces están contentos, así que al preguntar eso, sabíais bien que yo conozco la respuesta: lo sé porque yo mismo he acudido a solazarme a este río.
Es cierto, lo mejor que tenemos para ofrecer y disfrutar es nuestra propia Tierra, Ambiente, Naturaleza, o como dije en otro escrito sobre Astronomía, la capacidad de Aposentarnos y Habitar el Tiempo; el único fin posible para la Arquitectura.
Viaje a ninguna parte
El corolario de este libro es que el paradigma de producción espacial en el Mundo ha de ser paulatinamente ampliado hacia un concepto más científico de habitabilidad que recupere el espesor antropológico de lo construido y la comunicación entre el hombre y su entorno del mismo modo que ocurriera en la antigüedad.
Hoy se hace patente que no es viable un sistema planetario de urbanización que ha sido consecuencia de la cultura mediática del consumo, la globalización económica y la crisis de la política.
La red turística que se genera globalmente es insostenible desde la propia perspectiva ecológica y social por lo que han de ser orientadas las prácticas colectivas e individuales hacia la búsqueda de nuevas soluciones, aquí desglosadas.
Se propone ensayar nuevos conceptos territoriales que contemplen la participación ciudadana desde el momento de su generación, procedimientos que tengan como contenido la diversidad social, que cumplan con la calidad medioambiental y la economía ecológica, y que finalmente cobren sentido dentro de un concepto global de planificación a fin de ser capaces de impulsar una cultura poética.
Ha de ser recuperada una noción para la planificación integradora de múltiples factores en el proyecto arquitectónico. No basta con establecer el índice de impacto ambiental de ciertas actividades de construcción.
En el entendimiento de la Arquitectura y el Turismo como procesos holísticos, siempre será prioritario restaurar, intervenir sobre el patrimonio existente, antes que el crecimiento o la creación indiscriminada de nuevos territorios, que además ya no es posible.
Esta obra resulta eficaz para propulsar una cultura ambiental crítica. Superar la versión productivista y consumista, a través de una nueva visión poética y reflexiva, una metamorfosis especulativa que encontrase elementos válidos en el pensamiento y en la experiencia histórica y a la que podemos llamar “lógica social del espacio”.
La sociedad occidental valora el territorio de manera lábil, inútil e irreflexiva a partir de unos baremos mezquinos, promulgados por la cultura de los medios de masas, que además presentan el concepto de vacío o de naturaleza como algo desdeñable, cuando es justo al contrario.
Eventualmente se ha de buscar el equilibrio entre cultura, naturaleza, sociedad y tecnología, el Ekumene que el orientalista Ernest Fenollosa expresó así:
“A lo largo del siglo que viene la fuerza combinada del análisis científico y la sabiduría espiritual deberán unir para la eternidad la gracia entrelazada de la síntesis estética y el amor fraternal”.
Las herramientas científicas y arquitectónicas que se han desarrollado en este escrito van sin duda a generar una nueva sintaxis espacial. Puesto que ésta procede únicamente de la experiencia ontológica del medio ambiente, es posible traducirlas en aplicaciones tecnológicas e informáticas de utilidad inmediata , extensiva e intensiva.
Saludamos este tipo de iniciativas pues contribuirán a conocer mejor y a corregir los desequilibrios que se han venido produciendo en el hasta ahora errático devenir del género humano.
De su brillante potencial depende en gran medida la esperanza de una Humanidad doliente.
Aquí, Benito Sánchez-Montañés Macías puede parangonarse al postrer Goethe que reza,
“Alguien dijo: ¿por qué os empeñáis tanto en Homero, si después de todo no le entendéis? A lo que yo respondí: tampoco entiendo el Sol, la Luna o las Estrellas pero éstas pasan por encima de mi cabeza y en ellas me reconozco. Mientras las observo y contemplo su maravilloso curso regular, medito acerca de si, también de mí, algo bueno habrá de surgir.
© 2009 Kyoto
[1] Whereas the tourist generally hurries back home at the end of a few weeks or months, the traveller belongs no more to one place than to the next, moves slowly, over periods of years, from one part of the earth to another, knowing not when and where to return.
6.9.09
BERLÍN. Kunsthaus Tacheles
5.9.09
BERLÍN. Museo Judío.
