según algún diccionario: colección de inscripciones recuperadas en fragmentos de lápidas de época clásica.

18.2.10

Elencos Umbertianos

http://www.uimp.es/blogs/sevilla/2010/02/18/conferencia-de-umberto-eco-en-sevilla/

De la Conferencia impartida por Umberto Eco en Sevilla, el 17 de Febrero de 2010, en la Iglesia del Hospital de los Veberables, con el título "El vértigo de la Lista".


Vertiginosa fue la conferencia, la agilidad mental de su autor y su erudición. Cualidades que dibujan la fama de Umberto Eco. En definitiva, Eco fue Eco en grado superlativo.
Para ello eligió un argumento que se presta al lucimiento erudito y al juego de la palabra como pocos, el elenco. Práctico o poético, en distinción que él mismo enunció y ejemplificó con la lista de los amoríos de don Giovanni, a cargo de Leporello (práctica, finita e inclusiva de una totalidad) o con las letanías a María Santísima (poética, virtualmente infinita, que pretende transmitir un sentimiento de vértigo, de grandeza, ilimitado).
Tras pasar por esta y otras distinciones lúcidas, reveladoras (la definición sistémica frente a la definición por enumeración de propiedades), tras recitar listas memorables de la literatura o la protociencia, como la de los mil tipos de testículos (cojones, para ser exacto, y en español), terminaría en dos listas absolutamente memorables de la literatura, obras del genio de Borges, la descripción del Aleph y la clasificación de los animales en "cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos" que aparece en el ensayo-ficción "El lenguaje analítico de John Wilkins"; la primera como muestra de elenco que pretende incluir explícitamente el universo a través del caos y la segunda como desafío a cualquier orden lógico o lógica de ordenación, que alcanza la cumbre del caos, la destrucción de la "elenquistica" (por la belleza de estas dos listas, las incluyo al fin de esta nota).
Desde aquí, la www, "la madre de todas las listas", hagamos un homenaje a la inteligencia del piamontés ubérrimo, y su capacidad de sorprendernos con cualquier argumento que se aproxime, siquiera remotamente, sus soberanos dominios de la semiótica. Laudate Eco!
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La descripción del Aleph, por Borges:

"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo."

No he encontrado palabras aún para glosar esta pieza, me remito a las de Eco.
Y ahora, la enciclopedia china de los animales:

"...

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en


  1. pertenecientes al Emperador
  2. embalsamados
  3. amaestrados
  4. lechones
  5. sirenas
  6. fabulosos
  7. perros sueltos
  8. incluidos en esta clasificación
  9. que se agitan como locos
  10. innumerables
  11. dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello
  12. etcétera
  13. que acaban de romper el jarrón
  14. que de lejos parecen moscas
..."
Tampoco es probable encontrar palabras bastantes para describir la inquietud que transmite este listado, que se resiste a cualquier catalogación taxonómica... ese "etcétera" en medio del la lista hace ya suficientemente incomprensible el conjunto, pero no contento, Borges elenca a su vez "los incluidos en esta clasificación"(!) destruyendo irremisiblemente los cimientos de la lógica, uno de cuyos pilares es que lo listado no se puede incluir en una lista, como no se puede incluir lo definido en la definición.
Sólo para rememorar estas dos listas hubiese merecido la pena la conferencia.
Gracias

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Mi buen amigo Carlos Porras me facilita un nuevo elenco nada desdeñable, se trata del índice de una obra de Fray Andrés de San Miguel, fraile carmelita y gaditano por más señas, emigrado a México para difundir la carpintería de lo blanco, en su calidad de arquitecto de la orden, a finales del XVI y principios del XVII.
Lo transcribo:

Primera Parte:

Templo del Rey Salomón.

Análisis de templos del Perú. (¿estuvo alguna vez allí?)

Reglas para construir iglesias de la Orden.

Segunda Parte:

Tratado de arquitectura.

Tratado de matemáticas.

Tercera Parte:

Tratado de Hidráulica: aguas, acueductos, bombas y desagües de la ciudad.

Relación del viaje a Nueva España en la Santa María de la Merced.

Demostración de la Gracia de la Virgen mediante cálculos numéricos.

Breves notas sobre priscos y melocotones.

Esto se llama ir de lo general a lo particular. Los dos últimos apartados se prometen apasionantes. Es brillante la nota de Carlos en la que me hace una lúcida reflexión: "Te recuerdo que, Alcaudete, que hasta hace tiempo era un reconocido productor de orejones, tiene por patrona a la Virgen de la Fuensanta..... " lo que resuelve, de momento, la relación entre el tratado de hidráulica, la gracia de la Virgen y los melocotones. Algo hemos avanzado (si admitimos que Fray Andrés tuvo su revelación particular en las inmediaciones de Alcaudete, claro...).

9.2.10

LAS TRES MARÍAS (y el San José... Quetglas)



Notas tomadas en una conferencia de José Quetglas, dictada en la ETS de Arquitectura de Sevilla, el 13 de Mayo de 2009, como homenaje en el primer aniversario de la muerte de Rafael González Sandino.

Los profesores tienen una extraña pervivencia a través de los ojos y oídos de los que aprendieron de ellos.

Bailar es atravesar entre los compases de la música, según RGS. Es una buena regla de comportamiento en instituciones endogámicas y rígidas como la universidad.

RONCHAMP: He tenido una visión, Ronchamp es un dolmen! Quetglas lo ratifica minutos después. Qué sorprendente coincidencia… ¿o no?

El espacio humano por excelencia, la invención del espacio, el dolmen. Por eso lo reverenciamos, porque al levantar un pedazo de la tierra ha generado el espacio arquitectónico, quizás la primera gran invención del hombre…

No otra cosa es la arquitectura de Le Corbusier.

Su sintagma fundamental son los piloti sobre los que se apoya la masa.

Digo yo que, paradójicamente, en Le Corbusier el espacio arquitectónico sería el que queda bajo el espacio interior de uso del edificio, es como una negación del fin de la arquitectura contemporánea, al menos del funcionalismo espacial.


Hay que visitar Ronchamp por la mañana para percibir en la pared la constelación de estrellas en las que brilla Notre. Dame du Haut. La virgen de lo ALTO está en un cielo estrellado. Arriba, como en el dolmen que se ha levantado, rampante, siguiendo esa vocación a la elevación que encontramos insinuada en la elevación de la gran piedra del dolmen (Hace notar y subraya que no es horizontal y que esta inclinación no es casual).

La arquitectura tiene tres orígenes, la cueva, el dolmen y el menhir.

Quetglas propone una confusa agrupación de justificación/componentes del proyecto:

- El dolmen está presente en la panza de piedra y los apoyos (3) porque la pared Este desaparece al ser una constelación, desdibujando su soporte, como no vemos la página de papel al leer.

- La cueva se manifiesta como una fisura bajo la gran roca curvada, con un muro que la cierra, haciendo que los dos elementos, roca y muro, sean semánticamente independientes, como en la arquitectura troglodita (Setenil).

- El Menhir está presente en la vertical y la horizontal descompuestos, en la que el protagonista es la luz vertical en la esquina, a la que miran los bancos como en la Tourrette (éste es el punto más alambicado del análisis). Es cierto que sorprende la posición de los bancos, mirando a la luz y no directamente al altar mayor.