BERLÍN. Monumento al Holocausto
El Monumento al Holocausto de Berlín se situa entre la Puerta de Brandenburgo y Postdamer Platz, en uno de los muchos vacíos urbanos que ha dejado el trazado del Muro, lo que no es una pirueta histórica menor. Sus autores son Serra y Eisenman y se inscribe en el marco de operaciones de lavado de conciencia que acompañan a la definición de la identidad de la Alemania democrática, de las que seguramente constituye una de sus cimas.
Como lugar, incluso desposeído de significados a priori, es una de las grandes experiencias espaciales-emocionales que se puede tener en el mundo de las formas creadas por el hombre. Es un monumento que se vive, no se visita. Avanzar, hundiéndose con el suelo entre el bosque de ominosas estelas, es algo que nadie sensible va a olvidar. Muy recomendable experimentarlo con llucia, niebla y poca gente; yo lo he padecido en agosto... en fin, no debe de ser lo mismo.
El pequeño museo subterráneo es de interés menor. Si no se tiene interés por profundizar en los propios conocimientos del holocausto judío con detalles peculiares, lo más valioso es la forma elegida por Eisenman para generar una topografía invertida en el techo de las salas, con las "raíces" de las estelas en negativo, generando la metáfora de estar viviendo la tumba, el lugar de la muerte. Aunque la relación funcional con el exterior, correcta pero banal, destruye el impacto de la sensación. Por otro lado, la inserción de los accesos y salidas de emergencia, interfiere negativamente en la pureza del campo de estelas.
Dicho todo lo cual, como experiencia para un coleccionista de Lugares, es imprescindible.
11.7.09
NOTAS DE SENDERO
Picos de Europa. Junio 09
Sotres es un aglomerado de casas en una solana, sobre una encrucijada de valles impresionante. Solo un pequeño grupo de casas más recientes, y por ello ignorantes, coloniza la umbría que forma un collado frente caserío principal. Una carretera de montaña casi termina en el pueblo. Digo casi porque en realidad sube a las brañas y prosigue hasta Tresviso en Cantabria. Pero esta posibilidad de comunicación entre las dos provincias es tan peregrina que en realidad apenas hay conexión y el efecto es de fondo de saco. Pues en torno a esa carretera, que se convierte en calle y después en plaza, la plaza, se aglutina la hostelería local y las tienducas, perdón tiendinas, destinadas al turismo fundamentalmente. Porque Sotres, pueblo de ganaderos modestos, de vaqueros de montaña que no alcanzará las doscientas casas, debe a su belleza, o mejor a la de su ubicación, un cierto auge turístico, contando con el senderismo y la gastronomía como principales soportes.

Rodeada de picos (de Europa, precisamente) que aún en junio conserva un porcentaje alto de neveros, por su altura presentan su roca desnuda y escasa vegetación. Las manchas de praderas altas, como llanuras lunares, va dejando aparecer robles solitarios, que descendiendo forman guirnaldas en las laderas, hasta cuajar en robledales hacia algún valle o escorrentía.
Aquí el silencio de la naturaleza es real. Ese mito que he añorado en parajes más vitales y gárrulos, en la montaña se hace silbo del viento entre cañones y algún trino tímido, acatarrado. O nada. Si el pájaro calla solo nos queda el ruido del fuego en la chimenea. Ocasionalmente, la lluvia. Creo que no cabe colección más bella de sonidos.
Los Picos de Europa presentan un panorama con frecuencia sobrecogedor. La combinación de macizos rocosos, praderas y bosques se conjuga en innumerables sintagmas, consiguiendo saturar la capacidad de belleza del espectador. La intervención humana (un sendero, un conjunto de refugios de vaqueros) y el moteado del ganado en las laderas no hacen sino subrayar la perfección del cuadro.
La Senda del Cares discurre a través de la garganta que forma el río del mismo nombre. Cogiéndola desde el Norte comienza en Poncebos, Asturias; el recorrido más espectacular discurre hasta Caín, ya en la provincia de León, a 13 Km. de distancia. La comunicación rodada implica semejante desvío que es mejor plantearse la ida y vuelta a pie. El mayor esfuerzo, un desnivel de más de 300 m en 2,5 km de desarrollo, se encuentra en el comienzo por Asturias y no corresponde a una zona especialmente bella (aunque todo el recorrido lo es) así que, salvo que se quiera realizar un buen ejercicio aeróbico, lo más rentable es comenzar por Caín y cuando se está iniciando el ascenso a los collados ( a unos 10 km) darse la vuelta. En el recorrido no hay posibilidad de avituallamiento ni refugio, si exceptuamos algunos de los numerosos túneles. No hay tampoco ni una fuente, aunque las escorrentías de agua de la cumbre son frecuentes y sin contaminación aparente (no hay pasto ni ganado hasta la cima). Lo peor del recorrido es el firme, sobre todo en las pendientes, que requiere una buena suela y tobillos firmes; lo mejor, claro, la vista, ininterrumpidamente bella, sorprendente, grandiosa, que han convertido a este sendero en una de las rutas más populares entre senderistas, paseantes, jubilados y turistas en general ( los más avisados y menos deportistas evitan el ascenso astur), lo que constituye la segunda precaución que hay que tomar: no ir nunca en periodo de vacaciones o en fin de semana, si no se quiere practicar senderismo en filia india; porque incluso fuera de esas fechas, si el tiempo acompaña, el camino estará transitado.