- Las Tres Marías están presentes en las tres torres, según una imagen de una película de Laura Dern (directora de culto que Quetglas recupera y cuya relación remota con Le Corbusier reconstruye) en la que una mujer de espaldas con tocado se vuelve para mostrar un espejo plano en lugar de rostro, componiendo una imagen análoga al volumen de las torres, en el que además la fisura vertical sería el rastro antropomórfico de la nariz, y un dibujo en el que Le Corbusier representa una escultura supuestamente de las Tres Marías en la cubierta de la iglesia proyectada.

Al mismo tiempo, redundantemente, las Tres Marías son esos tres orígenes de la arquitectura presentes en Ronchamp.

Pero Quetglas utiliza un mismo recurso arquitectónico, la panza como roca gravitante, y lo analiza desde dos puntos de vista. Pero digo yo que será válido lo uno o lo otro, no lo uno y lo otro, por lo que entender que están presentes los tres conceptos es incierto, al menos no simultáneamente.

- La referencia a la cineasta también está presente en el origen de la constelación, que tendría su cita en un fragmento de otra película. Estas referencias a personajes imposibles para extraer analogías improbables son el divertimiento y pirueta favoritos de los intelectuales-espectáculo como Quetglas. ¡Qué cansancio! ¿Es que nunca se van a animar a decir algo objetivo, probable y sobre lo que podamos avanzar? En fin, supongo que todo esto pertenece al género de juego floral, tan grato.

25.1.10

FUNDAMENTOS ARQUITECTÓNICOS PARA UN TURISMO SOSTENIBLE



Mi nuevo libro, del que adelanté el prólogo en un post anterior, ya está en la calle.
Quien quiera un ejemplar calentito no tiene mas que pedirlo.


















Ha sido un proceso lento, pero finalmente tenemos un escalón sobre el que auparnos para alcanzar el siguiente en nuestra investigación.
Espero comentarios. Ánimo, sólo son 400 páginas y con ilustraciones!



12.1.10

AVATAR

James Cameron dejará una herencia de impresionante producciones, de las que más de una habrá sido la más cara de la historia del cine, hasta el momento de su estreno (Titanic, Avatar, ¿quizá alguna más...?). Películas con recursos técnicos inimaginables al servicio del espectáculo visual, del movimiento y la acción, ideados y llevados a cabo magistralmente, como los que dejó firmados en los Terminator (la 2 es inolvidable) o en el propio Titanic. Podrá igualmente estudiarse su dominio del entretenimiento, de la tensión narrativa y los recursos que manejan la reacción previsible del espectador, siendo autor de seguramente la mejor y más divertida cinta protagonizada por Schwarzenegger (sí, las hay), True Lies. Por lo que lleva dirigido hasta ahora, sin embargo, no es probable que pase a la historia como filósofo ni como sutil analista del alma humana.

Admitido lo anterior, Avatar podrá considerarse uno de los máximos exponentes del cine de Cameron. No creo que haya hasta ahora un ejemplo semejante de integración de animática y filmación real, en cantidad y calidad. Su acción es trepidante y nos sitúa en una trama de la más ambiciosa ciencia-ficción en medio de planetas remotos, paisajes de una belleza imposible, alienígenas humanoides, tensiones, intereses, enfrentamientos, heroicidad, pasiones… Con una coreografía visual y un ritmo de acción que hace que vuelen los 150 minutos de su corte comercial para España.

Dicho lo cual, hace mucho tiempo que una película no me irritaba tanto. Si algo puede sacarme de mis casillas es que se mine una causa noble (o varias) utilizándola para justificar el propio lucimiento a base de descafeinarla, prostituirla, privarla de todos sus cimientos, su lógica, su coherencia. Y eso precisamente hace Cameron en Avatar. No sé decir si por hipocresía, simplismo pueril, ignorancia o todo ello junto.

El guión elabora un paradigma del bien absoluto que se sustenta en un refrito de teorías postmodernas o inmemoriales, entre las que se reconoce una revisión energética de Gaia, el panteísmo naturalista y el buen salvaje roussoniano, que deben de pretender justificar una especie de ultra-ecologismo de tintes religiosos... o no, nada de tintes, manifiestamente religioso, con diosa, altar, congregación, oraciones y todo lo demás. Ahora la diosa es la Naturaleza, y se le reza en un arbol, eso sí, todo es muy energético y saltan chispitas… pero vamos, que nadie se despiste por la parafernalia, animismo puro. Al bien, claro, se enfrenta el mal, no menos absoluto y simple, sumado por la ambición, violencia, odio y todas esas cualidades que perfilan al malo malísimo.

Hasta aquí todo discutible, infantil, poco serio… de acuerdo, pero no ha llegado lo peor. Lo realmente infumable es que al final la película es lo que es y Cameron vuelve por donde solía, para resolver el antagonismo al viejo estilo: Los buenísimos se dejan de tonterías y hasta a la propia Madre Tierra se le inflan las narices, para acabar con el problema en formación militar y a tiro limpio, violencia contra violencia, batallas de libro, contraataque y aniquilación del malo. ¡Coño con Gaia! Si al final donde saben acabar con los ataques contra el equilibrio ecológico va a ser en West Point.

Como resultado toda la parábola ecológica queda desactivada, la intención pacifista ninguneada, prostituída. El mensaje es de una perversidad pavorosa: no hay otro medio, no hay otra lógica, no hay otro equilibrio: si te atacan, ataca, ojo por ojo, la violencia es la solución.

No creo que pueda hacerse más daño que con este tipo de ideas, que sustentan la guerra desde el principio de los tiempos, revestidas de la piel del cordero buenrollista universal, justificada por una magia energética inexplicada y remota, y que no comunica un esquema de valores contrastables, con el que uno puede comprometerse y que sea aplicable en nuestra vida cotidiana.

Uno prefiere pensar que estos productores sólo son mentes simples e ignorantes, incapaces de construir un discurso sólido más allá de sus esquemas consabidos. La otra explicación da miedo. Si ésta es la capacidad de compromiso de Cameron, prefiero el mensaje de Terminator, que no pasa de un Dirty Harry ciborg, por lo menos no engaña a nadie y sabemos a qué atenernos. Pero si la conciencia ecológica y pacifista de nuestros adolescentes tiene que sustentarse en episodios como Avatar, apaga y vámonos… bueno, no hace falta que apagues, ya se encargarán ellos.

12.12.09

Un psiquiatra dice...

En una entrevista de prensa al psiquiatra granadino Enrique Rojas, leo alguna afirmación que me interesa y que transcribo aquí para mi memoria:
- "... la felicidad es el resultado de cinco ingredientes: personalidad madura, amor, trabajo, cultura y amistad."
- "La mujer es superior al hombre por su capacidad afectiva (...) a ellas les salva saber que todos los hombres son iguales; a los hombres les pierde creer que todas las mujeres son diferentes."
- "Lo perverso del siglo XXI es la perfección de los medios y la confusión de los fines".

18.11.09

¿quién es Cassandra Wilson?

17 de noviembre 2009,20,30 horas

Ciclo 'Grandes Intérpretes'


Anoche disfruté de un magnífico concierto en el Maestranza de Sevilla, pese a algún problema con el sonido al principio.
se anunciaba Cassandra Wilson, y tengo la sensación de que con ese nombre se referían a una señora que salió al escenario e hizo la voz acompañante de un imponente quinteto de jazz. el concierto fue poco menos que sublime porque cinco músicos monumentales hicieron maravillas, visitando todos los registros imaginables, citando África, visitando el blues y New Orleans (cuando una Fender se puede transformar en un banjo en manos de un prodigioso Marvin Sewell), macizando de ritmo o descomponiendo con sutileza, deslizando pianísimos o atacando pasajes que hubiese firmado Deep Purple (cuando era).
En fin, una fiesta musical firmada por un concepto de jazz que tiene que ver con una profesionalidad, una sincronización (hasta para improvisar) y un rigor que se echan de menos en muchos grupos o conatos de.
Ah, sí, la señora Wilson de los carteles. Si era aquélla diletante con buen gusto en los tonos medios que acompañó sin estruendo al grupo, debo decir que nunca una fama fue menos justificada en una velada. Cuando se la presenta nada menos que como la primera voz de la escena jazzística femenina. Pero no ha podido llegar hasta ahí engañando a todo el mundo, así que algo debió pasarle, no era su día.
En fin, que se mejore.

29.9.09

PRÓLOGO

Deo volente, dentro de poco voy a publicar un libro de esas cosas en las que me entretengo. El título, por más señas, vendrá a ser "Fundamentos arquitectónicos para un turismo sostenible".
No pretendo que se lo lea ningún amigo, a los que prefiero conservar como tales, y es fatigoso repetir la explicación sobre el contenido del libro, pero por fortuna ha venido en mi ayuda el magnífico prólogo que el libro ha tenido el honor de merecer. Lo escribe el prestigiosísimo investigador, y sin embargo amigo, José María Cabeza y describe el empeño del libro mucho mejor de lo que yo sabría hacerlo.
No creáis los halagos que contiene, el autor ha sido generosamente sobornado, pero si lo leéis, además de obtener alguna enseñanza de la inagotable cultura de José María, es probable que me /os ahorréis una explicación mucho menos interesante.
Ahí va:

PRÓLOGO

©2009 José María Cabeza Lainez

El escrito que, contra pronóstico, ha caído en sus manos marcará el fin de un milenio para el pensamiento arquitectónico, si es que éste aún existe.

La industria turística como es bien sabido es ya la más importante del mundo, y seguirá siendo así hasta que las arenas del tiempo se agoten y el sol cese de brillar. Un instante no tan lejano como usted piensa.

Sin embargo, poco o nada se habrá hecho por trasladar la cuestión a un terreno científico.

Las Facultades que se crearon ex profeso en los últimos años se han centrado casi exclusivamente en la atención al visitante o turista, y en el modo altamente comunicativo e inter-subjetivo de satisfacer sus deseos más superficiales e inmediatos.

Sin embargo se le atribuye a Paul Bowles, en su obra The Sheltering Sky de 1949, la siguiente e importante distinción:

Mientras que el turista por lo general se apresura a Volver a casa tras unos pocos días o semanas, el viajero no pertenece ni a éste lugar, ni al próximo ni tampoco al anterior, se mueve con parsimonia durante años, yendo de una parte del mundo a otra, sin saber si algún día Volverá ni adónde.[1]

Traducido este fragmento a términos de Ecología, el turista vendría a significar un depredador. En cambio el viajero, fundiéndose con la Naturaleza, se ocuparía de regenerar su hábitat temporal, tanto física como culturalmente, igual que hacían los antiguos monjes giróvagos de Asia. La Vida es la Vía, se dice en el Dao que luego se tornó Zen y llegó caminando hasta Machado.

Nuestra exangüe disciplina Arquitectónica ha sido, como en el Burlador de Sevilla, una suerte de convidado de piedra que, al no intervenir apenas en el proceso turístico, se limitaba a recoger algún eco de vagas ensoñaciones folklóricas, no necesariamente españolas sino también africanas, centroeuropeas, polinesias, filipinas o caribeñas, semblanzas de etnicidad y paraísos artificiales con alcohol y viandas a bajo precio en cuanto a lo confesable.

Hasta que apareció uno de los pocos arquitectos interesantes que quedan en España, el pionero de la arquitectura bioclimática Benito Sánchez-Montañés, para poner voz, en este campo, a aquello de lo que la Arquitectura de hoy no habla: el Medio Ambiente; tan precario y exiguo que uno está tentado de sustituir la palabra “medio” por “miedo”, y proferir así el “miedo ambiente”, que sería una especie de versión cósmica del deportivo “miedo escénico”.

Sánchez-Montañés hace frente a esta trivial panoplia de historicismo moderno y artisticidad secularizada, mediante el carácter igualitario y la objetividad de la Ciencia.

Diseño Científico

En efecto, el premio Nobel neozelandés Rutherford, dejo dicho que la Física que no se le puede explicar al camarero de un bar, no es buena Física.

Ninguna otra actividad o faceta humana parece secundar o, al menos, apreciar tal axioma y por supuesto la Arquitectura no es ninguna excepción.

Con ese punto de partida, las ansías de objetividad nunca se agotarán en la Ciencia; a su vez en la actividad arquitectónica, sostiene Sánchez-Montañés, debería iniciarse esa difícil senda. Por ello, en la presente obra, el umbral de la objetividad es hollado cabe dos columnas: Monitorización o conocimiento instantáneo de la realidad espacial a través de sus sensaciones, y Simulación o sondeo del comportamiento futuro de los fenómenos de la arquitectura.

La opción que este texto nos presenta supone introducir la ciencia en los procesos de concepción arquitectónica, es decir una nueva alianza entre filosofía y ciencia.

A su vez la operación se ejecuta con un doble objetivo: re-culturar la Naturaleza y re-naturalizar la Cultura.

Esto conduce a un sistema de Composición que hemos dado en llamar Diseño Científico. Nunca anteriormente se había abordado ese proceso conscientemente en la arquitectura. Si hubo algún tímido intento fue inmediatamente condenado al ostracismo o a la marginalidad (por ejemplo en los casos de Yona Friedman y Christopher Alexander), como conoce por propia experiencia el autor.

Su aplicación consciente permitirá generar una nueva poética que acepte y asuma requerimientos desde todos los campos de la actividad, de la comprensión y de la sensibilidad humana, sin exclusión posible.

Esta poética debe entenderse como un potencial que aspira a satisfacer las más amplias expectativas de todos los seres humanos y, al mismo tiempo, producir el más alto nivel de emoción estética entre las personas.

Las estrategias que aquí se desarrollan, han dejado de ser “proyectivas” para convertirse en “trayectivas”, el diseñador y el usuario, como sugería Bowles, no serán ajenos al medio o al proceso productivo, sino que se complementarán con éste en una relación emotiva y simbiótica.

Debemos recordar al efecto, que el conocimiento fue y es sobre todo aisthesis, es decir sensación, y los estímulos sensoriales que conducen a la creación de un conocimiento son los mismos que favorecen su transmisión.

Ante éste y otros aires de objetividad, ambientalistas conversos proclaman a los cuatro vientos: “la sostenibilidad no es sólo cuestión de ciencia ni menos aún de energía, consiste sobre todo en la concienciación ciudadana” (que en este contexto lamentablemente, debe leerse como “manipulación”); con ello, simplifican tanto los hechos que todos quedan contentos y pueden volver a sestear, sobre todo los muy perspicaces políticos, aunque el problema, claro está, sigue sin resolverse.

Lo cuentan como si la cuestión científica y energética estuviera ya resuelta hace largos años o fuera alguna divina ocurrencia. Lo dicen también como si quisieran olvidar que cada vez que la ciencia o la tecnología, producen un avance el mundo cambia permanentemente para mejor y ya nadie se acuerda de cantinelas como el éter, el flogisto o la clorosis.