APUNTES CUBANOS
CUBA tiene esa rara cualidad de los sitios especiales, y es que uno desea sentirse en ella. Sin más, ni menos, sin hacer o ver nada especial, solo saberse en el lugar. Es la cualidad de los lugares míticos, aunque no sabría decir si el deseo, la sensación, son producto de la mítica local o es por el contrario la propia cualidad mítica la que deriva de la naturaleza del lugar, capaz de generar esa mitología por quién sabe que conjunto de propiedades acumuladas.
Si esto fuese así, nuestro deseo no hace sino alimentar, reproducir, vivir el sueño.
Sin embargo, el reencuentro con la Habana ha sido vagamente melancólico. La sensación de que algo inaprensible se ha perdido, algo que pertenece a lo inmaterial, casi lo inefable. Con esta introducción parece que va a ser difícil definirlo sin contradecirme, pero puedo intentar aproximaciones.
La Habana revisitada (aquí el anglicismo tiene un matiz apropiado) se muestra cada vez más como el parque de atracciones de sí misma que hace cinco años anuncié. Concentrada desde luego en Habana vieja, pero extendiéndose a otras zonas como El Malecón. El mecanismo destinado al turista y a su explotación es cada vez mas feroz, extenso y evidente, con un resultado agotador, cansino.
Sigue conmoviendo la Habana de los habaneros, los solares depauperados, míseros, la partida de pelota en la calle, la conversación de los bicitaxis indolentes… Pero el negocio de don Eusebio, al grito de “a por ellos” aburre hasta al visitante mejor dispuesto a leer entre líneas.
No sé si fue antes el huevo o la gallina, creo que más bien se ha dado una coincidencia redundante entre la necesidad, el natural pícaro de los aborígenes y la palmaria creación del mencionado parque temático, constituido en cancha oficial del jinetero rampante (una de las principales atracciones del parque). Recuerdo que, pese a su acepción más extendida y comprendida en occidente, jinetero en La Habana es todo aquel que se busca la vida, el que “resuelve” al margen de los cauces convencionales y, por lo general, aprovechándose de la fortuna e inocencia de algún extranjero. Y habrá que aclarar ahora el significado de “resolver” en Cuba, el verbo que preside la subsistencia del cubano. Resolver aquí es también buscarse la vida, pero en un sentido más amplio; digamos que jinetear es una forma de resolver, aunque hay otras más convencionales como el intercambio, los favores o el trapicheo de toda índole.
El resultado ante el reencuentro con ese panorama ha sido un cierto desapego, una leve pérdida de capacidad magnética de La Habana, una forma del hastío que no promete nuevas visitas inminentes. Es algo así como la sensación de reencontrarse con una vieja amante, en la que uno reconoce todas sus virtudes pero no es capaz de precisar qué fue lo que lo atrajo fatalmente en aquella ocasión.
La decadencia de Habana Vieja no debe ser cosa de los últimos 50 años aunque está claro que el castrismo, hasta la llegada de Eusebio Leal, ha sido la puya que la ha rematado. Vedado y Miramar, con sus respectivas épocas de pujanza, son testimonio del abandono de las mansiones de Habana Vieja en favor de los nuevos barrios. La falta de servicios públicos y salubridad debieron ser los principales motores de la diáspora, que constituyó la primera causa de abandono. En aquel entonces nacería el “solar” habanero, este corral de vecinos abusivo y mísero que fragmenta una casa precedente y, con frecuencia, señorial. ¿Quizás comenzó siendo un negocio de los propietarios originales, que dividieron y arrendaron la casa que abandonaban? Sobre esta teoría se me plantea una duda, debida a la pujanza que entorno a la Calle Obispo muestran sedes bancarias de principio del S. XX. Parece que el poder económico siguió prefiriendo esta zona… Puede que muy circunscritos al eje que unía la Plaza de Armas y Catedral con el Parque Central, porque mantenía su carácter de nexo, creando una espina dorsal de poder y representatividad en medio del cuerpo moribundo de la ciudad histórica.
Tengo mencionado en un par de ocasiones a don Eusebio Leal Spengler, para quien no lo sepa, el Historiador de la Habana. Este cargo de resonancias decimonónicas no es el de un señor erudito que fatiga bibliotecas para recopilar la historia de la ciudad, aunque lo pareciera. No, se trata en el origen hispano del archivero municipal, devenido hoy en el conservador de todo el patrimonio de la ciudad. Dicho así tampoco se hace uno una idea aproximada de la envergadura del cargo que este señor ha recabado para sí. Y digo recabado porque sus funciones actuales han sido paulatinamente absorbidas por la Oficina del Historiador de la Habana, quizá ante la dejadez de otros. Digámoslo ya, para muchos cubanos Eusebio Leal es el hombre más poderoso del país después de los hermanos Castro. Y lo es sencillamente porque maneja más dinero que nadie, incluido el ejército o el Ministerio de la Construcción. Su Oficina sólo despacha con la Presidencia de la República (los Castro) y es la única entidad, además del Banco Central Cubano, claro, autorizada a manejar divisa extranjera dentro y fuera del país, comportarse como una empresa capitalista, vamos. Y eso lo logra manejando el mayor negocio de Cuba: el turismo en La Habana.
Para esa misión la Oficina del Historiador ha creado la omnipresente empresa HABAGUANEX. Se trata sólo de una de las empresas que aglutina la Oficina, el conglomerado económico más potente e interesante que está generando el régimen, hasta donde he sido capaz de percibir. La presencia de Habaguanex como única empresa turística en la Habana es muy notable, en Habana Vieja es apabullante, sencillamente se ha convertido en la “marca” del parque temático. Gestiona como propietaria hoteles, restaurante, tiendas…para ser exacto, todos los hoteles, todos los restaurantes, todos los bares, la mayoría de las tiendas… de hecho es gracioso, sobre todo en los restaurantes, como simula la autocompetencia, manteniendo o inventando el estilo, la especialidad, el nivel del local, simulando la variedad de un mercado de libre competencia, cuando en realidad pertenecen a una misma cadena. Es, literalmente el concepto de Parque Temático aplicado a la hostelería.
Santiago de Cuba, el Oriente.
Hemos tenido la enorme suerte de ser invitados en una casa santiaguera, siendo Santiago una de esas sociedades que hacen de la hospitalidad cuestión de honor, y siendo mi mujer una hija pródiga, emigrante retornada a una familia desconocida tras muchos, todos los años. La invitación ha sido proporcionada a ambas circunstancias.
La antigua casa burguesa, de dos plantas en una calle con casas de planta única, anuncia pasadas glorias. El estado de la fachada anuncia la decadencia sufrida por esta sociedad, corroborada por la partición de la finca, de la que la familia originalmente propietaria conserva solo el piso alto, mientras que el bajo está fragmentado en microviviendas que forman el típico “solar” cubano. Pasada esta impresión de decrepitud, la casa por dentro, por contraste, resulta incluso acomodada, aprovechando una tipología especialmente agradable que merece comentario arquitectónico aparte. No olvidemos que nos encontramos en la Cuba de la inacabada agonía castrista, lo que significa una inmensa pobreza asfixiando a su población, y por tanto, la casa presenta todas las carencias que se pueden esperar, aunque dentro de unos límites que aquí se podrían identificar como de “dignidad razonable”.
La hospitalidad, como queda dicho, es profunda y extensa, exquisita. No falta de nada, con abundancia y detallismo, aunque algo dice que se ha conseguido “resolviendo” para la ocasión, y aportando todos los restos del naufragio. No hay agua corriente en el baño pero sí tenedores de aperitivos de plata, seguramente decimonónicos.
La compañía es deliciosa y la cerveza abundante. La comida sencillamente espectacular. Un “puelco” empalado y asado en las brasas (hace tiempo que dejó de ser cochinillo), un congrí perfecto, buñuelos de malanga*, ensaladas, plátano macho, una indescriptible buena fruta, especie de mamey (mango) dulce como un pastel, llamada zapote** y un nada desdeñable helado natural de coco. El café, cubano.