Por el contrario, las teorías expuestas en la siguiente obra, podrán estar equivocadas, pero al menos se han llegado a formular y a probar. El problema, es que no hay otra teoría alternativa para contestar o negar éstas.

Los ambientalistas de moda, que pueden perfectamente presidir alguna ONG mundial con sede en New York o Paris y ser (per)seguidos por miles de personas, no construyen teorías sino propaganda y no pueden demostrar ni experimentar absolutamente nada con su sarta de vaguedades, incertidumbres y medias verdades, tal vez leídas en alguna parte y justificables, pero nunca medidas por ellos mismos ni sus colaboradores.

Por eso les profetizo lo siguiente: cuando la cuestión energética esté verdaderamente resuelta o sea una veleidad del subconsciente, nadie volverá a hablar jamás de la “sostenibilidad” (punto).

Ya lo cinceló el poeta William Blake al escribir: “Divinidad disfrute de Inagotable Energía”, o sea el fin de toda tragedia, consiste en que el ser humano llegue a ser inmortal y se una con la tierra y el cielo.

Benito Sánchez-Montañés nos propone penetrar en un Dominio donde las manipulaciones resulten difíciles si no imposibles, y donde todas las creencias sean igualmente respetables y por la misma razón (sin entrar a enjuiciarlas) nunca puedan convertirse en justificación o fin último.

Es decir, un lugar donde sea posible demostrar todo aquello que se expone y el acuerdo o la alianza puedan darse en función de la inteligibilidad y la objetividad.

Terra Incognita

En el Libro XIV de Zhuangzi (400 A.C.) encontramos:

“¿Acaso el cielo se encuentra en perpetuo giro? ¿Y la tierra mora en reposo? ¿El sol y la luna se persiguen mutuamente? ¿Quién dirige y guía estos movimientos? ¿Quién los sostiene y los conecta? ¿Quién es tal que sin tensión ni esfuerzo, los produce y mantiene? ¿Existe quizás un proceso desconocido por el cual no podrían ser de otro modo? ¿O bien se mueven y giran por incapacidad de detenerse ellos mismos?”

“Wuxian Shao dijo: “Ven y aprende. En el cielo hay seis direcciones y cinco elementos. Cuando los emperadores y los regentes actúan de acuerdo con aquellos, surge el buen gobierno. Cuando los desafían, cunde la degradación. Observa los preceptos de los Nueve Hexagramas Luo, por los cuales el gobierno puede guiarse y la virtud se expande. Busca e ilumina todo aquello que hay bajo el cielo y todo cobrará vida. Es esto lo que otorgan los regentes augustos”

El daoísta nos alerta para recuperar la dimensión primigenia de un lugar por encima de nostalgias del pasado u otra consideración costumbrista. El único método eficaz y digamos que real para lograrlo, descartada la imitación mimética de la naturaleza, es el método científico.

Por eso Benito Sánchez-Montañés, a pesar de la incomprensión que esto le genera, mide con sensores las variables ambientales de los edificios destinados al Turismo, examina su comportamiento mediante modelos térmicos o bien simula las condiciones predecibles a partir de complejos programas informáticos, para producir un progreso real y tangible que sirva a ésta sociedad poliédrica.

El ambiente es luz, color y sonido. Como en el Dictum del Sutra del Loto, “el vacío son formas y las formas son vacío”. Las operaciones con el espacio no pueden ser otra cosa que operaciones con el ambiente. El legado de la historia, incluso dentro de la rama tectónica, no será sino la panoplia de soluciones ambientales que se han querido ver, con más o menos buena intención, bajo la forma de estilos.

En la antigua China el bandido Zhi asombró a Confucio al decirle: “La Tierra y el Cielo son ilimitados y eternos pero para los hombres, la muerte es inevitable.”

Habrían de pasar 2.500 años hasta que el arqueólogo Kanellopoulos identificase esta sentencia con el deseo por la Arquitectura, limitar lo Infinito, superar lo Inevitable, sublimar la Majestad de la Muerte.

Mientras que bajo esas sobrecogedoras ideas subyace un entendimiento de la Arquitectura como modo de dotar de expresión arquitectónica a las leyes comunes de la Naturaleza y la Colectividad, en la actualidad, más se diría con Eladio Dieste, que hemos confundido lo infinito con lo indefinido.

Llegados a este punto, lo consecuente sería devolver esos mismos principios a la Arquitectura del porvenir. Es en ese proceder, como ya hemos anunciado, donde tendrán cabida los quehaceres de la ciencia.

Arquitectura y Turismo

Fue Geoffrey Bawa, el arquitecto de Sri Lanka quien hacia 1980 se ocupó en primer lugar de las cuestiones del Turismo Ecológico, su Hotel Kandalama cerca de Dambulla, en el triángulo de oro del Patrimonio Mundial de aquella isla bendita y hoy atribulada, se yergue cubierto de vegetación como un referente incontestable frente a la ciudadela en la roca de Sigiriya.

Había tenido eso sí, el formidable precedente del Ashram de Sri Aurobindo, terminado en los 40s en Pondicherry y construido por Antonin Raymond frente a las ignotas playas del golfo de Bengala; en el legendario último refugio del apóstol Santo Thomma. La única mano de obra de la que dispuso fue la de un puñado de discípulos tamiles del gurú, que no eran ni tan siquiera obreros y no sabían nada de hormigón, he aquí la Ecología.

Recientemente, el arquitecto Justo García Rubio declaraba sobre la Terminal de autobuses en Casar de Cáceres, que su premiado edificio quería ser una metáfora del Viaje.

Entonces, ¿qué es verdaderamente necesario trasmitir mediante nuestra arquitectura para inducir deleite?

Una vez más el pensamiento oriental viene en auxilio:

Zhuangzi y Huizi paseaban por un río en la comarca de Liang cuando Zhuangzi dijo: los peces acuden a jugar alegremente, así es como ellos se contentan.

Huizi respondió: si no sois un pez, ¿cómo sabéis que los peces están contentos?

Zhuangzi replicó: vos no sois yo ¿cómo sabéis que yo no sé si los peces están contentos?

A lo que Huizi dijo: Yo no soy vos y admitiendo que no os conozco del todo, resulta claro que no sois un pez, lo que hace que esté seguro de que no sabéis si los peces están contentos.

Volvamos al origen de la cuestión, pidió Zhuangzi, vos me habéis preguntado cómo yo sé que los peces están contentos, así que al preguntar eso, sabíais bien que yo conozco la respuesta: lo sé porque yo mismo he acudido a solazarme a este río.

Es cierto, lo mejor que tenemos para ofrecer y disfrutar es nuestra propia Tierra, Ambiente, Naturaleza, o como dije en otro escrito sobre Astronomía, la capacidad de Aposentarnos y Habitar el Tiempo; el único fin posible para la Arquitectura.

Viaje a ninguna parte

El corolario de este libro es que el paradigma de producción espacial en el Mundo ha de ser paulatinamente ampliado hacia un concepto más científico de habitabilidad que recupere el espesor antropológico de lo construido y la comunicación entre el hombre y su entorno del mismo modo que ocurriera en la antigüedad.

Hoy se hace patente que no es viable un sistema planetario de urbanización que ha sido consecuencia de la cultura mediática del consumo, la globalización económica y la crisis de la política.

La red turística que se genera globalmente es insostenible desde la propia perspectiva ecológica y social por lo que han de ser orientadas las prácticas colectivas e individuales hacia la búsqueda de nuevas soluciones, aquí desglosadas.

Se propone ensayar nuevos conceptos territoriales que contemplen la participación ciudadana desde el momento de su generación, procedimientos que tengan como contenido la diversidad social, que cumplan con la calidad medioambiental y la economía ecológica, y que finalmente cobren sentido dentro de un concepto global de planificación a fin de ser capaces de impulsar una cultura poética.

Ha de ser recuperada una noción para la planificación integradora de múltiples factores en el proyecto arquitectónico. No basta con establecer el índice de impacto ambiental de ciertas actividades de construcción.

En el entendimiento de la Arquitectura y el Turismo como procesos holísticos, siempre será prioritario restaurar, intervenir sobre el patrimonio existente, antes que el crecimiento o la creación indiscriminada de nuevos territorios, que además ya no es posible.

Esta obra resulta eficaz para propulsar una cultura ambiental crítica. Superar la versión productivista y consumista, a través de una nueva visión poética y reflexiva, una metamorfosis especulativa que encontrase elementos válidos en el pensamiento y en la experiencia histórica y a la que podemos llamar “lógica social del espacio”.

La sociedad occidental valora el territorio de manera lábil, inútil e irreflexiva a partir de unos baremos mezquinos, promulgados por la cultura de los medios de masas, que además presentan el concepto de vacío o de naturaleza como algo desdeñable, cuando es justo al contrario.

Eventualmente se ha de buscar el equilibrio entre cultura, naturaleza, sociedad y tecnología, el Ekumene que el orientalista Ernest Fenollosa expresó así:

“A lo largo del siglo que viene la fuerza combinada del análisis científico y la sabiduría espiritual deberán unir para la eternidad la gracia entrelazada de la síntesis estética y el amor fraternal”.

Las herramientas científicas y arquitectónicas que se han desarrollado en este escrito van sin duda a generar una nueva sintaxis espacial. Puesto que ésta procede únicamente de la experiencia ontológica del medio ambiente, es posible traducirlas en aplicaciones tecnológicas e informáticas de utilidad inmediata , extensiva e intensiva.

Saludamos este tipo de iniciativas pues contribuirán a conocer mejor y a corregir los desequilibrios que se han venido produciendo en el hasta ahora errático devenir del género humano.

De su brillante potencial depende en gran medida la esperanza de una Humanidad doliente.

Aquí, Benito Sánchez-Montañés Macías puede parangonarse al postrer Goethe que reza,

“Alguien dijo: ¿por qué os empeñáis tanto en Homero, si después de todo no le entendéis? A lo que yo respondí: tampoco entiendo el Sol, la Luna o las Estrellas pero éstas pasan por encima de mi cabeza y en ellas me reconozco. Mientras las observo y contemplo su maravilloso curso regular, medito acerca de si, también de mí, algo bueno habrá de surgir.

© 2009 Kyoto



[1] Whereas the tourist generally hurries back home at the end of a few weeks or months, the traveller belongs no more to one place than to the next, moves slowly, over periods of years, from one part of the earth to another, knowing not when and where to return.

6.9.09

BERLÍN. Kunsthaus Tacheles


Otra visita reeditada diez años después es la de la hoy ya famosísima casa ocupada por artistas de Oranienburgerstrasse. En este caso, sin duda, es también de aplicación mi evolución personal, en diez años de pçerdida de inocencia artística de de capacidad de asombro. Dicho lo cual, aquí estamos ante un caso objetivo de degeneración. Este supuesto centro independiente y alternativo de arte contemporáneo, producido "al margendel sistema", se ha convertido en una simple atracción turística, un dispensador de emociones alternativas predecibles y recuerdos, una referencia de los tours más evidentes, un chiringuito, vamos.
Hay muchos más bares que arte, y el supuesto "arte" es una producción adocenada de artesanos trasnochados que se han quedado enganchados a ese negociete cutre, explotando el rol alternativo a falta de creatividad.
Huele a subvención de ayuntamiento progre que tampoco se lo cree, pero a ver si cuela. Las carpinterías de la casa okupada son ya de primera calidad, no se nos vayan a resfriar las joyas de la resistencia antisistema. Más gente viviendo del cuento.
El kunst del título ni está ni se le espera.

5.9.09

BERLÍN. Museo Judío.



Siguiendo la estela, con perdón por el chiste fácil, del Monumento al Holocausto, he revisitado, diez años después, el bien llamado Museo de Liebskind, Museo Judío para el siglo. Digo bien llamado según el nombre del arquitecto porque en este caso el contenedor supera con mucho al contenido, al tiempo que lo inventa, permite, justifica y amplifica. Me explico, en este museo el pueblo judío, convenientemente representado por alguna fundación, se concentra como suele en su desgracia y persecuciones entre laudes apologéticos, todo sin duda muy justo y merecido.

En mi primera visita de 1999 el museo estaba vacío, se exhibía exclusivamente el edificio, lo que era bastante raro pero sin duda sintomático de los planteamientos de sus promotores.

Entonces fui muy crítico con esta arquitectura, que consideraba (y considero) expresionista-expectáculo, tendente al tren de la bruja y no lejana a los hoteles temáticos de Las Vegas.

Hoy, que no ha cambiado el edificio, pero quizá yo sí, lo comprendo algo mejor, o al menos lo justifico, no sin cinismo.
Como digo, me ratifico en que se trata de una habilidosa atra
cción de feria historico-política-cultural, concebida para provocar en el visitante sensaciones lúgubres, opresivas (repetir el adjetivo "ominosas" en dos posts seguidos sería excesivo, aunque puede que no sea casual), angustiosas... si dejamos al margen alguna redundancia semántica en ciertos espacios del edificio que no enriquecen la experiencia y quedan como una tematización, por ejemplo, los "zarpazos" en la fachada.


En efecto, el edificio se concibe para vender el contenido, lo que logra con gran eficacia, puesto que no es probable que la misma exposición, situada en un contenedor neutro, fuese una de las más visitadas de Berlín. Precisamente por eso, debemos decir que estamos ante un gran éxito. ¿Arquitectónico o comercial?, se dirá, ¿pero hay diferencia? Si el encargo del arquitecto consistía en hacer algo que vendiese, el éxito comercial será el éxito arquitectónico, al menos desde el punto de vista funcional. Así pues, ¿no estamos ante un sencillo edificio funcionalista, un simple, honesto y bien concebido decorado de una película de terror? Sí, exacto, igual que no es un hotel temático de Las Vegas, pero somos hijos de Venturi, que vino a bendecirlo.

Por otro lado, reconozco que la experiencia de sentarse en un rincón de la Torre del Holocausto es sobrecogedora hasta donde la arquitectura ha conseguido impresionar el alma humana. Le debe mucho al expresionismo, sí, pero ese es otro tema. El caso es que no otra cosa persiguen las catedrales góticas y, de una u otra manera, toda la arquitectura aúlica: impresionar, transmitir un mensaje, dejar una huella. Y eso es fenomenología, expèrimentar las sensaciones que produce la arquitectura.

Pues entonces, ¿qué hay que criticar?