* Tubérculo primo del boniato.
** Mamey colorao en Habana
Pero de todo, lo mejor es la mezcla de sabiduría y sorna tan cubanas. El insuperable análisis social y político construido a base de paciencia y guasa. Papito, el patriarca, sostiene que aquí le preguntas de sopetón a cualquiera que esté parado en una esquina, de qué vive y se lleva un susto al comprobar que así, de pronto, no lo sabe. Pero lleva 100 pesos en el bolsillo. La afirmación ante cualquier desastre local es que “este es el país de la ziguaraya”, nombre de fruta venenosa, que no he acabado de comprender porqué bautiza así al desbarajuste. O el magnífico dicho cubano, que resume demoledoramente la situación: “nosotros fingimos que trabajamos y ellos fingen que nos pagan”.
Lo cierto es que la combinación entre la natural desgana tropical y la desmotivación socialista ha conseguido desactivar hasta el último resorte la capacidad generadora de este pueblo, que se limita a “resolver” y sobrevivir, refugiado, cuando puede, en algunos placeres esenciales.
Pues en este mundo de desdicha y escasez, la hospitalidad es mucho más apabullante, la generosidad rotunda.
[Aún así, insisto en que esta es una familia que por uno u otro medio, mantiene un nivel de acceso a bienes elementales por encima de la media. En más de una ocasión he vivido una forma primitiva de hospitalidad en la necesidad (también en Sahara), en la que el anfitrión te invita a comer o tomar café mientras observa, sin tomar nada. Es la hospitalidad primaria en una sociedad de subsistencia, seguramente la de nuestros ancestros: el anfitrión se priva de su ración para ofrecerla al huésped. En los parámetros actuales de la sociedad occidental, con una cortesía formada en la abundancia y la ostentación, es una situación incómoda, pero hay que saber agradecerlo con profundidad y una dignidad pareja a la del anfitrión.]
27.5.09
...antes del desayuno
6.4.09
Primavera en Quebec
Nunca pensé en venir a Canadá. Uno de los países que me producían menos curiosidad en el mundo; pero volver por segunda vez en menos de un año sí que ha superado todas mis expectativas de lo que decididamente no iba a hacer.

Con todo, arquitectónicamente, lo más interesante de la ciudad es el caserío. La colección de tipologías y soluciones constructivas, así como las adaptaciones y transformaciones que leen la ciudad a través del tiempo nos dan la visión más rica de la ciudad viva que fue, desde los pocos ejemplos que se conservan de los orígenes hasta las desigualmente afortunadas intervenciones del XX, pasando por los dwelings de la dominación británica o el historicismo de los florecientes comerciantes decimonónicos.
La ciudad al exterior de los muros seguramente merecería un comentario, o muchos, pero la he frecuentado poco. Los caminos históricos al sur se han consolidado en el altiplano como las avenidas principales que comunican con el mundo más´állá de los ríos, flanqueadas de barrios que en ocasiones son ya históricos, con un caserío igualmente interesante, en el que abunda el tipo triplex que he comentado ya en la entrada dedicada a Montreal, con ese aire colonial indefinible y que genera unas calles tan bonitas y vivideras, con ese espacio para la convivencia entre lo público y lo privado que constituyen las balconadas y el jardín formado en el ancho de la escalera. Tampoco faltan los palacetes historicistas, granados por ejemplos sorprendentes tipo château o los más elegantes cottage.

En fin, este lugar desubicado, último bastión septentrional de la civilización en la región de Quebec, aislado en medio de una región escasamente habitada, sobre un peñasco que parte los ríos San Lorenzo y San Carlos y para el que una copiosa nevada a diez bajo cero es su idea de primavera, este lugar, digo, es el que me ha entretenido una semana pensando qué se me habrá perdido en este sitio.
Nota climática: De nuevo verificamos la importancia de las corrientes marinas y de aire en los climas de los lugares, más allá de los datos de latitud y longitud. El caso de las orillas del Atlántico siempre me sorprende por más que sea tan conocido y explicado. Este sitio, junto a un gran río, al nivel del mar y a 46ºN (poco más arriba de los Pirineos, por tanto), soporta condiciones invernales que en Europa tendríamos que ir a buscar a Siberia (para conseguir -12º de temperatura media en enero y sólo 4º de media anual hay que pasar mucho frío). Y el verano, siendo suave, tiene puntas de temperatura considerables, que conviven con una humedad muy elevada. Una delicia. Lo que hace la gente por dinero...