BERLÍN. Monumento al Holocausto


El Monumento al Holocausto de Berlín se situa entre la Puerta de Brandenburgo y Postdamer Platz, en uno de los muchos vacíos urbanos que ha dejado el trazado del Muro, lo que no es una pirueta histórica menor. Sus autores son Serra y Eisenman y se inscribe en el marco de operaciones de lavado de conciencia que acompañan a la definición de la identidad de la Alemania democrática, de las que seguramente constituye una de sus cimas.
Como lugar, incluso desposeído de significados a priori, es una de las grandes experiencias espaciales-emocionales que se puede tener en el mundo de las formas creadas por el hombre. Es un monumento que se vive, no se visita. Avanzar, hundiéndose con el suelo entre el bosque de ominosas estelas, es algo que nadie sensible va a olvidar. Muy recomendable experimentarlo con llucia, niebla y poca gente; yo lo he padecido en agosto... en fin, no debe de ser lo mismo.
El pequeño museo subterráneo es de interés menor. Si no se tiene interés por profundizar en los propios conocimientos del holocausto judío con detalles peculiares, lo más valioso es la forma elegida por Eisenman para generar una topografía invertida en el techo de las salas, con las "raíces" de las estelas en negativo, generando la metáfora de estar viviendo la tumba, el lugar de la muerte. Aunque la relación funcional con el exterior, correcta pero banal, destruye el impacto de la sensación. Por otro lado, la inserción de los accesos y salidas de emergencia, interfiere negativamente en la pureza del campo de estelas.
Dicho todo lo cual, como experiencia para un coleccionista de Lugares, es imprescindible.

11.7.09

NOTAS DE SENDERO


Picos de Europa. Junio 09

Sotres es un aglomerado de casas en una solana, sobre una encrucijada de valles impresionante. Solo un pequeño grupo de casas más recientes, y por ello ignorantes, coloniza la umbría que forma un collado frente caserío principal. Una carretera de montaña casi termina en el pueblo. Digo casi porque en realidad sube a las brañas y prosigue hasta Tresviso en Cantabria. Pero esta posibilidad de comunicación entre las dos provincias es tan peregrina que en realidad apenas hay conexión y el efecto es de fondo de saco. Pues en torno a esa carretera, que se convierte en calle y después en plaza, la plaza, se aglutina la hostelería local y las tienducas, perdón tiendinas, destinadas al turismo fundamentalmente. Porque Sotres, pueblo de ganaderos modestos, de vaqueros de montaña que no alcanzará las doscientas casas, debe a su belleza, o mejor a la de su ubicación, un cierto auge turístico, contando con el senderismo y la gastronomía como principales soportes.

Rodeada de picos (de Europa, precisamente) que aún en junio conserva un porcentaje alto de neveros, por su altura presentan su roca desnuda y escasa vegetación. Las manchas de praderas altas, como llanuras lunares, va dejando aparecer robles solitarios, que descendiendo forman guirnaldas en las laderas, hasta cuajar en robledales hacia algún valle o escorrentía.

Aquí el silencio de la naturaleza es real. Ese mito que he añorado en parajes más vitales y gárrulos, en la montaña se hace silbo del viento entre cañones y algún trino tímido, acatarrado. O nada. Si el pájaro calla solo nos queda el ruido del fuego en la chimenea. Ocasionalmente, la lluvia. Creo que no cabe colección más bella de sonidos.

Los Picos de Europa presentan un panorama con frecuencia sobrecogedor. La combinación de macizos rocosos, praderas y bosques se conjuga en innumerables sintagmas, consiguiendo saturar la capacidad de belleza del espectador. La intervención humana (un sendero, un conjunto de refugios de vaqueros) y el moteado del ganado en las laderas no hacen sino subrayar la perfección del cuadro.

La Senda del Cares discurre a través de la garganta que forma el río del mismo nombre. Cogiéndola desde el Norte comienza en Poncebos, Asturias; el recorrido más espectacular discurre hasta Caín, ya en la provincia de León, a 13 Km. de distancia. La comunicación rodada implica semejante desvío que es mejor plantearse la ida y vuelta a pie. El mayor esfuerzo, un desnivel de más de 300 m en 2,5 km de desarrollo, se encuentra en el comienzo por Asturias y no corresponde a una zona especialmente bella (aunque todo el recorrido lo es) así que, salvo que se quiera realizar un buen ejercicio aeróbico, lo más rentable es comenzar por Caín y cuando se está iniciando el ascenso a los collados ( a unos 10 km) darse la vuelta. En el recorrido no hay posibilidad de avituallamiento ni refugio, si exceptuamos algunos de los numerosos túneles. No hay tampoco ni una fuente, aunque las escorrentías de agua de la cumbre son frecuentes y sin contaminación aparente (no hay pasto ni ganado hasta la cima). Lo peor del recorrido es el firme, sobre todo en las pendientes, que requiere una buena suela y tobillos firmes; lo mejor, claro, la vista, ininterrumpidamente bella, sorprendente, grandiosa, que han convertido a este sendero en una de las rutas más populares entre senderistas, paseantes, jubilados y turistas en general ( los más avisados y menos deportistas evitan el ascenso astur), lo que constituye la segunda precaución que hay que tomar: no ir nunca en periodo de vacaciones o en fin de semana, si no se quiere practicar senderismo en filia india; porque incluso fuera de esas fechas, si el tiempo acompaña, el camino estará transitado.

APUNTES CUBANOS


04.09


CUBA tiene esa rara cualidad de los sitios especiales, y es que uno desea sentirse en ella. Sin más, ni menos, sin hacer o ver nada especial, solo saberse en el lugar. Es la cualidad de los lugares míticos, aunque no sabría decir si el deseo, la sensación, son producto de la mítica local o es por el contrario la propia cualidad mítica la que deriva de la naturaleza del lugar, capaz de generar esa mitología por quién sabe que conjunto de propiedades acumuladas.

Si esto fuese así, nuestro deseo no hace sino alimentar, reproducir, vivir el sueño.

Sin embargo, el reencuentro con la Habana ha sido vagamente melancólico. La sensación de que algo inaprensible se ha perdido, algo que pertenece a lo inmaterial, casi lo inefable. Con esta introducción parece que va a ser difícil definirlo sin contradecirme, pero puedo intentar aproximaciones.

La Habana revisitada (aquí el anglicismo tiene un matiz apropiado) se muestra cada vez más como el parque de atracciones de sí misma que hace cinco años anuncié. Concentrada desde luego en Habana vieja, pero extendiéndose a otras zonas como El Malecón. El mecanismo destinado al turista y a su explotación es cada vez mas feroz, extenso y evidente, con un resultado agotador, cansino.

Sigue conmoviendo la Habana de los habaneros, los solares depauperados, míseros, la partida de pelota en la calle, la conversación de los bicitaxis indolentes… Pero el negocio de don Eusebio, al grito de “a por ellos” aburre hasta al visitante mejor dispuesto a leer entre líneas.

No sé si fue antes el huevo o la gallina, creo que más bien se ha dado una coincidencia redundante entre la necesidad, el natural pícaro de los aborígenes y la palmaria creación del mencionado parque temático, constituido en cancha oficial del jinetero rampante (una de las principales atracciones del parque). Recuerdo que, pese a su acepción más extendida y comprendida en occidente, jinetero en La Habana es todo aquel que se busca la vida, el que “resuelve” al margen de los cauces convencionales y, por lo general, aprovechándose de la fortuna e inocencia de algún extranjero. Y habrá que aclarar ahora el significado de “resolver” en Cuba, el verbo que preside la subsistencia del cubano. Resolver aquí es también buscarse la vida, pero en un sentido más amplio; digamos que jinetear es una forma de resolver, aunque hay otras más convencionales como el intercambio, los favores o el trapicheo de toda índole.

El resultado ante el reencuentro con ese panorama ha sido un cierto desapego, una leve pérdida de capacidad magnética de La Habana, una forma del hastío que no promete nuevas visitas inminentes. Es algo así como la sensación de reencontrarse con una vieja amante, en la que uno reconoce todas sus virtudes pero no es capaz de precisar qué fue lo que lo atrajo fatalmente en aquella ocasión.

La decadencia de Habana Vieja no debe ser cosa de los últimos 50 años aunque está claro que el castrismo, hasta la llegada de Eusebio Leal, ha sido la puya que la ha rematado. Vedado y Miramar, con sus respectivas épocas de pujanza, son testimonio del abandono de las mansiones de Habana Vieja en favor de los nuevos barrios. La falta de servicios públicos y salubridad debieron ser los principales motores de la diáspora, que constituyó la primera causa de abandono. En aquel entonces nacería el “solar” habanero, este corral de vecinos abusivo y mísero que fragmenta una casa precedente y, con frecuencia, señorial. ¿Quizás comenzó siendo un negocio de los propietarios originales, que dividieron y arrendaron la casa que abandonaban? Sobre esta teoría se me plantea una duda, debida a la pujanza que entorno a la Calle Obispo muestran sedes bancarias de principio del S. XX. Parece que el poder económico siguió prefiriendo esta zona… Puede que muy circunscritos al eje que unía la Plaza de Armas y Catedral con el Parque Central, porque mantenía su carácter de nexo, creando una espina dorsal de poder y representatividad en medio del cuerpo moribundo de la ciudad histórica.

Tengo mencionado en un par de ocasiones a don Eusebio Leal Spengler, para quien no lo sepa, el Historiador de la Habana. Este cargo de resonancias decimonónicas no es el de un señor erudito que fatiga bibliotecas para recopilar la historia de la ciudad, aunque lo pareciera. No, se trata en el origen hispano del archivero municipal, devenido hoy en el conservador de todo el patrimonio de la ciudad. Dicho así tampoco se hace uno una idea aproximada de la envergadura del cargo que este señor ha recabado para sí. Y digo recabado porque sus funciones actuales han sido paulatinamente absorbidas por la Oficina del Historiador de la Habana, quizá ante la dejadez de otros. Digámoslo ya, para muchos cubanos Eusebio Leal es el hombre más poderoso del país después de los hermanos Castro. Y lo es sencillamente porque maneja más dinero que nadie, incluido el ejército o el Ministerio de la Construcción. Su Oficina sólo despacha con la Presidencia de la República (los Castro) y es la única entidad, además del Banco Central Cubano, claro, autorizada a manejar divisa extranjera dentro y fuera del país, comportarse como una empresa capitalista, vamos. Y eso lo logra manejando el mayor negocio de Cuba: el turismo en La Habana.

Para esa misión la Oficina del Historiador ha creado la omnipresente empresa HABAGUANEX. Se trata sólo de una de las empresas que aglutina la Oficina, el conglomerado económico más potente e interesante que está generando el régimen, hasta donde he sido capaz de percibir. La presencia de Habaguanex como única empresa turística en la Habana es muy notable, en Habana Vieja es apabullante, sencillamente se ha convertido en la “marca” del parque temático. Gestiona como propietaria hoteles, restaurante, tiendas…para ser exacto, todos los hoteles, todos los restaurantes, todos los bares, la mayoría de las tiendas… de hecho es gracioso, sobre todo en los restaurantes, como simula la autocompetencia, manteniendo o inventando el estilo, la especialidad, el nivel del local, simulando la variedad de un mercado de libre competencia, cuando en realidad pertenecen a una misma cadena. Es, literalmente el concepto de Parque Temático aplicado a la hostelería.

Santiago de Cuba, el Oriente.

Hemos tenido la enorme suerte de ser invitados en una casa santiaguera, siendo Santiago una de esas sociedades que hacen de la hospitalidad cuestión de honor, y siendo mi mujer una hija pródiga, emigrante retornada a una familia desconocida tras muchos, todos los años. La invitación ha sido proporcionada a ambas circunstancias.

La antigua casa burguesa, de dos plantas en una calle con casas de planta única, anuncia pasadas glorias. El estado de la fachada anuncia la decadencia sufrida por esta sociedad, corroborada por la partición de la finca, de la que la familia originalmente propietaria conserva solo el piso alto, mientras que el bajo está fragmentado en microviviendas que forman el típico “solar” cubano. Pasada esta impresión de decrepitud, la casa por dentro, por contraste, resulta incluso acomodada, aprovechando una tipología especialmente agradable que merece comentario arquitectónico aparte. No olvidemos que nos encontramos en la Cuba de la inacabada agonía castrista, lo que significa una inmensa pobreza asfixiando a su población, y por tanto, la casa presenta todas las carencias que se pueden esperar, aunque dentro de unos límites que aquí se podrían identificar como de “dignidad razonable”.

La hospitalidad, como queda dicho, es profunda y extensa, exquisita. No falta de nada, con abundancia y detallismo, aunque algo dice que se ha conseguido “resolviendo” para la ocasión, y aportando todos los restos del naufragio. No hay agua corriente en el baño pero sí tenedores de aperitivos de plata, seguramente decimonónicos.

La compañía es deliciosa y la cerveza abundante. La comida sencillamente espectacular. Un “puelco” empalado y asado en las brasas (hace tiempo que dejó de ser cochinillo), un congrí perfecto, buñuelos de malanga*, ensaladas, plátano macho, una indescriptible buena fruta, especie de mamey (mango) dulce como un pastel, llamada zapote** y un nada desdeñable helado natural de coco. El café, cubano.

* Tubérculo primo del boniato.

** Mamey colorao en Habana

Pero de todo, lo mejor es la mezcla de sabiduría y sorna tan cubanas. El insuperable análisis social y político construido a base de paciencia y guasa. Papito, el patriarca, sostiene que aquí le preguntas de sopetón a cualquiera que esté parado en una esquina, de qué vive y se lleva un susto al comprobar que así, de pronto, no lo sabe. Pero lleva 100 pesos en el bolsillo. La afirmación ante cualquier desastre local es que “este es el país de la ziguaraya”, nombre de fruta venenosa, que no he acabado de comprender porqué bautiza así al desbarajuste. O el magnífico dicho cubano, que resume demoledoramente la situación: “nosotros fingimos que trabajamos y ellos fingen que nos pagan”.

Lo cierto es que la combinación entre la natural desgana tropical y la desmotivación socialista ha conseguido desactivar hasta el último resorte la capacidad generadora de este pueblo, que se limita a “resolver” y sobrevivir, refugiado, cuando puede, en algunos placeres esenciales.

Pues en este mundo de desdicha y escasez, la hospitalidad es mucho más apabullante, la generosidad rotunda.

[Aún así, insisto en que esta es una familia que por uno u otro medio, mantiene un nivel de acceso a bienes elementales por encima de la media. En más de una ocasión he vivido una forma primitiva de hospitalidad en la necesidad (también en Sahara), en la que el anfitrión te invita a comer o tomar café mientras observa, sin tomar nada. Es la hospitalidad primaria en una sociedad de subsistencia, seguramente la de nuestros ancestros: el anfitrión se priva de su ración para ofrecerla al huésped. En los parámetros actuales de la sociedad occidental, con una cortesía formada en la abundancia y la ostentación, es una situación incómoda, pero hay que saber agradecerlo con profundidad y una dignidad pareja a la del anfitrión.]

27.5.09

...antes del desayuno

"There is no use trying," said Alice; "one can't believe impossible things." "I dare say you haven't had much practice," said the Queen. "When I was your age, I always did it for half an hour a day. Why, sometime I've believed as many as six impossible things before breakfast.". 
Alice in Wonderland
Lewis Carroll

6.4.09

Primavera en Quebec

http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Quebec

Nunca pensé en venir a Canadá. Uno de los países que me producían menos curiosidad en el mundo; pero volver por segunda vez en menos de un año sí que ha superado todas mis expectativas de lo que decididamente no iba a hacer.

Creo que ya lo he dicho en algún sitio, como naturaleza Canadá es espectacular, en cuanto a sus ciudades... bueno, uno puede morir sin conocerlas. Aquí también existe el chiste que en España atribuimos impíamente a Badajoz: el concurso que como primer premio tiene una semana en Toronto y como segundo premio dos semanas en Toronto. Pues por ahora Toronto es la ciudad que más me ha interesado en Canadá.

Para poder decir que Quebec me ha decepcionado debería poder decir que tenía alguna expectativa sobre ella. Cuando vine a Canadá como turista la evité decididamente y ahora que la vida académica y de charlatán me han traído aquí puedo decir que fue una decisión perfectamente razonable. Y con todo, no está absolutamente exenta de interés, como seguramente no lo están ninguna de las que el hombre, por una u otra razón, ha construido. Pero se presenta turísticamente como una "joya europea en América", lo que anuncia una marea inevitable de pretenciosidad y kitsch que uno puede ahorrarse. Amenaza además con el poco tranquilizador título de ser la ciudad más turística de Canadá. La realidad no es tan grave, pero en fin, con las mismas horas de viaje uno llega a sitios incomparablemente más fascinantes y si lo que busca son ejemplos de ciudad europea, pues qué decir...


Sólo la condición de ser la única ciudad amurallada al norte de México ya anuncia su carácter europeo. Su fundación en 1608 y rápido desarrollo, que debe a su condición de puerto interior en el San Lorenzo, construyen pronto una ciudad que ha llegado a nosotros como "Vieux-ville", reconocible desde los parámetros de las urbes francesas contemporáneas, condicionada por las características de la colonia, pero mucho más vinculada morfológicamente a la metrópoli de lo que lo estuvieron nunca las inglesas. Dentro de los rasgos coloniales está, claro, la ausencia de traza medieval, aunque la orografía dota a la ciudad de un movimiento que "camufla" esta evidencia. Por otro lado es notable el conjunto de circunstancias que han concurrido en la voluntad decidida de mantener esa ciudad antigua a pesar de las numerosas destrucciones que ha padecido debido a la entretenida relación entre franceses e ingleses por estas latitudes. Es una ciudad que se ha reformulado como la ciudad precedente que era a pesar de los avatares históricos, con una especie de reivindicación de su personalidad fundamentada en el pasado y no en el futuro, lo que no es nada americano. Esa reivindicación se ha mantenido desde un momento sorprendentemente temprano, con una rara conciencia de la singularidad de la ciudad en este extremo del continente. Sus gobernantes ingleses, a finales del XIX, decidieron ya respetar las murallas en lugar de demolerlas, lo que para la época se trata de un insólito gesto de visión patrimonial (o turística, no olvidemos la tradición viajera y pintoresca inglesa a lo largo del ochocientos). Eso sí, las murallas se rebajaron para permitir la vista del paisaje, por lo que desde su interior se perciben como una especie de super-pretil que protege del escarpe. Otro ejemplo de la decisión de mantener la ciudad es el de la catedral, destruida hasta dos veces y vuelta a levantar con la traza original. Seguramente la religión y el carácter extremadamente conservador que ha caracterizado a su población tienen que ver con este fenómeno de mantenimiento de la identidad. Aquí parece que el catolicismo ha tenido un tinte de poderoso cohesionador social, muy en especial contra la dominación inglesa primero y contra la federación canadiense después. Aunque no olvidemos que aquí sigue habiendo reina, y es su graciosa majestad Isabel II (!)
Con todo, arquitectónicamente, lo más interesante de la ciudad es el caserío. La colección de tipologías y soluciones constructivas, así como las adaptaciones y transformaciones que leen la ciudad a través del tiempo nos dan la visión más rica de la ciudad viva que fue, desde los pocos ejemplos que se conservan de los orígenes hasta las desigualmente afortunadas intervenciones del XX, pasando por los dwelings de la dominación británica o el historicismo de los florecientes comerciantes decimonónicos.

La ciudad al exterior de los muros seguramente merecería un comentario, o muchos, pero la he frecuentado poco. Los caminos históricos al sur se han consolidado en el altiplano como las avenidas principales que comunican con el mundo más´állá de los ríos, flanqueadas de barrios que en ocasiones son ya históricos, con un caserío igualmente interesante, en el que abunda el tipo triplex que he comentado ya en la entrada dedicada a Montreal, con ese aire colonial indefinible y que genera unas calles tan bonitas y vivideras, con ese espacio para la convivencia entre lo público y lo privado que constituyen las balconadas y el jardín formado en el ancho de la escalera. Tampoco faltan los palacetes historicistas, granados por ejemplos sorprendentes tipo château o los más elegantes cottage



Lo de la arquitectura del château aquí ha hecho mucho daño. Invento de los arquitectos de la Compañía del Ferrocarril, que desarrollaron estaciones y hoteles paralelamente a su movimiento de expansión por el país a lo largo del XIX. Con poca imaginación, nulo gusto y un rotundo desprecio al sentido de la proporción, aquellos mastuerzos levantaron moles angustiantes en aquellas ciudades a las que llegaron, pinaculadas de cobre verde sobre montañas de ladrillo, con gran despliegue de neogótico. El resultado más visible en Quebec el el descomunal y bombástico Hotel Château Fontenac, orgullo de la ciudad que se levanta en el punto más prominente del risco para convertirse en el edificio más fotografiado de la ciudad y, sin duda, uno de los más feos y desproporcionados que he visto en mi vida. Pero no hay que olvidar la nada despreciable estación de trenes. Igual pero quitándole varias plantas, resulta una tarta aplastada bajo un descomunal tejado de blancanieves en su peor momento Walt Disney.

En fin, este lugar desubicado, último bastión septentrional de la civilización en la región de Quebec, aislado en medio de una región escasamente habitada, sobre un peñasco que parte los ríos San Lorenzo y San Carlos y para el que una copiosa nevada a diez bajo cero es su idea de primavera, este lugar, digo, es el que me ha entretenido una semana pensando qué se me habrá perdido en este sitio.

Nota climática: De nuevo verificamos la importancia de las corrientes marinas y de aire en los climas de los lugares, más allá de los datos de latitud y longitud. El caso de las orillas del Atlántico siempre me sorprende por más que sea tan conocido y explicado. Este sitio, junto a un gran río, al nivel del mar y a 46ºN (poco más arriba de los Pirineos, por tanto), soporta condiciones invernales que en Europa tendríamos que ir a buscar a Siberia (para conseguir -12º de temperatura media en enero y sólo 4º de media anual hay que pasar mucho frío). Y el verano, siendo suave, tiene puntas de temperatura considerables, que conviven con una humedad muy elevada. Una delicia. Lo que hace la gente por dinero...